Sara (voz), Eva (batería, coros) y Peral (guitarra, coros) son la formación actual de AMOR LÍQUIDO y vienen con segundo álbum bajo el brazo: A ver si me despierto (La Castanya, 2026). Un disco en donde, con la evolución propia del crecimiento personal, canalizan la rabia de su art-punk hacia el ejercicio del encontrarse a uno mismo en medio de experiencias sentimentales y cambios vitales.
El trabajo arranca con "Delante del espejo" (videoclip insertado a pie de página) y esa convivencia pacífica entre la estrofa popera y el explosivo estribillo cimentado sobre un insistente grito de desesperación: <<No, que no, que no me vale>>. La enérgica "Ningún sentido" explora una ruptura sentimental armada de decibelios. Le sigue el power-pop de quilates de "Esta vez" para volver a ilusionarse con el amor.
La dulzura guitarrera de la deliciosa "Guárdame un sitio" no puede esconder la amargura por una separación amorosa. La nostálgica "Sé que querías", con ese riff de guitarra marcándose a fuego en tu retentiva, se encumbra como una de mis crush. "Interludio" y ese bajo que directamente acaricia protagoniza el momento más íntimo y reflexivo del trabajo.
La cara B del vinilo se inicia con el poderío cadencioso marca de la casa de "Ahora lo entiendo" y "Estaba gilipollas", liberando lastre pasional por entre sus notas. Una guitarra acústica abre "En mi momento más feliz" pero enseguida la electricidad regresa para envolvernos en un halo de melancolía.
La contestataria "Su palabra" inaugura el tridente final de cortes de A ver si me despierto para continuar con el grunge de "Casi ni me acuerdo" y esas tremendas guitarras escoltando a la voz de Sara, enmarcando una canción balsámica. El antiséptico sonoro perfecto para las heridas del corazón.



