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jueves, 24 de noviembre de 2022

Depresión Sonora - “El Arte de Morir muy Despacio” (Sonido Muchacho, 2022)


Ponemos en la coctelera a los Golpes Bajos más oscuros, los Joy División más revoltosos y los The Cure en la época del Seventeen Seconds y menudo combinado que nos sale. Todo para hacernos una idea, seguro demasiado genérica, de lo que irradia DEPRESIÓN SONORA. Con esta mochila de reminiscencias lo más complicado sería sonar genuino y aquí el vallecano Marcos Crespo se las ingenia para lograrlo con la gorra, quizás la misma con la que suele rematar su look.
  
Durante la pandemia dejó el trabajo y empezó a apostar seriamente por intentar vivir de la música. En tiempo récord publica dos EP's, varios singles y colaboraciones hasta que lanza su debut en formato largo con este enorme El Arte de Morir muy Despacio (Sonido Muchacho, 2022). Un álbum conceptual dividido en tres partes en las que se va acompañando al individuo de la generación propia del artista (1997) por el devenir de su existencia; primero en fase de exploración, luego combatiendo los desasosiegos que van surgiendo sobre la marcha y finalmente con el proceso de adaptación tendiendo a la resiliencia.


Arranca el viaje con "Parte I: Introducción a la Entropía", el primero de los tres interludios que separan los respectivos capítulos de la historia. Una atmósfera de inquietud agitada invade la estancia hasta que sorprendentemente muta hacia lo onírico para evolucionar in crescendo hacia prácticamente el subidón. Marcos dejándonos atónitos ya antes de colocarnos bien los auriculares.

"Bienvenido al Caos", al que si viene acompañado de esas guitarras jangle, bajo hipnótico, percusión magnética y sintes juguetones, me apunto de cabeza. Concluye con una frase que es toda una declaración de intenciones: <<Así es la vida y este mi libro>>.

Seguimos con "Veo tan Dentro", si hacemos caso a las escuchas en streaming el gran hit del álbum, en este caso un dato que no debería ser relevante al tratarse de un disco con esencia de obra total, de una envergadura de fascinación y embrujo extremas. Sin embargo ese riff guitarrero no puede resultar más sugestivo, lo reconozco.

La melancólica "Dos Adolescentes y su Primer Amor" culmina la primera de las puntas de este tridente muestrario del post-punk estatal más estimulante.


Con "Parte II: La Abrazo con Fuerza (Carta a la Soledad)" penetramos en un manto de niebla con la única compañía de lvoz y guitarra, hasta que en su ecuador se les unen a esta fiesta del desconsuelo el resto del elenco instrumental.

Recuperamos los ritmos más bulliciosos con la intensidad melodramática de "Te Mientes a ti mismo para Ser Feliz" y su mantra en el estribillo: <<Miénteme, miénteme. Miénteme a la cara, miénteme, dime que todo está bien>>.

Pocas veces una lírica tan cariacontecida se había vestido con ritmos tan avispados como en "Voy a Explotar". Estamos cayendo en el abismo más profundo, su título es bien explícito, sin embargo podemos hacerlo bailando, eso sí, con lagrimones en los ojos.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Airbag - "Siempre Tropical" (Sonido Muchacho, 2022)


AIRBAG es un power trio de Estepona que van dando guerra desde 1998 y que, lejos de mostrar agotamiento, se muestran más frescos y clarividentes que nunca. Lo demuestran con su octavo álbum Siempre Tropical (Sonido Muchacho, 2022). Apenas media hora de la mayor lucidez power-pop que podrás encontrar en el panorama patrio actual, de principio a fin, sin desliz ni fisura.

Adolfo Díaz (voz y guitarra), Pepe Medina (bajo y coros) y José Andrés Albertos (batería) arrancan el disco con "Finales Alternativos" (videoclip insertado al final del artículo) y van con todo, consiguiendo convertirla en una de las canciones estatales más estimulantes de 2022. Un velado homenaje a Los Planetas, de hecho Jota también canta en dos minutos y medio de puro desamor vestido de trallazo sonoro.


Esos "Secretos Chinos" respiran los mismos aires californianos que los Weezer, notaremos esa reminiscencia en más momentos del álbum. Un corte con cierto deje de música beat 60's también pululando por ahí. Contiene la primera de las tres menciones al séptimo arte que encontraremos en Siempre Tropical, esta vez con Twin Peaks y Lost in Translation como referencias.
 
Seguimos deambulando cinéfilos como delata el título de "La Marmota Phil". Unas guitarras juguetonas avisan de un corte a medio camino entre lo melancólico y lo entrañable, en otra de las perlas inmediatas que contiene este discazo. Y no rebajamos ni un ápice el nivel de acierto gracias a la melódica "Una Pena lo de Mario", con placentera estrofa, puente catalizador y estribillo pegadizo. Como guinda unos centelleantes sintes cierran el círculo en ese sorprendente break de su tramo final.

Con "Viva John Hugues" concluyen las referencias al celuloide que contiene Siempre Tropical en una encantadora pista que nos relata las triquiñuelas que uno se agencia para poder ligar, reivindicando aquello de que el fin justifica los medios. Seguimos en zona delicada con "Parece que no", al menos en su estrofa porque luego asoma la distorsión y la cosa se complica. En su ocaso la guitarra se sosiega volviendo al redil del lado tierno de AIRBAG.

"Andrea" nos devuelve los fueros más vigorosos desplegando las dudas entre abrazarlo sin restricciones o huir despavorido ante un amor con ciertas posibilidades de éxito. Mientras, la maravillosamente conmovedora "Surf Riot" nos narra los disturbios acontecidos en la playa de Huntinton (California) durante un campeonato de surf en 1986.

The Prodigy, 25 años del salvaje "The Fat Of The Land"


El pasado 30 de junio The Fat Of The Land (XL Recordings, 1997) cumplió 25 años. Estamos en la segunda mitad de los 90, cuando las dos corrientes musicales dominantes en los últimos años, el grunge en Estados Unidos y el brit pop en Gran Bretaña, agonizaban. Mientras las propuestas electrónicas de gente como Björk, Massive Attack, The Chemical Brothers o Fatboy Slim se erigían como alternativas consolidadas, la banda británica PRODIGY preparaba en la sombra una obra maestra con su tercer disco de estudio, el rompedor y provocador The Fat Of The Land. La polémica estaba servida desde el minuto 0 con un título que provenía de una cita de uno de los discursos del líder militar nazi, Hermann Göring.

Dos años antes de que viera la luz otro pilar de la escena electrónica mundial, el Play del norteamericano Moby, la formación capitaneada por Liam Howlett preparaba algunas novedades respecto a las anteriores referencias. Añadía el “The” ante el nombre del grupo “Prodigy” y lo más importante, el que hasta entonces ejercía de bailarín y poco más, Keith Flint, tristemente desaparecido en 2019 a los 49 años, pasaba en ese momento a interpretar 4 de los cortes y a co-escribir 3, entre ellos 2 de los singles. Además con su look y su actitud se convertiría en imagen oficial de la banda. El resto del cuarteto se completaba con el cantante Maxim Reality y el bailarín Leeroy Thornhill.


Prepárate para entrar en una fiesta rave donde no pararás de brincar ni queriendo, con esa estimulante fusión entre big beat, electro-punk, techno-industrial y la madre que les parió ya que estamos ante una brutalidad con unos niveles de sugestión salvaje sonora nunca superados. Un disco que rompió las listas en todo el mundo y que originó que a partir de entonces a Liam Howlett se lo empezaran a rifar gente como Madonna, David Bowie o los U2, a todos dijo que no. THE PRODIGY iban por libre, indomables, sólo así se puede entender haber concebido esa criatura perversa hecho disco.

Arrancamos con "Smack my bitch up", un puñetazo sobre la mesa, con pétrea base dance, salvajes loops y gruesos ritmos big-beat. La escueta letra consiste simplemente en la polémica frase <<Change my pitch up / Smack my bitch up" Cambia mi tono / Golpea a mi perra>>, sacada del tema "Give the drummer some" de los Ultramagnetic MCs, publicado originariamente en 1989. Además, la pista contiene, entre otros samples, uno del tema de principios de los 70's "Funky Man" de Kool And The Gang y otro del "In Memory Of" de 1963 por Randy Weston, conformando la cimentación del tema, una buena muestra de cómo Liam Howlett domina el arte del sampleado. Destaca también el interludio hipnótico de tintes orientales a cargo de la cantante Shahin Badar que consigue con su contribución el momento más plácido del corte, aunque poco a poco se retornará a la inicial dureza rítmica de la canción. "Smack my bitch up" fue el tercer y último single del álbum. Más polémico que la canción aún fue el videoclip, si bien el tema ya había sido calificado de misógeno, a éste se añadía un soporte visual donde se observa a una persona cometer todo tipo de abusos yendo hasta arriba de alcohol y drogas, con un comportamiento ultra-violento y protagonizando escenas de sexo. Cuando se descubre la identidad del protagonista, ojo que  viene spoiler: resulta ser una mujer. 


Llega lo que fue segundo single del álbum, "Breathe". Sin tiempo material para recuperar el cuerpo tropezamos con otro tema para poner la casa boca abajo. Su abrasiva introducción pronto deja paso a un sonido sucio, frenético y con durillas bases de percusión donde Keith Flint y Maxim Reality protagonizan un sonado enfrentamiento vocal. Puede palparse la tensión y el dramatismo que ambienta toda la escucha. Con "Breathe" el grupo encamina la electrónica hacia terrenos antes reservados únicamente al rock, con una aureola muy industrial, convirtiéndolo en el hit con mayor repercusión en la carrera de los de Essex.

La contuntente "Diesel power" contiene la colaboración del rapero Kool Keith. Los PRODIGY siempre tuvieron cierta atracción por el hip hop y aquí lo manifiestan una vez más, permitiéndole emplearse a fondo con una pesada base electrónica de acompañamiento. Esta vez las revoluciones bajan y estamos ante un tema más detallista que utiliza un sample de percusión del tema de 1976 "The Fuz and Da Boog" de Fuzzy Haskins, dándole un toquecito funky a la canción.

"Funky shit" es uno de los temas más bailables del álbum. Estamos ante una auténtica bomba rítmica de cinco minutos en la que el Sr. Howlett demuestra porque THE PRODIGY son sin duda los putos amos del big beat de los 90, con permiso de The Chemical Brothers, claro. La escasa letra de la canción, este <<oh my god, that's the funky shit!>> está sampleada del corte de los Beastie Boys de 1995 "Root down". Curiosamente fue con este grupo con el que tuvieron la famosa polémica en el Reading Festival de 1998 a propósito del "Smack my bitch up": los Beastie Boys les pidieron que no la tocaran por ofensiva a lo que los británicos hicieron caso omiso e incluso se recrearon en su interpretación.

Con "Serial thrilla" llega uno de los momentos más punk del álbum, cortesía de Keith Flint, que estaba dispuesto a ganarse todo el protagonismo que no tuvo en los anteriores discos del grupo. Aquí pone sobre la parrilla su lado más agresivo con un fondo de contundentes guitarras que tienen como base un sample del tema "Selling Jesus" de Skun Anansie. De hecho, su cantante Skin está acreditada en el tema. A este fondo punk se unen unos penetrantes loops, scratchings y ruiditos varios, creando una atmósfera oscura y áspera.

La segunda mitad del álbum se abre con "Mindfields", una pista con carácter más experimental y espacial. Aquí la escasa parte vocal corre a cargo de Maxim Reality, que firma el tema junto con Howlett creando un ambiente desapacible, con un gancho muy efectivo en ese misterioso riff que se repite constantemente y que proviene del tema de John Barry "Hip's tip" de la banda sonora de la peli de James Bond de 1974 "El hombre de la pistola de oro".

"Narayan" es la más top entre las grandes composiciones calidoscópicas que contiene este discazo. Howlett sigue en su vena más inquieta y como fruto le sale una auténtica obra de orfebrería electrónica. Se extiende hasta los nueve minutos abriéndose con unas sinuosas líneas de sintetizador que ayudan a potenciar el misterioso ambiente de la canción. Tras este comienzo se lanza una batería de ritmos big beat creando un ambiente vertiginoso, como si estuviéramos corriendo escapando de alguien. Mientras tanto se apunta a la fiesta el cantante de los Kula Shaker, Crispian Mills. Hacia la mitad del tema hay un break que se asemeja a un mantra oriental, relajando por unos momentos la intensidad de la canción. Será un espejismo, enseguida volveremos a la carga. Hacia el minuto 7 parece que esta vez si que concluye pero se vuelve a reavivar para acabar con todo hasta el final. No sin antes pasar por otros pequeños breaks de por medio, una brutalidad de tema que, pese a su extensión, no afloja en ningún momento. 

El primer avance del álbum fue "Firestarter", presentación en sociedad del nuevo rol en la banda de Keith Flint, pasando de ser mero figurante a parte fundamental de la misma. Estamos ante un tema que podríamos considerar sin problemas una de las cimas de esta electrónica hardcore y poco amable que proyectaron los THE PRODIGY. Su abrasivo sonido punk conseguiría que un grupo techno fuera visto con buenos ojos hasta por los hinchas del metal, como muestra la canción sería versionada por grupos como SEPULTURA o KISS. Entre los samples utilizados tenemos elementos del tema de 1993 "SOS" de The Breeders y el famoso grito "hey" del tema "Close (to the edit)" de los The Art Of Noise. Contaría con un impactante vídeo en blanco y negro donde Flint se debate entre la piromanía y la pura locura. Fue un exitazo mundial, disparando la popularidad de la banda con el Sr. Flint como cara visible de la misma.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Blacanova, "¿Cómo ve el mundo un caballo?" (El Genio Equivocado, 2012) 10º aniversario


Septiembre siempre ha sido bastante bipolar, quizás imperando el estado depresivo al obligarnos a despedir la luminosidad estival y todo lo que conlleva para retornar a lo soporífero de la rutina diaria. Pero también nos obsequia con su vertiente esperanzadora, algo así como un resurgir, una renovación de votos a la vez que se va diluyendo el sofocante bochorno y nos dejamos abrazar por la reconfortante rebequita, aunque esta se nos haga cada vez más remolona. En el caso de la banda sevillana BLACANOVA podríamos extrapolar dicha dicotomía ya que fue el mes dónde tuvo lugar el lanzamiento del que fuera su segundo y a la postre obra cumbre ¿Cómo ve el mundo un caballo? (El Genio Equivocado, 2012), pero a la vez cuándo nos dejó en 2021 su máximo ideólogo Paco Arenas. Un año después en su memoria se celebró el Festival I Sevilla Shoegaze, por tema de disponibilidad de la sala coincidió también en septiembre, un día después del aniversario de tan triste acontecimiento.


Con estas líneas celebramos el décimo aniversario de la publicación de este discazo, uno de los primeros del sello El Genio Equivocado, aprovecho para felicitar a esta estimulante discográfica por estos diez años de prolífica producción que nos han regalado y que vengan muchos más. Pero sobre todo quisiera que sirviese como homenaje a la figura de Paco, referente indiscutible en esa maravillosa escena shoegaze y dream-pop sevillana que tantas alegrías nos ha dado en los últimos 15 años. Nos toca aferrarnos a su legado humano y musical, tanto en BLACANOVA como en los dos grupos de los que formó parte tras su disolución: Beladrone y Martes Niebla.

Manuel Begines, Pepe Fernández, Cristian Bohórquez, Inés Olalla, Armando Jiménez y Paco Arenas arrancan ¿Cómo ve el mundo un caballo? con la maravillosa "Checoslovaquia", dedicada, pese a su título, a la ciudad inglesa de Gloucester y sus vecinos más turbadoramente afamados: el matrimonio formado por los asesinos en serie Fred y Rose West. Antes de avanzar más en el trabajo quizás sería el momento de destacar uno de los rasgos más distintivos de BLACANOVA y que nos acompañará durante toda la escucha, su perturbadora y macabra lírica. Es igual que los ritmos sean más o menos oscuros, la inspirada letra se mantendrá siempre en niveles altos de desasosiego. Se le suma lo inquietante de la portada "¿Cómo ve el mundo un caballo?", con la imagen de uno de los miembros del grupo de niño con un ojo de caballo. En el "corte", nunca mejor dicho, inicio ya hemos desvelado por donde va el asunto, acompañando esas guitarras puntillosas, bajo pulsómetro, percusión sombría que luego derivará en explosiva, sintes sutilmente fantasmales abrazando la voz de  Armando, marcada de cerca por los coros de Inés.

Aumentamos aún si cabe el nivel de inquietud con la aterradora "Cine de verano", lo que parece un homenaje al cine slasher de los 80's. Primero aderezado por una percusión a modo del tic-tac de un lúgrube reloj de esos antiguos de pared. Luego se irá jugueteando entre el ralentice y el aligere, acentuado a partir de su ecuador, con unas guitarras shoegaze que se desbocarán a medida que nos acerquemos al ocaso del tema.
 
En "El pulmón artificial" Inés más que cantar parece que nos susurre a modo de canto de sirena acompañando su reiterativo desarrollo in crescendo hasta que alcanzando el summum de épica, bordeando los 3 minutos, detiene su ímpetu para encarar sosegadamente su conclusión.

"El abrigo" (videoclip a pie de página) es a nivel de sonido, junto a "Invertebrados", la más luminosa del conjunto, aunque se debata entre la lírica sombría de su estrofa abrazada por esa percusión trotona y exquisito riff guitarrero, y lo más resplandeciente de su estribillo. Jugando a poli bueno y poli malo, Armando sería el segundo y Inés ejercería de hada buena, aunque viniendo de BLACANOVA yo no me fiaría demasiado, mira cómo se manifiesta en su segunda aparición: <<me quedan dos minutos para encender todas las luces, al que se mueva primero será al primero que fulminemos. Para los que sobrevivan tenemos cromos de animales y un libro para aprender a rezar: 'mi cuello no era el final'>>.   

La atmósfera en "La Migala", ya de por sí angustiosa, se vuelve totalmente irrespirable a la señal del bajo en su sobrecogedor tramo final. Menos mal que llega "Invertebrados" para rebajar lo viciado del ambiente, al menos rítmicamente porque BLANCANOVA siguen erre que erre a lo suyo: <<podrás lanzarme al huevo del ascensor de una patada o dos, clavarme un punzón, cortarme un tendón, podrás darme  pan con cuchillas de afeitar pero al llegar agosto hay playa y mucho más>>. Ese delicioso estribillo instrumental ultra-melódico junto a la culminación en su último minuto, con desmelenado solo guitarrero incluido, son los fuegos artificiales para otra sugestiva pista de los sevillanos.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Ambros Chapel - "A New Romance" (7Days Music / Harmony Rock, 2022)


"A New Romance" (7Days Music / Harmony Rock, 2022) es el nuevo álbum de los valencianos AMBROS CHAPEL, otra muesca para una carrera repleta de reconfortantes píldoras manufacturadas a partir de sonoridades post-punk británico 80's, irradiando atmósferas glam de finales de los 70's y del brit-pop 90's más elegante. La formación compuesta por Pablo Casero (voz, guitarras y sintes), José Rodríguez (batería), Alfred Sanchis (bajo) y Eduardo de Eduardo sustituyendo ahora a Óscar Vadillo (guitarras, coros y sintes), nos ofrecen un disco que entra por los ojos a través de una portada tan inquietante como bella. Desde aquí aprovecho para reivindicar que un trabajo discográfico no sólo se oye y para ello el arte del mismo es pieza esencial, en este caso a cargo de Bhyf con una espléndida foto de Ruth Dupiereux.

Tras quince años de trayectoria en los que han compartido escenario entre otros con gente como Sad Lovers & Giants, The Snake Corps, Inmaculate Fools, The Chameleons o The Essence, AMBROS CHAPEL se encuentran en un nivel de madurez y destreza óptima para darle réplica efectiva a su anterior referencia, el estupendo Portraits (Flor y Nata Records, 2017).

Foto de Ruth Dupiereux

Doce canciones, entre ellas dos interludios instrumentales, que se inauguran con "Marble" y unas exquisitas notas guitarreras a las que enseguida se les une un bajo percutor y la armoniosa batería, presentando la voz de Pablo, que en este álbum resuena con plus de pulidez añadido. Pasando su ecuador nos sobreviene un fantasmal break permitiendo la incorporación a la fiesta del sintetizador y de paso coger carrerilla para seguir con todo hasta el final.

La lánguida "Low" nos hace vagar entre sendas espinosas con una evocadora banda sonora como irrevocable recompensa. Mientras, con el medio tiempo "Drifting Isles" intentamos seguir a flote pese a quién pese, con ese cambio de dirección a mitad de trayecto como el salvavidas perfecto.

"A New Romance" (videoclip insertado a pie de página) es tan sinuosa como cautivadora, con una cadenciosa estrofa preparándote para cambiar de pantalla e ir a parar a un estribillo hiper-melódico que desemboca en su primera aparición en un arrebatador puente y vuelta a empezar. Es de aquellos temas en los que te querrías quedar atrapado a modo de delicioso bucle.

En la desgarradora "Mercury" Pablo se enfunda el traje de Brett Anderson con sus Suede y le sienta como un guante. Algo así como "la balada" del álbum, enorme. Nos vendrá bien el primero de los dos interludios instrumentales que contiene el trabajo para rebajar la intensidad emocional reinante, subimos a este "Carousel".

La cara B del disco arranca con "8" y no puede hacerlo con más garra. Arrolladora, con un desarrollo alimentando la épica, puro torbellino. Choca de frente con la delicadeza de la agridulce "Nothing But The Past", un intento desesperado por aferrarse al amor que agoniza hecho canción.

"Unicorns" contiene una ingrávida intro que cubre los primeros 30 segundos para luego desplegar sus alas negras cogiendo altura a través de la briosa evolución. Aterrizamos con los vientos de cola que trae consigo la otra breve instrumental que contiene A New Romance, "Baroque", que tal como indica su título emula una interpretación clásica de cuerda.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Clara Andrés - "Capfico" (Hidden Track Records, 2022)


Capfico (Hidden Track Records, 2022) es el cuarto disco de la cantautora CLARA ANDRÉS, veintidós minutos que rebosan exquisitez, más que sonora, sensorial. Con instrumentación diversa sí, pero sobre todo con una guitarra acústica que ejerce de la mejor compañera de viaje para la cálida voz de la valenciana.

El trabajo está coproducido por la misma artista y Estela Tormo de la banda alcoyana JÚLIA, que además la acompaña en la grabación a la guitarra eléctrica, bajo y sintes. Capfico nos invita a experimentar el placentero sosiego, un concepto ignorado en la actualidad por la mayoría de los mortales.

Ocho canciones que arrancan con el bajo de "Jardí", como latido de un corazón tan frágil como obstinado, esa sutil electrónica, la guitarra eléctrica jugueteando con la acústica, será una constante ese diálogo cómplice en todo el metraje, hasta que llega la guinda de exquisitez suprema en forma de clarinete. Un arranque delicioso para un álbum que, disculpa el spoiler, confirmará estas primerizas apetecibles sensaciones.

Foto de Jordi Arques

"Dins" (videoclip insertado a pie de página) aparece irradiando brisa marina, con esas acogedoras notas de guitarra presentado la selecta lírica que contiene todo el trabajo de Clara. Esta vez a modo de celebración de la llegada a la madurez: <<D’allò que em vas deixant no sap ningú, no sap ningú quan em ve al cap i em fa barana de mirar. No em cal estar en cap lloc i estic en un moment que és com pensar i només sé que em mire dins / De lo que me vas dejando no sabe nadie, no sabe nadie cuándo me viene a la cabeza y me hace barandilla de mirar. No necesito estar en ningún sitio y estoy en un momento que es como pensar y sólo sé que me miro dentro>>.

La palabra "Capfico" la utilizan los mallorquines cuando hablan de zambullirse en el agua, una alegoría que utiliza Clara para titular este trabajo y la canción homónima, evidenciando esa sensación de relax que nos transmite la cantautora, algo parecido a estar sumergido, cuando todo parece ralentizarse entre el líquido elemento.

Si en el anterior corte estábamos prácticamente buceando entre corales en "Varada" toca embarrancar sentimentalmente, tal como explicita su título. Mientras intentamos desencallarnos disfrutemos de su halo poético y esa sugestiva electrónica acariciando las distinguidas guitarras.   

"Primavera" es resurgir, florecer, y así lo esculpe en canción, con una evolución en ligero in crescendo convirtiéndose en el momento más luminoso del disco. Eso sí, sin aspavientos ni euforias, fiel al estilo contenido de CLARA ANDRÉS. Como apostilla final constatar que la intervención del vaporoso clarinete resulta de un refinamiento inusitado.

La bossa nova de la sugerente "Mans", con aires arabescos incorporados en su ocaso, se reivindica como otro de esos momentos mágicos del trabajo, en los que te querrías refugiar durante una buena temporada, sin billete de vuelta.