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jueves, 13 de abril de 2023

LOS PLANETAS, 25 años de "Una Semana en el Motor de un Autobús" (RCA Records, 1998)


Hoy hace 25 años salió a la venta Una Semana en el Motor de un Autobús (RCA Records, 1998), tercer largo y obra cumbre de LOS PLANETAS. ¿Que te parece si subimos al transporte público por excelencia y empezamos un viaje hacia lo desconocido? 

Pero antes contextualizemos un pelín. El grupo estaba pasando graves problemas internos ya que su guitarrista y máximo compositor de la parte musical de las canciones en esa época, Jota se encargaba de la letra y ponerles voz, se encontraba enganchado a la heroína. Florent se limpió y llegó a tiempo para unirse a la elaboración del disco.

La primera parada la tenemos en "Segundo Premio", single presentación donde la batería de Eric Jiménez nos regala un amago de redoble constante desde los primeros compases acentuando, a modo de puñalaladas, el sentimiento de desamor reinante. El desprecio no tarda en aparecer y las guitarras distorsionadas de fondo engrandecen la épica del momento. Apoteósico inicio con el que la banda nos muestra desde el minuto uno que lleva cartas ganadoras, con unos exquisitos arreglos de cuerdas como acompañamiento dorado, repitiendo presencia en otros fragmentos de este glorioso trabajo.


Unos desangelados aullidos nos introducen a "Desaparecer", un reproche constante en forma de canción. Su final, con las notas del minimoog como invitadas de lujo, resulta sencillamente espectacular. Seguimos con "La Playa", a la postre el tercer single y cuyo videoclip exponemos al final de estas líneas. Se nos revela como la anti-canción del verano, con unos cuernos que se alzan majestuosos como grandes protagonistas, aunque su deliciosa melodía intente atenuar sus efectos, puro pop. 

"Parte de lo que me Debes" sigue con la línea resentida con la que hemos empezado el disco. No es de extrañar ya que LOS PLANETAS utilizaban por esa época la rabia y el desquite como regular acicate para su inspiración. Parece que con "Un Mundo de Gente Incompleta" llegue un asomo de invitación a la reconciliación. Precioso medio tiempo cuyas suaves guitarras nos permiten un respiro después de inhalar tanto aire viciado por el desencanto y el desprecio. 

Llega "Ciencia Ficción", hit contestatario que nos empodera a lomos de sus luminosas notas. Será un espejismo ya que con "Montañas de Basura" todo vuelve a complicarse. Esta canción nos invita a darnos un paseíto por el vertedero y a jugar con las ratas de medio metro que allí habitan. Lejos de disgustarnos, mostramos nuestro contento y nos llenamos de mierda hasta las cejas regocijándonos como cerdos entre el lodo.  


El segundo sencillo del disco, "Cumpleaños Total", se presenta con un poderoso riff de guitarra cogiendo de la mano su reiterativa proclama: <<No será peor de lo que era, seguro que es mejor...>>. Parece que la insistencia con la misiva es directamente proporcional a la poca convicción en su certeza. 

Un reconfortante riff guitarrero nos introduce a las mágicas notas del órgano hammond en "Laboratorio Mágico", con halo alucinógeno incorporado. Con ella empezamos la recta final del disco teniendo el transfondo psicotrópico como protagonista. "Toxicosmos", con sus susurros iniciales, nos encandila cual canto de sirena arrastrándonos irremediablemente hasta el infierno de los narcóticos. Las contundentes guitarras finales con acoples y aires psicodélicos nos hacen el camino más llevadero. 

Mención aparte para la estremecedora "Línea 1", la misma del bus que hemos cogido al inicio de este particular viaje hacia la autodestrucción. Sin adjetivo calificativo posible, esta canción habría que enmarcarla y exhibirla en la mejor estancia de cualquier morada que se precie. Su delicadeza acústica en contraste con la crudeza de la lírica, los violines, el piano, el sonido ambiente... No dejes de escucharla, te puede cambiar la vida.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

40 años del "Architecture and Morality", la ascensión de OMD

Juana de Arco, la conocida como "Doncella de Orleans", nació hacia 1412 en el pueblo de Domrémy (Región de Lorena, Francia). De origen humilde y campesino resulta fascinante ver el ascenso de una joven que cambió el destino no solo de Francia en la Guerra de los Cien Años, sino de Europa entera, con sus actos bélicos, su fuerza y tesón. Su fuerte fervor religioso la guió para liberar del yugo inglés al pueblo de Francia. Otros ingleses, más de cinco siglos después, también lograron su "ascensión" particular gracias, en parte, a la heroína francesa. Pero vamos por partes.

El 11 de septiembre del 1975 en el Empire Theatre de Liverpool actuaban KRAFTWERK en un concierto a la postre con escasa asistencia de público. Entre el respetable estaban Paul Humphreys y Andy McCluskey, un par de músicos locales que habían desarrollado su amistad gracias al amor compartido por los pioneros alemanes del synth-pop. Aunque ambos habían tocado en varias bandas de rock tradicionales, la atracción de los paisajes sonoros industriales y minimalistas de los germanos los llevó a tomar una dirección diferente, con la electrónica como base.

Ya como ORCHESTRAL MANOEUVERS IN THE DARK (OMD) uno de sus conciertos lo dieron en el Factory Club de Manchester, donde llamaron la atención de Tony Wilson de Factory Records así como la de su tocaya Carol Wilson. Aunque reconoció el potencial de OMD, Wilson sintió que Factory no tenía ni el alcance ni las finanzas para apoyar lo que él consideraba un gran éxito en ciernes. Los firmó sólo para lanzar su single debut "Electricity" en 1979, para ponerlos en el mercado y así llamar la atención de las principales discográficas.

Cuando los grandes sellos comenzaron a acercarse a la banda, OMD firmó en cambio con el recién establecido sello Dindisc de Carol Wilson, propiedad de Virgin Records, sintiendo que les daría la libertad artística de una banda independiente, pero la seguridad financiera de una importante.

Tras la publicación en 1980 de dos álbumes con sólo ocho meses de diferencia, su carrera continuaba ganando impulso. Andy y Paul, esta vez en formato cuarteto junto al baterista Malcolm Holmes y el saxofonista Martin Cooper, ingresaron en el estudio a finales de aquel trepidante año para esculpir su tercer trabajo, con la dosis óptima de confianza y libertad que les permitiera ampliar sus horizontes, tanto sonora como líricamente.

La casualidad fue protagonista esencial para entender el cambio de dirección de la banda, en forma de petición a Paul por parte de un amigo, y antiguo miembro de la banda, de que le prestara el estudio. Necesitaba pasar un tiempo allí para trabajar en un proyecto que consistía en grabar un coro y crear formas alternativas de usarlo. Como pago le ofreció copias de las muestras, las cuales Humphreys utilizó como base y comenzó a construir paisajes sonoros y canciones a partir de ellas. La fusión de los arreglos corales con melodías pop comerciales y sonidos poco convencionales no sólo le dio seriedad a las referencias históricas y oscuras de sus letras, sino que también le dio una profundidad y dimensión extraordinaria a su música.

Tenemos por un lado los loops vocales heredados del amigo de Paul; por otro la influencia manifiesta de KRAFTWERK y BRIAN ENO; las ganas por encontrar el equilibrio entre lo comercial y lo experimental; el diferenciarse entre lo que se estaba cociendo en aquella época; más un profundo sentido de la espiritualidad y el misticismo. Lo agitamos bien fuerte y wualá, nos sale un Architecture and Morality (1981), su álbum más inspirado y uno de los estandartes de los ochenta.

El álbum, publicado el 8 de noviembre, arranca con "The New Stone Age", la pieza  más singular con respecto al resto del álbum y posiblemente también con lo que habían hecho hasta entonces OMD. Jugaron al despiste, confundiendo al personal con que la nueva dirección de la banda iba abocada hacia terrenos más viscerales. Con esos afilados rasgueos guitarreros, inquietantes sintes y Andy desgañitándose, más que cantando.

"She’s Leaving", cuyo título fue un homenaje a "She's Leaving Home" de sus paisanos THE BEATLES, recupera un sonido más de acorde con lo que la banda nos tenía acostumbrados. Unos luminosos sintes  enmarcan un agridulce corte con madera de single, de hecho Dindisc lo quería así pero OMD se negó, alegando que estarían exprimiendo demasiado el álbum al sacar un cuarto single.

Con "Souvenir" (videoclip insertado a pie de página) llega el primer momento cumbre de Architecture and Morality y uno de los hits mayúsculos de su carrera.  Melancólica como ella sola, dejando asomar por primera vez los loops vocales "prestados" que mencionábamos al principio del artículo y que tan importantes serán en el transcurso del álbum. Con esa inolvidable armonía al sintetizador que será gran protagonista tanto en la entrada como cogiendo el testigo también en el estribillo. Que fuera cantada por Paul en vez de por Andy también le da un toque de peculiaridad añadido a este himno synth-pop.

"Sealand" es sosiego, inquietud, pero también osadía, con sus casi ocho minutos ambientales. Lleva el nombre de la base de la RAF en la península del Wirral (noroeste de Inglaterra), aunque la canción en sí trata sobre una refinería de petróleo. La decisión de nombrarlo "Sealand" surgió puramente de la imagen que el nombre evocaba como el lugar de encuentro perfecto entre la tierra y el mar. La pista se desarrolla a un ritmo pausado inspirado en Eno, con base percutora aliándose con una melodía preciosista de sintes junto al mellotron. Hasta que la voz de Andy, similar a un mantra, irrumpe hacia los seis minutos. Otra maravilla, arriesgando y ganando.

miércoles, 27 de julio de 2016

WEEZER – "The Blue Album" (1994)

Mientras aquí estábamos con las miradas puestas en la montaña Olímpica y todo lo que ocurría en ella, en la costa Californiana se formaba un grupo que estaba predestinado a hacer historia. WEEZER desde entonces ha ido cosechando una trayectoria musical envidiable y además, para nuestro deleite, en el presente parecen gozar de una segunda juventud.

Dos años después de su nacimiento lanzarían The Blue Album (1994), en clara referencia al color de su portada ya que carece de título oficial. Empezaría una costumbre en la banda, la de sacar de cuando en cuando álbumes homónimos rebautizados con el color predominante en su portada. Luego vendría el The Green Album (2001), The Red Album (2008) y el The White Album (2016).

El disco que nos ocupa conformó una presentación en sociedad sencillamente incontestable, un trabajo jovial y divertido, fruto en su mayor parte, de correrías universitarias varias. Producido por Ric Ocasek, líder de The Cars y grabado en los Electric Lady Studios de Nueva York. Sus singles fueron "Undone - The Sweater Song", "Buddy Holly" y "Say It Ain't So".


Arranca con "My name is Jonas" y sus guitarras afiladas con contundente batería. Estos chicos parece que nos quieran decir: ¡eh, estamos aquí y hemos venido para quedarnos un buen rato! 

Nos tranquilizamos un poco con "No one else", y es que “nadie más” que ellos pueden obsequiarnos con estas guitarras que van cabalgando a través de la canción, entrecruzándose la solista con la rítmica y viceversa hasta formar un nudo indestructible.

martes, 23 de septiembre de 2014

NEW ORDER - Technique (1989)


Menudas vacaciones que se pegaron los de Manchester en Ibiza hacia finales de la primavera del 1988 para parir un disco tan de acorde musicalmente con lo que allí se cocía por esos tiempos. Ellos mismos confesaron a posteriori que se pasaron más tiempo saliendo de fiesta que en el estudio de grabación. Durante tres meses estuvieron bebiendo, drogándose y luego ya, si eso, componiendo. De aquí la evidente influencia de los ritmos dance pitiusos en gran parte de su metraje, sobre todo del primerizo acid-house que cataban, entre éxtasis y lingotazos, en clubs como el Manhattan Sound o en Amnesia

Seis años después de la revolución que originó el maxi Blue Monday, los NEW ORDER dan una vuelta de tuerca a su sonido, ya de por si innovador e influyente, para erigirse, aún con más motivos, como leyenda viva del techno-pop.

De Technique (1989) sólo se sacaron 3 singles, y digo "sólo" porque cada uno de los 9 cortes que lo componen atesoran suficiente madera para serlo. Otro dato para confirmar de que estamos ante un disco sencillamente imprescindible.

martes, 8 de julio de 2014

MORRISSEY "You Are The Quarry" (2004), celebramos su décimo aniversario

Mientras nos llega en una semana el lanzamiento de World Peace is none of your Business, el nuevo álbum de Morrissey, celebramos el décimo aniversario de su fantástico Your Are The Quarry (Attack Records 2004). 

Se dice que nunca es tarde si la dicha es buena. Corría el verano del año 2007 cuando yendo por Covent Garden  (Londres)  entré en una tienda de discos y casualmente me topé con un DVD de Morrissey. Era el de su concierto en Manchester perteneciente a la gira del disco que nos ocupa. 

Pues bien, ese caluroso día en la capital británica empezó mi idilio con Mozz, ocupando desde entonces un lugar de privilegio en el Olimpo de mis dioses musicales.

Hasta la fecha había tenido en consideración a los The Smiths, como no, pero una vez disueltos mi interés por la carrera de su líder se convirtió en esporádico, casi inexistente. Viva Hate (1988), su debut en solitario, fue un buen disco, pero parecía más otra referencia de los chicos de Manchester (nadie diría que Johnny Marr no estuviera involucrado) que otra cosa. Your Arsenal (1992) resultó notable y Vauxhall and I (1994) ya rozando el excelente. 

Disco a disco se iba fraguando una sólida carrera, con una media de calidad reseñable, eso sí, arrastrando como siempre polémicas varias derivadas de su personalidad. Después de unos últimos discos irregulares con críticas dispares, y siete años sin publicar material nuevo, en el 2004 el Sr. Morrissey se nos reinventa con You are the Quarry


Un álbum que empieza con "América is not the World" y una melodía vocal deliciosa que contrasta con su visión agridulce del universo yankee, hemos de recordar que en esos momentos vivía en los Estados Unidos, finalmente no llega la sangre al río: "...and I love you, I love you...". Seguidamente un riff poderoso de guitarra nos introduce a "Irish Blood, English Heart". Enérgica canción, la más contundente del álbum, donde se queda bien a gusto con su despotrique anti-british.

lunes, 12 de mayo de 2014

Jane Birkin & Serge Gainsbourg - "Je t'aime... moi non plus" (1969)

Coincidencia o no, fue en el 1969, fecha con connotaciones claramente erótico festivas, cuando se grabó esta versión del tema "Je t'aime... moi non plus". Digo versión porque su autor, el cantante francés Serge Gainsbourg, ya había grabado la misma canción un año antes con la que entonces fuera su amante, la bella Brigitte Bardot. El pudor (casi lo descartaría de inmediato), el miedo a que dañara su imagen o la oposición de su marido, pudieron motivar la decisión de la Bardot de no querer que se hiciera pública esa grabación.

Ese mismo año, Gainsbourg conoció a la actriz inglesa Jane Birkin y se enamoró de ella. Ambos grabaron nuevamente la canción, presentándola en 1969.

martes, 22 de abril de 2014

EL COLUMPIO ASESINO - "Diamantes" (Mushroom Pillow, 2011)


EL COLUMPIO ASESINO fue la ganadora absoluta en la entrega de los Premios de la Música Independiente del 2012. Cinco de los seis galardones a los que aspiraban con su cuarto álbum de estudio Diamantes (Mushroom Pillow, 2011) se los llevaron a la saca:  el de Mejor Canción del Año por "Toro", Mejor Álbum de Rock, Artista Español, Producción Musical y Directo. Con estas credenciales iniciamos nuestro homenaje a una banda original en el estilo, arriesgada en su propuesta y más que efectiva en la puesta en escena sobre los escenarios que pisa.

Los navarros han protagonizado parte de los momentos más inquietantes del panorama musical patrio de la última década, con su literatura siniestra y estilo inclasificable aunque cercano al post-punk y al kraut-rock, enriquecido además con guiños electrónicos varios. Se han ido ganando paso a paso el título de banda de culto, veterana por su recorrido pero insaciable en búsqueda de nuevas atmósferas y texturas.


Con Diamantes, parece ser que se acercaron mucho a lo que venían buscando desde su nacimiento como grupo. Disco sombrío, con momentos llenos de guitarras punzantes y distorsionadas; bajos impetuosos, baterías desbocadas, bases electrónicas y reparto de las voces entre Álvaro Arizaleta y Cristina Martínez, la cual coge cada vez más protagonismo y le da otro aire a las interpretaciones de los pamplonicas.

Tenemos a "Perlas" como inicio armónico del álbum, con el bajo como protagonista en la sombra, guitarras perturbadoras y la voz etérea femenina casi subterránea, como queriendo inyectar ternura donde reina lo decadente y espectral. 

"Toro" (videoclip a pie de página), hit oscuro, progresivo, con un arrebatador falso estribillo hacia su ocaso y fogonazos a lo banda sonora de Spaghetti Western. Duelo vocal bajo el sol, con Cristina (guitarra y voz) como ganadora aplastante de la lid. Seguimos con la canción titular, donde abunda la carencia repetitiva del punteo de notas a la guitarra. Tema cuyo ritmo va avanzando in crescendo, diluyéndose al final hasta desaparecer de la mano del órgano.

En "Corazón Anguloso" mezclamos vaporosidad vocal de fondo con potencia guitarrera y batería descontrolada a partir de la mitad del tema. Seguimos con puro electro-punk en "On The Floor", genial revisión de la canción de We Are Standard. Con "Dime que Nunca lo has Pensado" entramos en un deja-vu al teletransportarnos, en parte de su metraje, a la "La Estatua del Jardín Botánico" de Radio Futura.

jueves, 7 de noviembre de 2013

RUSSIAN RED - "Fuerteventura" (Sony Music, 2011)

RUSSIAN RED se coronó para los restos con su segundo álbum, el maravilloso en mayúsculas Fuerteventura (Sony Music, 2011). Grabado en los Castle of Doom Studios de Glasgow con la producción de cargo de Tony Doogan (Mogwai, Belle & Sebastiany la colaboración de varios músicos de la propia Belle & Sebastian.

"Everyday Everynight" nos da la bienvenida al disco bajo influjos countries con una textura y unos acompañamientos vocales que nos recuerdan a B.S.O. de western. "The Sun the Trees" se muestra vitalista al son del sixty-pop y con "I Hate You But I Love You" se nos viene encima un torbellino de delicadeza fronteriza con unos coros finales que agrandan su épica... 

Seguimos en zona tierna, tiernísima con "Braver Soldier". Tenemos al piano y la guitarra acústica como máximos protagonistas acurrucando a la ténue voz de Lourdes Hernández. Un ligero swing nos regala los oídos ya desde las primeras notas de "Fuerteventura", el tema titular. Enseguida retomaremos el tempo más lánguido del disco con "The Memory Is Cruel". Aquí Lourdes nos desvela su potencial vocal con un tema cuyas revoluciones por minuto resultan casi negativas.

Foto de Xabi Tudela
La agridulce "Tarantino", sugerente, bien podría estar entre los cortes elegidos para formar parte de la próxima peli del director, su título no puede ser más explícito. Observamos pequeños escarceos con la electrónica en "My Love Is Gone" (clip a final de post), tema amargo pero envuelto de tal manera, en un manto etéreo y vaporoso que al final resulta incluso reconfortante. Esta canción tiene que conseguir emocionarte, sino creo que tienes un problema.

"January 14th" resucita a Chuck Berry a la guitarra, manifestándose como un medio tiempo apto para fiesta de final de curso de High School en los años 50. Volvemos a la relajación sonora con "Nick Drave" y voces fantasmagóricas como compañeras de viaje, conduciéndonos al desenlace de la mano de unas guitarras con despuntes ligeramente psicodélicos.

Con "A Hat" asistimos a un homenaje, intencionado o no, al "Stand By Me" de Ben E. King. Contiene una estructura que nos puede recordar a la mencionada aunque aquí hay, como mínimo, una diferencia definitiva: Lourdes se sale con la voz, literalmente, logrando que se te erice la piel, testado dermatológicamente.

Cierra el álbum convencional la version de "Cigarettes" de su primer álbum I Love Your Glasses (2008), regrabada con Tony Doogan y rebautizada como "Cigarretes Revisited".


Entran los bonus tracks y el primero no puede ser más sorprendente. "Mi Canción 7", a ritmo de noise-pop al estilo PJ Harvey, nos deja desconcertados ante tal repentino cambio de registro de la madrileña.

miércoles, 31 de julio de 2013

THE SMASHING PUMPKINS, 20º aniversario de "Siamese Dream" (1993)


Estamos de celebración, se cumplen 20 años de la publicación de un disco esencial, el Siamese Dream (Virgin Records, 1993) de los THE SMASHING PUMPKINS. Vamos a contextualizarlo: principios de los 90, en el mundo se respiraban aires convulsos y de cambios con la caída del muro de Berlín, la primera guerra del golfo, el conflicto de la antigua Yugoslavia, innovaciones tecnológicas como la implantación de Internet... Un suma y sigue de constantes acontecimientos históricos a cual más trascendental.

En medio de este panorama florecieron nuevas inquietudes sociales lo que contribuyó, entre otras cosas, a la gestación de inventos del TBO como lo de la generación X. En Spain, como "is different", nos quedamos durante un tiempo ensimismados con la generación C, si, la de Curro y Cobi.

Todo este maremágnum, como no podía ser de otra forma, influyó también en las tendencias musicales. Lo más cool del momento era el grunge; una mezcla entre estética desaliñada, con la camisa de franela a cuadros como referente fundamental, rebeldía depresiva y batido musical de punk, noise-rock y hardcore. Un revoltijo un tanto desconcertante, por momentos con aires sospechosos de puro marketing.

En estas que nos encontrábamos aún con la resaca del Nevermind (1991) de NIRVANA, obra cumbre del movimiento mencionado, cuando nos pasa por encima un regimiento de decibelios mezcla de potencia desbocada, delicadeza acústica y virtuosismo instrumental: Siamese Dream, publicado el 27 de julio del 1993 y producido, al igual que el álbum de los de Seattle, por Butch Vig (GARBAGE)El segundo disco de los THE SMASHING PUMPKINS fue de todo menos convencional, provocando la reinvención de conceptos del rock que hasta la fecha parecían estancados y dando una nueva vuelta de tuerca a lo que se empezaba a conocer como sonido alternativo.


Billy Corgan cuando canta siempre me ha parecido como si llevase un pedal de Fuzz inyectado en vena, una de las señas de identidad que orbita sobre su talento compositivo. En este álbum no podía ser menos y se muestra especialmente eléctrico en sus notas vocales. 

Las guitarras, tanto la de Billy como la de James Iha suenan afiladas; D’Arcy con el bajo, pulso cardiaco del álbum, guiándonos por los entresijos del mismo y a la batería Jimmy Chamberlin como martillo percutor de los que nos podemos encontrar a pie de obra.

Siamese Dream es conceptualmente de naturaleza tristona, de hecho su líder Corgan había tenido pensamientos suicidas en los últimos tiempos, pero abrazada por fogonazos de energía salvaje. Ya desde el redoble inicial en "Cherub Rock", canción con la que se abre el disco, se va desvelando la magnitud de lo que se nos viene encima. 



Esas guitarras distorsionadas cabalgando hasta desbocarse nos hacen coger carrerilla hasta plantarnos en "Quiet", siguiendo con la misma actitud hiperactiva. Completamos este tridente inicial del disco con "Today", himno generacional y oasis de buen rollito rompiendo por un instante la tónica sombría del álbum.


Vamos a tomarnos un respiro... Ni hablar, llega el apoteósico "Hummer" cuyo final, con marcado deje psicodélico, nos suma en el mar de la tranquilidad más absoluta. Entramos dentro de una habitación con vistas al cementerio, sin embargo nos sentimos a gusto con "Rocket" y "Disarm" como hilo musical. Las cito conjuntamente ya que la primera se nos convierte en un preludio tormentoso antes de que llegue la calma más lúgubre con la segunda, que resultaría a la postre una de las canciones más conmovedoramente bellas jamás compuestas.




Llega "Soma" y ahora sí que hacemos un alto en el camino en forma de dulce caricia con evolución sorprendente. Nos encontramos hacia media canción con un cambio de ritmo muy heavy-metal conteniendo un solo de guitarra espectacular, para terminar con un desenlace de lo más etéreo, casi fantasmagórico. 

Recuperamos el nivel de máxima energía con "Geek U.S.A." y la banda dándolo todo hasta que hacia el segundo minuto llega un oasis de quietud para tomar aire y volver aún más desmelenados con un punzante solo de guitarra y toda la artillería hasta su minuto final. Entonces llegará el momento recrearse en su virtuosismo como un tocino disfruta revolcándose en el barro.

Llega un medio tiempo imprescindible como es "Mayonaise". Dios mío qué intro con dos guitarras eléctricas que más que sonar, dialogan, a través de una especie de susurro cómplice que dará paso a la distorsión marca de la casa. Le sigue el baladón "Spaceboy", en esencia acústica pero a la vez asistida por exquisitos arreglos orquestales