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lunes, 12 de octubre de 2026

RAMONA FLORES - "Aquella luz que apenas recuerdo" (2026)


Maru Oliver (voz), Marcos Palancas (guitarra), Daniel Robles (batería), Ferran Estella (bajo) y Adrià Florido son RAMONA FLORES y presentan álbum debut con Aquella luz que apenas recuerdo (2026). Un trabajo que se ha ido cociendo desde su activación como banda a mediados del 2023.

El álbum esta producido, grabado y mezclado por Aleix Miquel Asuar y se manifiesta conceptual sobre el recorrido emocional de Eco, un personaje con problemas de salud mental transitando por los consecuentes altibajos del proceso. Musicalmente el cuarteto navega entre olas de shoegaze y noise-rock noventero, con un emo virado en la orilla a modo de latente influencia. 

La banda barcelonesa inicia Aquella luz que apenas recuerdo con la intro "Un corte, una caída (preludio)" y esos acordes guitarreros acompañando el spoken word de Maru. Se transpira la angustia del protagonista de la historia con versos como el cierre: <<Me retuerzo como en un mal sueño, si me hundo más acabaré dentro, si me hundo más acabaré viendo los restos de todo aquello>>.


"Mi casa nueva" es un golpe encima de la mesa del indie estatal. La más extensa del conjunto con sus cinco minutos y cuarenta segundos de rock alternativo premium. Guitarras incisivas, bajo percutor y poderosa batería escoltando una acogedora voz que se manifiesta como el contrapunto perfecto a la inquietante atmósfera reinante. Lo que viene a ser RAMONA FLORES a pecho descubierto.

No se rebaja ni un ápice el ruidismo con la llegada de "Sistema de drenaje" y ese estribillo que se clava como un aguijón: <<Rendirse sería mucho más fácil, eres frágil>>. Su último minuto es pura locura cerrando de manera simétrica otro corte para enmarcar. 

La delicadeza de "Eco" nos permite coger aire. Será apenas un minuto, enseguida vuelven a enseñar las garras las guitarras aunque esta vez de manera menos exaltada, acompañando una tan escueta como lapidaria lírica: <<Cómo me gustaría poder traspasar la línea. Hacer algo perfecto. Llegar a olvidar todo esto>>. 

"Noche solar" es la de más apego pop del conjunto, entiéndase en medio de un ambiente bien cargado, con un bajo fuzz muy jefe cimentando un tema que anima a ser brincado en sus conciertos. 

Delicada estrofa dándose de ostias con un estribillo demoledor. Aquí tenemos a "Inhibidor recaptador" para encandilarnos con su embriagadora dualidad.

lunes, 5 de octubre de 2026

PORTOSANTO - "Ten que haber un sitio para nós" (Ernie Records, 2026)


Anaís Fernández y Xoel Geada a las guitarras, Andrés Real al bajo, Simón Cuba a la batería y Nuno Pico al micro son la formación titular de PORTOSANTO. Los mismos que ya coincidieran en Oh Ayatollah (2016-2020) vuelven a apiñarse como banda puliendo su talentoso pop-rock con la madurez que dan los años y las tablas. El resultado es Ten que haber un sitio para nós (Ernie Records 2026), un álbum tan redondo como la ilustración de su portada.
  
El disco arranca con "Para sempre" y una intro con diálogos entrecruzados aparentemente random acompañando los primeros rasgueos guitarreros en leve in crescendo. Hasta que a los dos minutos y quince segundos esas mismas guitarras dan el primer golpe encima de la mesa. Luego ese <<É pa sempre>> se grabará a fuego en tu subconsciente. Perfecto corte iniciático en esta nueva etapa de los gallegos exponiendo que, por mucho que pase el tiempo y las cosas cambien, nadie <<poden separar o que o ruído xuntou>>.

"A verdade" va navegando entre melódicas guitarras, será una constante durante los treinta y seis minutos de audición total, hacia un estribillo que se dobla y que es la culminación de la carga poética de las letras de Nuno: <<E ó tempo: quédate neste momento. Déixame estar para sempre lonxe das penas do tempo, sentir todo o que é verdade. E ó tempo: quédate neste momento. Déixame estar para sempre lonxe das penas do tempo. Sentir que me vou co vento igual que do mar cara dentro. Déixame ser para sempre, que cada vez hai menos tempo e esa é toda a verdade>>.

Foto de Marta Alborés

La luminosa "Euforia" con ese adictivo <<chu, churu, chururu>> abriendo el estribillo convierte tres minutos y medio de escucha en un chute de reconstituyente anímico.

"Adelán imposible" es la más extensa del repertorio con sus cinco minutos y medio de honesta melancolía. Rematada por un virtuoso e incendiario solo de guitarra a partir de su ecuador arrastrando con ella a la sección rítmica para enmarcar uno de esos momentos que certifican que estamos ante un grupo descomunal.

"Ten que haber un sitio para nós" además de dar título al trabajo fue el single presentación del proyecto. Un riff guitarrero junto al bombo abre las puertas a este serio aspirante a himno generacional. El hacerte mayor viene a confirmarte que, aunque tengas tantas aspiraciones como decepciones, desojando la margarita te quedas con que el viaje es el camino.

La cara B del vinilo se inaugura con la estupenda "As cinzas" jugando al despiste por lo antagónico de su cadencia en relación a la sombría lírica. Llegado a este punto no puedo dejar de resaltar el regusto a The Strokes que se va desprendiendo durante la escucha y en especial en cortes como este. 

El cambio de rumbo de "Cineclube" en su minuto final es de aquellas cosas que confirman que PORTOSANTO pueden hacer lo que les de la gana y dejarnos ojipláticos del gusto.

El nervio guitarrero de "A caza de Dr. Xeada" nos lleva de la mano hacia otro de esos cortes estandartes de Ten que haber un sitio para nós. La tan nostálgica como encantadora "Vinte de agosto" (videoclip a pie de página) fue el segundo single avance del disco y por algo sería.