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lunes, 6 de marzo de 2023

DAVID BOWIE, 10 años del "The Next Day" (Columbia Records, 2013)


El 8 de enero de 2013 para celebrar su 66 cumpleaños DAVID BOWIE resucita, tras diez años de silencio desde el Reality (2003), con el lanzamiento del single "Where Are We Now?" y anuncio de nuevo álbum, The Next Day. Tras el infarto que padeciera el 25 de junio de 2004 al finalizar un concierto en Scheesel (Alemania), el británico apenas había dado muestras de existencia y menos aún de actividad artística por lo que su reaparición se acogió con gran entusiasmo. No había para menos y la verdad es que el vigésimo cuarto álbum del artista, más aún viéndolo desde la distancia, resultó un retorno esplendoroso.

El álbum fue grabado en secreto en Nueva York desde 2010 a 2012 y producido por Tony Visconti, quien había trabajado anteriormente con Bowie en trabajos como The Man Who Sold the World (1970), Heroes (1977) o Scary Monsters (1980), entre otros.

La portada del álbum, con la versión digamos "censurada" de la del "Heroes" de 1977, delata ya de inicio ese regusto melancólico que, de manera más o menos intencionada, va derramando su escucha. Y eso que su título debería indicar lo contrario, un "el día siguiente" que más parece una declaración de intenciones que una realidad asumida. 


El disco se lanzó oficialmente el 8 de marzo de 2013 y se abre con el garajero tema titular, una mezcla entre canción de empoderamiento con auto-reivindicación incluida y crítica voraz a la iglesia aderezado todo con un provocador videoclip no apto para beatos ni aprensivos. Precisamente el bar de copas dónde se ubica la acción podría ser escenario perfecto para "Dirty Boys", una especie de sucio blues exhalando neblina tabaquera de antro por un tubo, sobre todo durante su estrofa. En el estribillo el binomio saxo y guitarra se destensan un pelín aunque sin desprenderse del todo de su halo depresivo.

"The Stars (Are Out Tonight)" fue el segundo sencillo de The Next Day y mi canción favorita del conjunto. Una barbaridad, con esa línea de bajo cadenciosa, orquestación sutil pero determinante y desafiantes guitarras disparando riffs a diestro y siniestro. Una crítica al famoseo y lo que le rodea con otro videoclip para el recuerdo, lo puedes degustar a pie de página junto a los de los otros sencillos del disco ordenados cronológicamente respecto a sus lanzamientos. 

La letra de "Love is Lost" delata que Bowie se enfrenta a la vejez con una  mezcla entre resignación y espíritu de lucha ante los problemas de salud que venía arrastrando y los que desgraciadamente habrían de llegar en breve: <<Say goodbye to the thrills of life. Where love was good, no love was bad. Wave goodbye to the life without pain / Dile adiós a las emociones de la vida. Donde el amor era bueno, ningún amor era malo. Despídete de la vida sin dolor>>. La intervención del órgano vistiendo su machacón ritmo es de traca. La pista se presentó como quinto single con una deslumbrante versión de James Murphy (LCD Soundsystem), puedes disfrutarla junto a todos los videoclips oficiales que generó este discazo a pie de página.

"Where Are We Now?", la que fuera single presentación del disco, evoca un nostálgico paseo por las calles del Berlín que paseara DAVID BOWIE entre 1976 y 1978. La primera balada del álbum, emotiva, lánguida hasta que en su parte final remonta con ese redoble de batería junto al balsámico solo de guitarra a modo de luz esperanzadora. 


El 14 de febrero de 1929 tuvo lugar lo que se conoce como La Matanza de San Valentín, una  masacre ordenada al parecer por Al Capone. Este podría ser el punto de partida de "Valentine's Day", el que fuera cuarto single de The Next Day, sirviéndole para criticar el uso abusivo y descontrolado de las armas que originan continuas desgracias, como el tiroteo en la escuela que parece protagonizar Valentine en el corte. Estamos ante la canción más comercial del disco y a la vez la más bipolar, al chocar de frente la sombría temática con sus encantadoras notas.        

La poderosa "If You Can See Me" es la pista más experimental del conjunto, descendiente directo del legado noventero de Bowie. Batería desmelenada, guitarras punzantes, bajo hiriente, sintes sentenciadores, una evolución sin frenos que te dejará entre exhausta y complacida.

La neopsicodelia guitarrera hace su aparición con "I'd Rather Be High" con esa guinda en forma de redoble militar de tambor a la vez que el artista vuelve a cuestionarse la mortalidad: <<I'd rather be flying. I’d rather be dead or out of my head / Preferiría estar volando. Preferiría estar muerto o fuera de mi cabeza>>.

El saxo barítono vuelve por sus fueros con el medio tiempo "Boss of Me". En su ecuador aparece un break salvador que nos deja ver, aunque sea momentáneamente, a través de la bruma que envuelve el corte. Mientras, si cruzaras el "Lust For Life" de Iggy Pop con el "Modern Love" posiblemente te saldría algo muy similar a la trotona "Dancing Out in Space", devolviéndonos a la época 80's de Bowie. En la que seguimos instalados con "How Does the Grass Grow?" y unos sintes lapidarios junto a una revoltosa guitarra eléctrica haciendo de las suyas y algo de doo-wop presentando el estribillo como remate final de un corte inspirado en la Primera Guerra Mundial.

Un riff  guitarrero hard-rock presenta la exaltada "(You Will) Set the World on Fire", la misma guitarra que irá un paso más allá con un solo pasado el segundo minuto, por si no tuviéramos claro su afán de protagonismo en este tema.

jueves, 9 de febrero de 2023

IGGY and THE STOOGES, 50 años del "Raw Power" (1973)


El 27 de enero de 1973 se firmaron los Acuerdos de Paz de París con los que se estableció el fin de La Guerra de Vietnam. Un momento histórico que nos sirve para contextualizar el motivo de estas líneas. El 7 de febrero del mismo año vio la luz Raw Power, tercer álbum de IGGY and THE STOOGES, 34 minutos que modelaron el rock retorciéndolo hasta un salvajismo que cimentaría la aparición del punk.

THE STOOGES venían dando zarpazos desde finales de los sesenta con dos discos en la saca, The Stooges (1969) y Fun house (1970), originando leve repercusión mediática pese a lo estimulante y a la postre influyente de su propuesta. Quizás fueran unos incomprendidos, unos avanzados a su tiempo, su discográfica Elektra no les tenía demasiado en cuenta, los conciertos eran demasiado incendiarios, el alcoholismo y la heroína los iba devorando, o todo a la vez. 

En 1971 sin discográfica y hasta las trancas de heroína el futuro musical de IGGY POP no pintaba demasiado bien. Fue entonces cuando David Bowie, ejerciendo de buen samaritano, lo convocó a una reunión en un bar de Nueva York de donde salió la propuesta de grabar un álbum en Londres, entrar en la agencia MainMan Management, de la que era cliente aventajado Bowie, y la oportunidad de que su discográfica Columbia Records lo fichase. A tal efecto Iggy reclutó al último guitarrista de los de Detroit James Williamson y más tarde recuperó a sus antiguos compañeros de banda, Ron (guitarra) y Scott Asheton (batería), miembros fundadores de la misma, para acabar de dar empaque rítmico a su primer trabajo en solitario. Una vez todos juntos de nuevo y Ron renunciando a la guitarra eléctrica para conformarse con el bajo, quedaron de acuerdo en que el nuevo disco tenía que publicarse con la firma IGGY and THE STOOGES.


Raw Power es una explosiva combinación de punk-rock, garage y hard-rock, dándose de ostias con los estilos reinantes en aquella época: el folk y el rock sinfónico. 

La portada del álbum muestra a IGGY POP agarrado al micro, sudoroso, en posición desafiante, puro reflejo del sonido crudo e intenso que se encontramos en su interior. Precisamente su "sonido" fue uno de las cuestiones que incluso aún se discuten hoy en día. La mezcla final fue a cargo de Bowie por imperativo legal del management. En 1997 la discográfica encomendó a Pop que remezclara el trabajo, éste siempre había manifestado que la del Duque Blanco ahogaba la base rítmica, restándole crudeza al Raw Power.

El álbum arranca con "Search and Destroy", una de las canciones más recordadas de la carrera de la banda. Todo un himno punk-rock, abrasiva como el napalm que se menciona en su lírica, salpicada, como en otros momentos del trabajo, de los horrores de La Guerra de Vietnam.

"Gimme Danger" es la primera de las supuestas baladas que les exigiera Columbia Records para poder publicar su nuevo trabajo. Digo lo de "supuestas" porque Iggy y los suyos de eso no entendían, su fuerte era la brutalidad, por lo que les salió lo que les salió. Es como un pura sangre preso de la silla de montar y estribos a punto de despojarse en cualquier momento de sus ataduras parar empezar a galopar libre por la pradera.   

Si hay otro momento realmente de "fuerza bruta" en el disco éste es "Your Pretty Face is Going to Hell", uno de los cortes más feroces del conjunto con esas guitarras desbocadas, machacona batería y La Iguana con la voz más desgarrada de su carrera.

La cara A del L.P. se cierra con la sugestiva y alucinógena "Penetration" y ese adictivo riff blusero de guitarra ejerciendo de juguete sexual con el que acompañar la consumación de la atmósfera lasciva que transmite.   

"Raw Power" es pura locura, con un piano percutor, por momentos parece que IGGY POP se hubiera travestido de Jerry Lee Lewis. Las hirientes e hipnóticas guitarras acaban de modelar su aureola lisérgica.

martes, 10 de enero de 2017

DAVID BOWIE - "No Plan" (EP Columbia Records, 2017)


Hoy se cumple un año del fallecimiento de DAVID BOWIE, uno de los más grandes genios de la historia de la música moderna. Su desaparición abrió un año, el 2016, nefasto para la cultura y la música en especial, con un ensañamiento especialmente cruel e innecesario en estos tiempos tan necesitados de ARTE. 

Lazarus Cast Album (Columbia Records, 2016), BSO del musical "Lazarus", contenía un doble disco; el primero con temas de BOWIE cantados por el elenco de intérpretes y un segundo con el corte "Lazarus" más los tres inéditos "No Plan", "Killing a Little Time" y "When I Meet You".

Coincidiendo con el que sería el 70 cumpleaños del Duque Blanco se acaba de reeditar ese segundo CD, esta vez en formato EP digital bajo el nombre de No Plan (Columbia Records, 2017).


Foto: Jimmy King
























Reseñamos este trabajo en su lanzamiento inicial, noviembre del año pasado y dentro del conjunto original. Recordamos nuestras impresiones de ese momento, tal cual:

miércoles, 20 de enero de 2016

DAVID BOWIE inmortal, "Blackstar" (Columbia Records, 2016)


La vuelta de DAVID BOWIE en 2013 con el excelente The Next Day (Columbia Records) resultó tan inesperada como ilusionante. Tras 10 años desde su anterior trabajo discográfico se habían generado dudas razonables sobre un posible regreso del británico.

Después de su primer ataque al corazón en aquel 25 de junio de 2004 en el festival Hurricane de Scheesel (Alemania), posteriormente se supo que le seguiría alguno más, ya nada fue lo mismo para David Robert Jones. Las limitaciones físicas fueron adueñándose de su cuerpo y de su ánimo. Todo y con esto el retorno hace tres años nos confirmó que, al menos a nivel de inspiración, el genio se encontraba en plena forma.

Blackstar (Columbia Records, 2016), lanzado el día de su 69º cumpleaños, es el enésimo experimento hacia nuevas sonoridades del Duque Blanco. En esta ocasión se rodea de una monumental banda de jazz y de su inseparable Toni Visconti a la producción, junto a Ken ScottBrian Eno, otro de los grandes puntales de su carrera, para darle una vuelta de tuerca más a la misma.





















Hasta aquí todo inmejorable con un DAVID BOWIE inspirador y arriesgado, pero hay una premisa que altera el producto sobremanera. Aunque cueste asimilarlo él ya no se encuentra físicamente entre nosotros. Un cáncer de hígado se lo llevó dos días después de que viera la luz su 25º trabajo de estudio. El propio contenido lúgubre del mismo, tanto sonoro como lírico, inyecta al proyecto un plus de aureola épica, a la altura de una figura imprescindible e inigualable en la historia de la música moderna.


Los singles adelantamientos fueron "Lazarus" y "Blackstar", los dos anticipándonos el fatal desenlace ya que él sabía que le quedaba poco de vida, aunque nosotros no fuéramos conscientes de ello en ese momento, centrándonos en flipar en colores con lo que escuchábamos y veíamos a través de sus correspondientes videoclips.

"2Blackstar" abre el álbum con casi 10 minutos de duración fraccionados en dos partes. Al principio más sombría, con la voz de Bowie ahogada a modo de lamento ejerciendo de un instrumento más y esta base ligeramente electrónica ensanchando el paisaje. Hasta que entra la melódica segunda parte, permitiéndonos respirar apenas, para ir desvaneciéndose engullida por la anterior. "Blackstar".

La canción "Tis a Pity She Was a Whore" es una nueva versión de la que ya estaba incluida en 2014 como cara B del single "Sue (Oro In A Season Of Crime)". Brutal el tridente que forman la percutora base de batería, el bajo y un saxofón que se sale, omnipresente durante todo Blackstar, pero que aquí resulta decisivo.


El otro single "Lazarus" es el último adiós de Bowie hecha canción. Grandiosa, espectral, debatiéndose durante sus seis minutos entre el desasosiego y la placidez, y ese saxo que vuelve a hacernos levitar.

La hiperactiva "Sue (Oro In en Season of Crime)" es una nueva versión del sencillo mencionado que apareció dos años atrás. Su sabor a drum’n’bass fusionado con atmósferas jazzísticas es de traca, desmelenándose cuesta abajo hasta el final.

La marcial "Girl Loves Me" es el último guiño al DAVID BOWIE más revoltoso, antes del adiós definitivo con "Dollar Days" y "I Can't Give Everything Away". Una pareja de temas que van de la mano acompañándonos a modo de reconfortantes condolencias. Su voz se mantiene sin perder ni un ápice de textura, incluso me atrevería a decir que luce con más registros que nunca. Se hace evidente en momentos como en el <<...away>> insistente del cierre "I Can't Give Everything Away". Eterno, infinito, pareciendo querer alargarnos la mano en un esfuerzo final por quedarse un ratito más entre nosotros, pobres mortales.

Disfruta del Blackstar de DAVID BOWIE>



Una carrera única, una vida apasionante que se apaga a la vez que se funde con su música de manera indestructible, esta vez a través de Lázaro, la enésima encarnación del artista.

La muerte le ha ganado la batalla pero no la guerra. DAVID BOWIE finalmente se erige vencedor al conseguir la inmortalidad a través de su legado, del cual seguiremos gozando hasta el fin de nuestros días ❤⚡.