Siguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Siguenos en YouTube  Siguenos en Blogger  Siguenos en por RSS

jueves, 14 de diciembre de 2017

MORRISSEY - "Low in High School" (BMG, 17)


Por las circunstancias de su pasado más reciente, problemas de salud y de contrato discográfico como escollos más destacados, es de por si toda una celebración contar con nuevo material de MORRISSEY. 

El de Manchester en Low in High School (BMG, 17) sigue en su línea "bigmouth", agudizada si cabe, de criticar todo lo que le venga en gana; la recurrente a la monarquía, abusos policiales, medios de comunicación, Unión Europea, las nuevas generaciones etc. 

Aunque parezca que estamos ante un disco claramente continuista con lo propuesto en World Peace Is None of Your Business (2014), de hecho repite en la producción Joe Chiccarelli, musicalmente se muestra en esta ocasión más certero e inmediato.

La sensación de barroquismo y exceso de su álbum predecesor muta ahora hacia un punch que ya se hacia evidente en los tres primeros avances del album: "Spent de day in bed", "I wish you lonely" y "Jacky's only happy when she's up on the stage" (clip a pie de post). La primera con ese riff juguetón de sinte que denota un acercamiento progresivo a texturas más electrónicas, como se ratifica en la segunda de este repaso inicial. "I wish you lonely", con esa progresión repetitiva a modo de mantra, descarnada, afilada. Y el cierre de este primer tridente, la maravillosa "Jacky's only happy when she's up on the stage", in crescendo, con gran riqueza instrumental y un Mozz desatado en la interpretación vocal, junto a una épica final con esos coros infantiles, como intentando quitar hierro a tanta intensidad. 

Seguimos yendo de tres en tres, aprovechamos las dedicatorias que MORRISSEY ha dedicado a Israel en los cortes que contienen los momentos, musicalmente hablando, más sorprendentes del álbum. "The girl from Tel-Aviv who wouldn't kneel", la más impactante del conjunto, un chachachá con toques duduás, con dos cojones; "When you open your legs" conserva resquicios del anterior chachachá fusionándolo con el bolero, intros arabescos y pinceladas 60's, toda una experiencia auditiva; y "Israel", cierre solemne de trabajo con mensaje conciliador entre culturas envuelto en un lánguido corte, con el piano y la voz del artista como grandes protagonistas, conmovedora.


El arranque de álbum es imponente, "My love, I'd do anything for you" combina vientos con guitarras distorsionadas sin despeinarse, un auténtico puñetazo encima de la mesa. El exquisito medio tiempo "Home is a question mark", con lo que parecen unos acogedores cascabelillos navideños de fondo, contrastando con el mensaje de quién parece no encontrar su sitio en este mundo.

martes, 12 de diciembre de 2017

WOLF ALICE - "Visions of a Life" (Dirty Hit/Music As Usual, 17)

My Love is Cool (Dirty Hit, 15) nos gustó tanto que lo colocamos como nº 2 entre lo más destacado internacionalmente en 2015. Partiendo de esta premisa, esperábamos Visions of a Life (Dirty Hit, 17) entre esperanzados y recelosos; ya se sabe, el segundo LP de una banda puede encumbrarla o situarla en un limbo del que es muy complicado escapar.

Ellie Rowsell (voz, guitarra), Joff Oddie (guitarra, voz), Theo Ellis (bajo) y Joel Amey (batería, voz), al finalizar su anterior gira se juntaron en Londres para componer este nuevo trabajo. Después remataron la faena en Los Ángeles junto al productor Justin Meldal-Johnsen (M83, Beck, Nine Inch Nails). Tom Elmhirst (David Bowie, Arcade Fire, Adele) se encargaría de las mezclas.

"Heavenward" da el pistoletazo de salida con un potente shoegaze, para enseguida dar paso al embriagador trío de adelantos del álbum. La apisonadora "Yuk Foo" (clip a pie de post), donde dan rienda suelta a su lado más punkorro; la pro-funky "Beautifully Unconventional"; y la  azucarada "Don't Delete the Kiss", más mona que un post de gatitos.

"Planet Hunter" se muestra elegante y soberbia, un medio tiempo que es una delicia; "Sky Musings" y ese susurro inquietante de Ellie que da paso a una deriva hacia lo épico; "Formidable Cool" con un marcado halo lisérgico; "Space & Time", montaña rusa repleta de crudeza y distorsión; "Sadboy" o la demostración palpable de que los Smashing Pumpkins, directa o indirectamente, son buena fuente de inspiración para los londinenses. 




A lo tonto llegamos a una no menos memorable recta final de álbum, con la majestuosa y ensoñadora "St. Purple & Green", y un cambio de dirección hacia el minuto 2:20'' que por si mismo justifica el bombo que se le puede estar dando a esta pedazo de banda. La lánguida "After the Zero Hour", con una Ellie asombrándonos con su amplitud de registro vocal, esta vez rozando lo espiritual. Y el cierre que da título al trabajo; una progresiva composición dividida en tres actos que bien podría servir de carta de presentación de la banda para quién aún no los conociera, ya que contiene toda su esencia: potencia, crudeza, emotividad, épica, placidez... en definitiva, WOLF ALICE.