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sábado, 25 de febrero de 2023

TIGRES LEONES - "Todo Va Bien" (Sonido Muchacho, 2023)


Javier Marzal (voz, guitarras), Paco Ramírez (batería y coros), Miguel López Breñas (bajo), Luismi Pérez (guitarra eléctrica y teclados) son TIGRES LEONES y vienen con cuarto álbum de estudio bajo el brazo, "Todo Va Bien" (Sonido Muchacho, 2023).

Un disco con nueve canciones, siete de ellas con colaboraciones destacadas, mostrando desde su imponente portada, obra de Beatriz Lobo, la aplastante ironía, prácticamente conceptual, que contiene el trabajo. Pop-rock bañado de sarcasmo, elegancia, poderío y sugestión. Nada más y nada menos son los lados de una misma moneda, la que da forma al  nuevo trabajo del combo madrileño. 
 
Todo va bien arranca con "Creo que empiezo a ver la luz" (videoclip a pie de página), el inmediato primero de sus singles avances. Un grueso bajo nos abre la puerta para que los cegadores sintes, junto a rasgueos guitarreros y batería percutora, nos acaben de hacer de cicerones perfectos para una apoteósica entrada al disco. El deje ye-ye en el estribillo juguetea con un latente músculo que va intermitentemente mostrando su poderío de guitarras en un corte altamente adictivo.


La placidez invade la escucha con "Vuelvo al mar", un delicioso medio tiempo con regusto añejo en el que, cerrando los ojos, podrás percibir el olor a salitre y el sol en las mejillas.
 
La afligida "Proserpina", con Marta Movidas a los coros, resultaría completamente depresiva si no fuera por el alto empaque pop que contiene. Mientras todo se desmorona sus notas provocarán unos buenos brincos cuando la toquen en directo, con unos sugestivos sintes que al final se adueñarán del cotarro. Bendita contradicción, grandes TIGRES LEONES.

"No lo digo por ti" junto a Caliza sería "la balada" del disco o al menos lo que más se le pareciera, eso sí, al particular estilo de la banda. Algo así como un épico mea culpa ante la devastación del planeta a la que vamos asistiendo por etapas. El subidón guitarrero en su último tercio es de traca.
 
Tulsa colabora en la resplandeciente "A banda", el que fuera segundo de los singles adelantos del disco. Un encantador corte con toquecito de música beat sesentero incluido que te invita al carpe díem mientras disfrutas de sus estimulantes notas.

domingo, 19 de febrero de 2023

dani dicostas - "Posdata" (El Volcán Música, 2023)


Retoña de Rosa Costas y Silvino Díaz de Aerolíneas Federales, para Daniela Díaz Costas lo de la música algo genético debe ser. La viguesa presenta segundo álbum con Posdata (El Volcán Música, 2023). Si en su primer trabajo el hilo argumental era el vaivén sensorial que lleva consigo el paso de la adolescencia a la vida adulta, ahora nos encontramos a una DANI DICOSTAS aterrizada en Madrid desde septiembre de 2020, liberando las emociones experimentadas durante estos últimos tiempos en la capital.

Un disco plagado de honestidad que gotea desamor, con un marcado aire melancólico pero sin perderle la vista a la ilusión, vestido de un pop que abraza texturas electrónicas, transpirando elegancia e incluso por momentos demandando pista de baile.

Foto de Silvia Coca

"No te voy a mentir" arranca Posdata con un cadencioso y exquisito medio tiempo que ejerce a las mil maravillas de intro para ingresar en el momento vital de transformación de la artista a partir de su cambio de domicilio. Le sigue "Ceras rosas", uno de los avances del álbum, pelotazo inmediato y agridulce como ella sola, para bailarla con lágrimas en los ojos entre frases como: <<Entierro miedos con ceras rosas, estoy rota. Grito fuerte pero por dentro, curo heridas entre lamentos, estoy sola>>. Aún con estas tras la escucha se te queda una media sonrisa en el jeto, es el efecto DANI.

¿Te apetece una pizca de refinado house? El que rezuma "Códigos", ya avisamos que Posdata era propenso al contorneo de caderas, aunque como en este caso, sea sin estridencias ni subidones. Mientras, llegamos al otro claro hit del conjunto, "Nubes" (videoclip insertado a pie de página). Con esos luminosos sintes ochenteros y una evolución in crescendo ejerciendo de rotura de cadenas cuando llega aquello de: <<Que no puedo esperar a que llegue mañana, mandarte a la mierda y hacer esta vez lo que me de la gana. Me cansé y ahora te digo que yo no puedo esperar, ya no puedo aguantar. Que te jodan>>.
 
"Una vez y nunca más" es una de las muestras de que DANI esta abierta a la experimentación mediante el coqueteo con nuevas atmósferas y tempos electrónicos. El resultado es un tema con tantos recovecos como estímulos placenteros.

La desgarradora "Usar y tirar" es una maravilla, con esa lánguida guitarra a modo de paño de lágrimas mientras su desarrollo te invita a bailar la amargura. Permanecemos en zona de alta radiación emocional con la preciosista "Una semana" y otra vez las seis cuerdas sintiéndose protagonistas, esta vez más si cabe, en la que podríamos denominar "la balada" del disco.

Foto de Silvia Coca

"Me da igual" fue el primer anticipo del disco, lanzado en el ya lejano junio del 2021 podía representar la transformación que conllevaba el segundo larga duración de la gallega que justamente se estaba gestando. Quizás sea la canción más sombría de lo que lleva de carrera, con esos densos y altamente estimulantes sintes envolviendo otro corte espléndido.

jueves, 9 de febrero de 2023

IGGY and THE STOOGES, 50 años del "Raw Power" (1973)


El 27 de enero de 1973 se firmaron los Acuerdos de Paz de París con los que se estableció el fin de La Guerra de Vietnam. Un momento histórico que nos sirve para contextualizar el motivo de estas líneas. El 7 de febrero del mismo año vio la luz Raw Power, tercer álbum de IGGY and THE STOOGES, 34 minutos que modelaron el rock retorciéndolo hasta un salvajismo que cimentaría la aparición del punk.

THE STOOGES venían dando zarpazos desde finales de los sesenta con dos discos en la saca, The Stooges (1969) y Fun house (1970), originando leve repercusión mediática pese a lo estimulante y a la postre influyente de su propuesta. Quizás fueran unos incomprendidos, unos avanzados a su tiempo, su discográfica Elektra no les tenía demasiado en cuenta, los conciertos eran demasiado incendiarios, el alcoholismo y la heroína los iba devorando, o todo a la vez. 

En 1971 sin discográfica y hasta las trancas de heroína el futuro musical de IGGY POP no pintaba demasiado bien. Fue entonces cuando David Bowie, ejerciendo de buen samaritano, lo convocó a una reunión en un bar de Nueva York de donde salió la propuesta de grabar un álbum en Londres, entrar en la agencia MainMan Management, de la que era cliente aventajado Bowie, y la oportunidad de que su discográfica Columbia Records lo fichase. A tal efecto Iggy reclutó al último guitarrista de los de Detroit James Williamson y más tarde recuperó a sus antiguos compañeros de banda, Ron (guitarra) y Scott Asheton (batería), miembros fundadores de la misma, para acabar de dar empaque rítmico a su primer trabajo en solitario. Una vez todos juntos de nuevo y Ron renunciando a la guitarra eléctrica para conformarse con el bajo, quedaron de acuerdo en que el nuevo disco tenía que publicarse con la firma IGGY and THE STOOGES.


Raw Power es una explosiva combinación de punk-rock, garage y hard-rock, dándose de ostias con los estilos reinantes en aquella época: el folk y el rock sinfónico. 

La portada del álbum muestra a IGGY POP agarrado al micro, sudoroso, en posición desafiante, puro reflejo del sonido crudo e intenso que se encontramos en su interior. Precisamente su "sonido" fue uno de las cuestiones que incluso aún se discuten hoy en día. La mezcla final fue a cargo de Bowie por imperativo legal del management. En 1997 la discográfica encomendó a Pop que remezclara el trabajo, éste siempre había manifestado que la del Duque Blanco ahogaba la base rítmica, restándole crudeza al Raw Power.

El álbum arranca con "Search and Destroy", una de las canciones más recordadas de la carrera de la banda. Todo un himno punk-rock, abrasiva como el napalm que se menciona en su lírica, salpicada, como en otros momentos del trabajo, de los horrores de La Guerra de Vietnam.

"Gimme Danger" es la primera de las supuestas baladas que les exigiera Columbia Records para poder publicar su nuevo trabajo. Digo lo de "supuestas" porque Iggy y los suyos de eso no entendían, su fuerte era la brutalidad, por lo que les salió lo que les salió. Es como un pura sangre preso de la silla de montar y estribos a punto de despojarse en cualquier momento de sus ataduras parar empezar a galopar libre por la pradera.   

Si hay otro momento realmente de "fuerza bruta" en el disco éste es "Your Pretty Face is Going to Hell", uno de los cortes más feroces del conjunto con esas guitarras desbocadas, machacona batería y La Iguana con la voz más desgarrada de su carrera.

La cara A del L.P. se cierra con la sugestiva y alucinógena "Penetration" y ese adictivo riff blusero de guitarra ejerciendo de juguete sexual con el que acompañar la consumación de la atmósfera lasciva que transmite.   

"Raw Power" es pura locura, con un piano percutor, por momentos parece que IGGY POP se hubiera travestido de Jerry Lee Lewis. Las hirientes e hipnóticas guitarras acaban de modelar su aureola lisérgica.

lunes, 6 de febrero de 2023

SECOND - “Flores Imposibles” (autoeditado, 2022)

Puede que a estas alturas sorprenda esta reseña y haya quien piense que escribir sobre un disco que se publicó hace más de cuatro meses no tiene mucho sentido. En este mundo nuestro donde la inmediatez está cada vez más presente y lo que importa es ser los primeros, donde devoramos con avidez las novedades y con la misma rapidez las desechamos, puede que así sea.

Nosotros, evidentemente, no pensamos igual por varios motivos. El primero de ellos, nunca es tarde si el disco es bueno, y éste lo es. El segundo es que Second es el nexo de unión de las personas que fundamos y/o formamos parte de Música Crónica. El germen fue la devoción que sentimos por la música en general, y por la de la banda murciana en particular. Durante los diez años de vida que acabamos de cumplir en enero, hemos reseñado con mucho amor cada uno de los discos que han publicado y Flores Imposibles, su noveno trabajo de estudio, no podía ser una excepción.

He de decir que la felicidad, la ilusión y el entusiasmo por su publicación quedaron envueltas en un halo de tristeza y desconcierto cuando, 9 días después de ver la luz, la banda anunciaba su disolución. Aún cuesta creerlo; personalmente, imposible asimilarlo.

Pero este disco, como toda su música, no tiene una fecha de caducidad, permanecerá y nos acompañará siempre, y merece una disección desde nuestro particular punto de vista.

Tal y como nos contaban en la nota de prensa distribuida en su día, es el ejemplo perfecto de que se puede disfrutar del camino y llegar a buen puerto. Un viaje sonoro y sentimental, un prodigio de artesanía musical de otro tiempo, uno en el que los discos eran mucho más que una colección de canciones. Flores Imposibles son nueve episodios de una historia que demuestran el magnífico estado de forma y madurez de una banda tan exquisita como imprescindible para entender la escena del rock independiente nacional de los últimos 25 años. 

Un álbum que fue producido por Manuel Cabezalí (Havalina) y Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly), grabado en El Lado Izquierdo, con Dany Richter en el sonido y mástering. Un disco en el que Second, junto a sus productores, han cuidado cada detalle siempre con la máxima presente de ‘menos es más’, pero imprimiéndole un sonido sólido e inconfundible. Junto a los cuatro componentes (Nando Robles, Sean Frutos, Fran y Jorge Guirao), han formado parte de la grabación David Lozano y Cabezalí en las guitarras, y Ricardo Ruiz, Madbel y Víctor Cabezuelo en los teclados. Los coros y las segundas voces han sido diseñadas y dirigidas por Maryan Frutos (Kuve), en los que ha participado junto con Manuel Cabezalí. El arte del disco ha corrido a cargo de Emilio Lorente que ha terminado de envolver bellamente un producto tan delicado como poderoso.

Flores imposibles es un trabajo para ser escuchado con calma, saborearlo sin prisas e ir descubriendo un álbum compacto, equilibrado y sin fisuras, donde todo encaja a la perfección, que se abre y expande con las escuchas, y es extraordinariamente rico en matices y arreglos. Capas y capas de puro deleite. Elegante, poderoso y contundente en la música, delicado y armónico en sus melodías, brutalmente honesto y maduro en sus letras, sin que ello les reste un ápice de lirismo. Guitarras siempre poderosas, ya sean afiladas o arpegiadas. Baterías potentes y acertadas, ya sea acompañando o tomando el papel protagonista. Teclados con mucha más presencia que en discos anteriores, pero diferentes, más sutiles, más integrados, rozando la psicodelia en ocasiones. Las líneas de bajo de Nando Robles sostienen, cohesionan y encumbran con maestría cada una de las composiciones. Y la voz personal e inconfundible de Sean Frutos, dando alma y vida a cada una de las canciones.

No es un disco donde rebose la alegría, eso es así. Es reflexivo, introspectivo y consecuente con la etapa y las circunstancias que han vivido estos últimos años, pero no está exento de esperanza. La canción que abre el álbum, de título homónimo, es un ejemplo de ello. La luz abriéndose paso en la oscuridad, “Flores imposibles” buscando la oportunidad de crecer a pesar de la adversidad.

La rabia y el desencanto ante la vida en general, y en particular por la situación a raíz del COVID, el golpe de realidad que supuso para todos, el parón y la crisis que afectó especialmente al mundo de la cultura, así como el inconformismo ante una sociedad cada vez más impasible e idiotizada, están presentes en las dos canciones más bailables del disco “Ya no estamos para gilipolleces” y “Muévete y Siente”, una llamada a la acción que te atrapa con su batería veloz y trepidante, guitarras afiladas y teclados psicodélicos.

“Estado de Alegre Tristeza”, es nostalgia y esperanza a la vez. Una letra triste con una melodía alegre, brillante y luminosa, que va creciendo y alcanza su cénit hacia al final. El momento “Nada es para siempre/ Rescátame pronto”, se ha convertido en uno de los más emotivos y coreados en los conciertos de esta gira. Confieso que a mí me pone un nudo en la garganta y hace que me ahogue en esas olas de las que habla mientras escribo esta reseña, y cada vez que la escucho desde que anunciaran su disolución. Aunque fue compuesta mucho antes y su letra nada tenga que ver con ella, a mí, ahora, me habla de despedida.


El amor, el deseo de amar y explorar nuevos caminos que lleven a finales felices. Sentimientos omnipresentes en sus canciones y que aquí encuentran su sitio en “Quiero equivocarme” (videoclip insertado a pie de página), con una melodía sensual que invita a dejarse llevar, o en “El contorno de tus miedos”, un medio tiempo marca Second, que va creciendo en intensidad.

Éste es un disco de medios tiempos, en los que el cuarteto son maestros, y muestra de ello son “Volver a esa paz” y “Cúrame, como siempre”, ambas con la carga emocional más intensa del álbum. La primera es un grito atormentado por el pasado y la culpa, que aúlla por encontrar el equilibrio perdido. La segunda rompe desde la primera escucha; también mira al pasado pero de forma muy diferente, una súplica desde la nostalgia traída al presente, un canto a lo que somos, a las raíces que nos sostienen, nos cuidan y de las que formamos parte.

“Los Grandes Ausentes”, la canción que cierra el disco, se mueve entre el desencanto por el tiempo perdido, imaginando futuros que no llegaron mientras se nos escapa el presente, y el aprendizaje que ello ha conllevado, una promesa de vivir el ahora y no volver jamás a ausentarnos de él.

Los mejores Second de toda su carrera han firmado un disco que, compositivamente y en la producción, roza la excelencia a todos los niveles, donde una vez más han sabido evolucionar sin perder su esencia, haciendo brillar ese talento innato e inmenso que tienen y que los ha convertido, desde hace ya mucho, en una de las bandas más importantes, sólidas e incuestionables de nuestro país.

La presentación de Flores Imposibles en salas comenzó el 21 de octubre en Granada y finaliza este sábado 11 de febrero en la Sala Apolo 1 de Barcelona, con todas las entradas agotadas, una constante en todas sus giras a lo largo de los años. En estos meses han visitado un buen puñado de ciudades, la última de ellas Madrid, el pasado 28 de enero, en el Teatro Circo Price donde grabaron el que será su último trabajo, un disco en directo y del que aun no se conocen los datos de su lanzamiento.