Maru Oliver (voz), Marcos Palancas (guitarra), Daniel Robles (batería), Ferran Estella (bajo) y Adrià Florido son RAMONA FLORES y presentan álbum debut con Aquella luz que apenas recuerdo (2026). Un trabajo que se ha ido cociendo prácticamente desde su activación como banda allà por mediados del 2023.
El álbum esta producido, grabado y mezclado por Aleix Miquel Asuar y se manifiesta conceptual sobre el recorrido emocional de Eco, un personaje con problemas de salud mental transitando por los consecuentes altibajos del proceso. Musicalmente el cuarteto navega entre olas de shoegaze y noise-rock noventero, con un emo virado en la orilla a modo de latente influencia.
La banda barcelonesa inicia Aquella luz que apenas recuerdo con la intro "Un corte, una caída (preludio)" y esos acordes guitarreros acompañando el spoken word de Maru. Se transpira la angustia del protagonista de la historia con versos como el cierre: <<Me retuerzo como en un mal sueño, si me hundo más acabaré dentro, si me hundo más acabaré viendo los restos de todo aquello>>.
"Mi casa nueva" es un golpe encima de la mesa del indie estatal. La más extensa del conjunto con sus cinco minutos y cuarenta segundos de rock alternativo premium. Guitarras incisivas, bajo percutor y poderosa batería escoltando una acogedora voz que se manifiesta como el contrapunto perfecto a la inquietante atmósfera reinante. Lo que viene a ser RAMONA FLORES a pecho descubierto.
No se rebaja ni un ápice el ruidismo con la llegada de "Sistema de drenaje" y ese estribillo que se clava como un aguijón: <<Rendirse sería mucho más fácil, eres frágil>>. Su último minuto es pura locura cerrando de manera simétrica otro corte para enmarcar.
La delicadeza de "Eco" nos permite coger aire. Será apenas un minuto, enseguida vuelven a enseñar las garras las guitarras aunque esta vez de manera menos exaltada, acompañando una tan escueta como lapidaria lírica: <<Cómo me gustaría poder traspasar la línea. Hacer algo perfecto. Llegar a olvidar todo esto>>.
"Noche solar" es la de más apego pop del conjunto, entiéndase en medio de un ambiente bien cargado, con un bajo fuzz muy jefe cimentando un tema que anima a ser brincado en sus conciertos.
Delicada estrofa dándose de ostias con un estribillo demoledor. Aquí tenemos a "Inhibidor recaptador" para encandilarnos con su embriagadora dualidad.
Queremos salir del pozo en busca de este "Cielo abierto" hecho canción, aunque no sabemos bien cómo. Las enrabietadas guitarras intentan impulsarnos hacia la salvación. Le sigue "Los cuchillos", single presentación del trabajo con un videoclip que puedes ver a pie de página. Conmovedora, con fuerte carga melódica y un desarrollo en tenue in crescendo con una conclusión lírica que parece cincelada en piedra: <<Los cuchillos no se clavan, solo duelen si hace falta.Las flores me abrazan, sigo el camino que me trazan>>.
La calidoscópica y lánguida "Más allá del cristal (epílogo)" con esa repetición del estribillo de la anterior pista y autotune desbocado, pone punto y final armada de experimentación a un espléndido disco que, por la madurez transversal que demuestra, parece todo menos de debut.
Disfruta de Aquella luz que apenas recuerdo >


No hay comentarios :
Publicar un comentario