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lunes, 15 de octubre de 2018

GUILLAMINO - "Fra Júpiter" (Bankrobber, 18)

La paleta sonora de Pau Guillamet (GUILLAMINO) abarca desde electrónica hasta soul, folk y ahora... No, vamos a ver, el multiinstrumentista barcelonés no se ha pasado a la música sacra, al menos de momento. Aunque si tu primera referencia del nuevo álbum Fra Júpiter (Bankrobber, 18) fuera la de su portada podrías llevarte esa impresión. Aún más a sabiendas que el proceso creativo ha tenido lugar en su mayor parte en el Monasterio de Poblet (Tarragona), donde estuvo una semana conviviendo con sus monjes. Allí mismo, entre esos muros, registró la esencia de sus composiciones, dotándolo de una marcada aureola entre mística y ensoñadora.

Las grabaciones primarias de Poblet luego tomarían forma definitiva con la participación del coro Petits Cantors Amics de la Unió y las mezclas a cargo de Joan Pons (EL PETIT DE CAL ERIL).

Estamos ante un álbum cimentado sobre fundamento soul y acústico, con algunos flashes electrónicos made in GUILLAMINO y gran dosis de falsete. Agradable a la escucha, envolvente y reconfortante.

Foto de Alex Llovet


El "Càntic d'entrada" hace las veces de cautivador reclamo, en este momento ya sabes que no podrás resistirte a su influjo, solo déjate llevar. Ese soul al que hacíamos referencia anteriormente empieza a quitarse la careta en la arrebatadora "Serpent", dando paso al tridente de canciones que fueran avances presentación del trabajo. La elegante y seductora melancolía de "Cançó"; la etérea y fantasmal "Perdura eternament el teu amor" (clip al final del post); y la enigmática bossa-nova del tema titular.

martes, 9 de octubre de 2018

IVÁN FERREIRO - "Cena recalentada" (Warner Music Spain, 18)

IVÁN FERREIRO es un tipo al que parece que no asusten los retos, al contrario, se crece. Atreverse a versionar la discografía completa de los míticos GOLPES BAJOS demuestra, como mínimo, tenerlos bien puestos.

De entrada nos encontramos con que ambas voces son polos opuestos; la del bueno de Germán Coppini, a quién va dedicado el álbum, deslumbró y sorprendió en su momento con su reverberación natural acentuando su halo entre enigmático y elegante. En cambio, el latente desgarro de Iván contrasta y mucho a la hora de comparaciones con la original, precisamente esa contienda virtual entre frontman es uno de los valores añadidos del trabajo. 

GOLPES BAJOS fueron un grupo adelantado a su tiempo tanto musicalmente, mezclando synth-pop con ritmos latinos y funkies, conviviendo sintetizadores con cajas de ritmos, guitarras y bajos; estéticamente con cuidados looks de inspiración anglosajona post-punk; y líricamente tocando temas como la religión, machismo, malos tratos... hasta la fecha tabú. Tuvieron una vida efímera como grupo pero bien fructífera: un EP homónimo (1983), el disco A santa compaña (1984) y un Mini LP titulado Devocionario (1985).

En Cena recalentada (Warner Music Spain, 18) el de Nigrán da un nuevo enfoque a las diecinueve canciones de la banda, respetando profundamente su esencia original, por ello Iván ha contado con la colaboración de los miembros originales de GOLPES BAJOS; Pablo Novoa a la guitarra y produciendo el disco; Luis García al bajo y Teo Cardalda (teclista), con un deslumbrante solo de guitarra en el corte "Escenas olvidadas", poniendo la guinda a su gozoso funky. 

Los de Vigo gestaron como tridente de hits inmediatos "No mires a los ojos de la gente", que ahora adquiere nueva dimensión, con un giro electrónico final tan sorprendente como abrumador; "Fiesta de los maniquíes", más techno y enérgica que la original; y el himno "Malos tiempos para la lírica", una de las versiones actuales que más respeta su formato original. Recomendamos revisitar su paso por aquel mítico programa La Edad de Oro del 1983, donde además son entrevistados por la gran Paloma Chamorro.

Pero la breve discografía de GOLPES BAJOS da para mucho más y Iván, al repasar cada una de sus canciones, reivindica merecidamente la totalidad de su obra. Maravillas como la gloriosa melancolía del tema titular "Cena recalentada" y la tan deliciosa como agridulce "Desconocido"; el funky de "La virgen loca", feminista y reivindicativa al igual que la samba "La reclusa"; la melancólica elegancia de "Hazme un nueve"; la bossa-nova conviviendo con el drum and bass de "Hansel y Gretel", la espectral languidez de "Santos de devocionario", la lunática y adictiva vivacidad de "Estoy enfermo" y "Colecciono moscas", aquí acentuando si cabe su pegada. Así hasta completar las diecinueve perlas que componen el legado de la mítica banda gallega.