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martes, 22 de octubre de 2019

LA BIEN QUERIDA - "Brujería" (Elefant Records, 19)

"Protege al corazón contra los venenos, protege al cerebro de los malos encantamientos, protege contra las mordeduras de serpiente. Calma la cólera, da valor, fortaleza, atrae la bondad". 

Con un "Hechizo Protector" arranca Brujería (Elefant Records, 19), sexto álbum en la carrera de Ana Fernández-Villaverde, LA BIEN QUERIDA. Una intro que pretende preservarte de los efectos nocivos del sortilegio del enamoramiento, misión altamente complicada.

Con la balada "La Verdad" Ana nos sitúa ya de entrada el listón emotivo a niveles olímpicos. Un desarrollo estrofa+estribillo tradicional multiplicando en la segunda entrada su efecto ensoñador, convirtiéndose de inmediato en otro clásico en el haber de LA BIEN QUERIDA. 

"Te Quiero" sigue ahondando en el lado más conmovedor dentro de las composiciones de Ana, bueno, de hecho estamos ante su álbum más enfocado si cabe en ese sentido, sosegado y melancólico. Una declaración de AMOR, así, en mayúsculas, sin filtro. Con una base tanto rítmica como lírica que nos recuerda inevitablemente al "Muero de Amor" del extraordinario Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (Elefant Records 2015).

"Déjame Entrar", con la colaboración de David Rodríguez (LA ESTRELLA DE DAVID), y un deje fronterizo a lo BSO de western como lienzo para pintar una súplica desgarradora, a la desesperada. Otra maravilla de la bilbaína.

Cambiamos completamente de registro musical con "¿Qué?", la única invitación al baile del álbum, con una base a lo "Blue Monday" (NEW ORDER) y la colaboración de Diego Ibáñez (CAROLINA DURANTE). Es un espejismo, con "Miedo" volvemos a terrenos más de índole lánguido aunque esta vez con un progreso increscendo. Rondando el minuto dos la caja de ritmos le va inyectando punch por lo bajini, para explotar al minuto y medio después, completando otro de los momentos cumbres del trabajo.

Foto de Alfredo Arias

"Me Envenenas" es rabia, es placer, es dolor... el lado más destructivo e intenso del amor, sin concesión, enérgica e inquietante. Menos mal que llega "Nubes Negras" para apaciguar los ánimos. Al menos rítmicamente, porque en lo que refiere a su sustancia, ésta no puede ser más desoladora. El estribillo resulta revelador: "...y si no puede ser, y si no puede ser, ayúdame, ayúdame a olvidarte".

lunes, 7 de octubre de 2019

LEÓN BENAVENTE - "Vamos a volvernos locos" (Warner Music Spain, 19)

Había una vez un asturiano a la guitarra eléctrica (Luis Rodríguez), un gallego como voz y a los sintes (Abraham Boba), un murciano a la batería (César Verdú) y un aragonés al bajo (Eduardo Baos). Ni es el comienzo de un cuento ni de un chiste, es la alineación de una de las bandas más tremendas del panorama estatal actual. En marcha desde el 2012, con dos EP's y tres álbumes de estudio, LEÓN BENAVENTE confirman su estado de gracia con Vamos a volvernos locos (Warner Music Spain, 19).

Con un arranque de trabajo como "Cuatro monos" poca duda cabe que lo que viene se presenta enorme. Seis minutos incontestables, un tempo increscendo; con una primera parte delicada, fraguando la inminente erupción del volcán. A partir de su ecuador rebosa toda la lava de contundencia de la banda, con el repertorio kraut psicodélico que nos tiene acostumados cuando se nos desmelena. Una canción que serviría perfectamente como carta de presentación para quien no los hubiera escuchado hasta la fecha, tanto musicalmente como por su lírica.

El medio tiempo turbador "Amo" cuenta con la colaboración de Eva Amaral en su marcial estribillo. Poso hip-hopero, rotundos acordes guitarreros y ciertos aires orientales revoloteando por ahí. Le sigue "No hay miedo", la primera propuesta del trabajo que hará que te contornees. No podrás dejar de corear la frase titular en su estribillo, pide a gritos ser bailada en concierto.

El que fuera primer avance del disco "Como la piedra que flota" (clip al final del post) junto a María Arnal, conteniendo entre su letra la frase con que se da título al mismo. Inquietante y arrebatadora, con un desarrollo sinuoso, propio de las relaciones sentimentales a las que refiere.

A "La canción del daño" hay que darle de comer aparte. Maravillosa y agridulce como ella sola. Hacia el minuto 3:30" parece que vaya culminando hacia el desboque aunque en una finta inesperada vuelva a recuperar su aparente languidez. No sabía decir si reconforta o remueve, quizás ambas.

Cuando LEÓN BENAVENTE sueltan al crápula que llevan dentro es inevitable, pasa lo que pasa y "Ayer salí" es su crónica, con efectos secundarios incluidos. Otra bestia de corte que en directo mostrará sin filtro todo su salvajismo.

El lado más amable del grupo sale a relucir en "Mano de santo". Miren Iza pone la guinda a los coros de un tema con bases percutoras y resultado final más que reparador. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta su título. En cambio "Disparando a los caballos" es puro salvajismo, volviendo al símil con su nombre, corceles totalmente desbocados. La caja de ritmos se funde con una contundente batería a modo de combustible para un corte brutal.