Siguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Siguenos en YouTube  Siguenos en Blogger  Siguenos en por RSS

Mostrando entradas con la etiqueta alt-rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alt-rock. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de junio de 2023

SURFIN' BICHOS - "Más Allá" (Sonido Muchacho, 2023)


SURFIN' BICHOS junto a los granadinos 091 podemos considerarles decanos del indie-rock estatal. Con ellos empezó todo y desde 1988 hasta 1994 revolucionaron la escena patria tras la resaca de La Movida. Después de publicar 4 discos cesaron actividad, nunca hubo separación anunciada como tal, y al tiempo sus componentes se fueron repartiendo por otros grupos referentes como CHUCHO, MERCROMINA y BURRITO PANZA o emprendiendo carreras paralelas en solitario en el caso de FERNANDO ALFARO y JOAQUÍN PASCUAL.

Treinta años después SURFIN' BICHOS vuelven con el mayúsculo Más Allá (Sonido Muchacho, 2023), una larga espera que al menos valió la pena y mucho.

Los albaceteños presentan un álbum conceptual co-producido junto a Fino Oyonarte, marcado a fuego por el ambiente reinante durante su gestación: pandemia y confinamientos de 2020 y 2021. A estas alturas de la película habríamos de tener cristalino que en cualquier momento podemos irnos al "Más Allá" o dónde sea nuestro destino al palmarla. Ante tal evidencia, ¿por qué no aprovechamos el tiempo que nos quede de juego?


El disco es sobresaliente de pe a pa, empezando por su artwork, a cargo de otro manchego destacado, Joaquín Reyes.
 
Fernando Alfaro (voz y guitarras), Joaquín Pascual (guitarras, coros y teclados), José Manuel Mora (bajo) y Carlos Cuevas (batería) arrancan Más Allá con "Máquina que no para", primer single avance del trabajo. Bajo percutor, batería marcial, guitarras in crescendo en su intensidad, energía rebosante que brota de unos engranajes bien engrasados desde el minuto 1. Por ellos no pasa el tiempo, un clásico instantáneo para desenvolver este regalo de álbum que es Más Allá.

Rebajamos considerablemente la energía inicial con notas al piano y esas guitarras acústicas de "El caballo del mar". Maravillosa, en su compañía ya puede llegar el fin del mundo que te pillará con una media sonrisa de satisfacción en el jeto: <<Que no es ya sólo nuestro final, que el puto mundo se va a acabar, y yo tan solo entonces veo galopar por la playa al caballo del mar>>.

Unos vientos piden paso en "El baile del más allá", vistiendo una especie de chachachá amenizando el Día de Muertos mexicano. Su lírica resulta igual de balsámica que su melodía: <<Al borde del colapso un paso, al borde del cadalso otro paso, y dame el aliento de tu abrazo, el aire cálido de tus mano, el suave murmullo de tus labios será mi refugio>>.


En "Lotus Europa" nos topamos con los momentos más lúgrubes del disco, un corte que arranca plácido para ir virando hacia "campanadas a muerto". Pero enseguida nos rescata de la oscuridad más absoluta la "Luz del Mediterráneo", nunca mejor dicho. Un Sirtaki griego pasado por el filtro del cuarteto moldando un tema tan nostálgico como encantador.

"Alumbrando el fin" es un tierno medio tiempo que canta a la amistad a partir de su trotona evolución, con la guinda de unos vientos que inyectan solemnidad a otra muesca de excelencia de la banda. 

"Señales" (videoclip insertado a pie de página) nos sigue preparando de manera dulzona para el "colapso final" con unas guitarras muy protagonistas y versos como: <<Y cuando vengan los vientos con el colapso final, pienso detener el tiempo con el abrazo total. Y cuando lleguen los tiempos de apocalipsis mortal, en mi cabaña yo quiero darte el abrazo final.>>

En la agridulce "Mortal" el piano vuelve a asomar la cabeza con fuerza en un corte que refleja, con poesia de alto calado, los momentos más duros de la pandemia, aquellos en los que no podías dar ni el último abrazo a un ser querido sentenciado a una muerte irracional: <<Más que mortal eres mortífera, un peligro mortal, triple salto mortal en este tiempo fatal>>.

Vuelve el poderío guitarrero de SURFIN' BICHOS en la nerviosa estrofa de "Yo que te he visto", luego muta de sopetón a lánguida en el estribillo, completando un corte en el que la batería se reivindica y de qué manera.

Ya tenemos candidata a villancico alternativo de 2023: "Tu propia Navidad". Su lírica final bien la firmaríamos: <<Cómo molaría que el Cambio Climático fuera, fuera para bien. Cómo molaría que el Cambio Climático fuera un cambio para bien. Dios riéndose de todos nosotros>>.

lunes, 6 de marzo de 2023

DAVID BOWIE, 10 años del "The Next Day" (Columbia Records, 2013)


El 8 de enero de 2013 para celebrar su 66 cumpleaños DAVID BOWIE resucita, tras diez años de silencio desde el Reality (2003), con el lanzamiento del single "Where Are We Now?" y anuncio de nuevo álbum, The Next Day. Tras el infarto que padeciera el 25 de junio de 2004 al finalizar un concierto en Scheesel (Alemania), el británico apenas había dado muestras de existencia y menos aún de actividad artística por lo que su reaparición se acogió con gran entusiasmo. No había para menos y la verdad es que el vigésimo cuarto álbum del artista, más aún viéndolo desde la distancia, resultó un retorno esplendoroso.

El álbum fue grabado en secreto en Nueva York desde 2010 a 2012 y producido por Tony Visconti, quien había trabajado anteriormente con Bowie en trabajos como The Man Who Sold the World (1970), Heroes (1977) o Scary Monsters (1980), entre otros.

La portada del álbum, con la versión digamos "censurada" de la del "Heroes" de 1977, delata ya de inicio ese regusto melancólico que, de manera más o menos intencionada, va derramando su escucha. Y eso que su título debería indicar lo contrario, un "el día siguiente" que más parece una declaración de intenciones que una realidad asumida. 


El disco se lanzó oficialmente el 8 de marzo de 2013 y se abre con el garajero tema titular, una mezcla entre canción de empoderamiento con auto-reivindicación incluida y crítica voraz a la iglesia aderezado todo con un provocador videoclip no apto para beatos ni aprensivos. Precisamente el bar de copas dónde se ubica la acción podría ser escenario perfecto para "Dirty Boys", una especie de sucio blues exhalando neblina tabaquera de antro por un tubo, sobre todo durante su estrofa. En el estribillo el binomio saxo y guitarra se destensan un pelín aunque sin desprenderse del todo de su halo depresivo.

"The Stars (Are Out Tonight)" fue el segundo sencillo de The Next Day y mi canción favorita del conjunto. Una barbaridad, con esa línea de bajo cadenciosa, orquestación sutil pero determinante y desafiantes guitarras disparando riffs a diestro y siniestro. Una crítica al famoseo y lo que le rodea con otro videoclip para el recuerdo, lo puedes degustar a pie de página junto a los de los otros sencillos del disco ordenados cronológicamente respecto a sus lanzamientos. 

La letra de "Love is Lost" delata que Bowie se enfrenta a la vejez con una  mezcla entre resignación y espíritu de lucha ante los problemas de salud que venía arrastrando y los que desgraciadamente habrían de llegar en breve: <<Say goodbye to the thrills of life. Where love was good, no love was bad. Wave goodbye to the life without pain / Dile adiós a las emociones de la vida. Donde el amor era bueno, ningún amor era malo. Despídete de la vida sin dolor>>. La intervención del órgano vistiendo su machacón ritmo es de traca. La pista se presentó como quinto single con una deslumbrante versión de James Murphy (LCD Soundsystem), puedes disfrutarla junto a todos los videoclips oficiales que generó este discazo a pie de página.

"Where Are We Now?", la que fuera single presentación del disco, evoca un nostálgico paseo por las calles del Berlín que paseara DAVID BOWIE entre 1976 y 1978. La primera balada del álbum, emotiva, lánguida hasta que en su parte final remonta con ese redoble de batería junto al balsámico solo de guitarra a modo de luz esperanzadora. 


El 14 de febrero de 1929 tuvo lugar lo que se conoce como La Matanza de San Valentín, una  masacre ordenada al parecer por Al Capone. Este podría ser el punto de partida de "Valentine's Day", el que fuera cuarto single de The Next Day, sirviéndole para criticar el uso abusivo y descontrolado de las armas que originan continuas desgracias, como el tiroteo en la escuela que parece protagonizar Valentine en el corte. Estamos ante la canción más comercial del disco y a la vez la más bipolar, al chocar de frente la sombría temática con sus encantadoras notas.        

La poderosa "If You Can See Me" es la pista más experimental del conjunto, descendiente directo del legado noventero de Bowie. Batería desmelenada, guitarras punzantes, bajo hiriente, sintes sentenciadores, una evolución sin frenos que te dejará entre exhausta y complacida.

La neopsicodelia guitarrera hace su aparición con "I'd Rather Be High" con esa guinda en forma de redoble militar de tambor a la vez que el artista vuelve a cuestionarse la mortalidad: <<I'd rather be flying. I’d rather be dead or out of my head / Preferiría estar volando. Preferiría estar muerto o fuera de mi cabeza>>.

El saxo barítono vuelve por sus fueros con el medio tiempo "Boss of Me". En su ecuador aparece un break salvador que nos deja ver, aunque sea momentáneamente, a través de la bruma que envuelve el corte. Mientras, si cruzaras el "Lust For Life" de Iggy Pop con el "Modern Love" posiblemente te saldría algo muy similar a la trotona "Dancing Out in Space", devolviéndonos a la época 80's de Bowie. En la que seguimos instalados con "How Does the Grass Grow?" y unos sintes lapidarios junto a una revoltosa guitarra eléctrica haciendo de las suyas y algo de doo-wop presentando el estribillo como remate final de un corte inspirado en la Primera Guerra Mundial.

Un riff  guitarrero hard-rock presenta la exaltada "(You Will) Set the World on Fire", la misma guitarra que irá un paso más allá con un solo pasado el segundo minuto, por si no tuviéramos claro su afán de protagonismo en este tema.

martes, 30 de noviembre de 2021

WOLF ALICE - "Blue Weekend" (Dirty Hit, 2021)

Según el polifacético intelectual alemán Goethe (1749-1832) el color azul es el de la tranquilidad, el más pasivo, por ello se le asocia a aquellos sentimientos que pueden derivarse, como la tristeza. Pues bien, Blue Weekend (Dirty Hit, 2021) sería algo así como un fin de semana a la postre sin demasiadas expectativas, más bien soporífero, pero quizás, quién sabe, si se le puede dar la vuelta. El nuevo álbum de los británicos WOLF ALICE,  oseasé Ellie Rowsell (voz, guitarra), Theo Ellis (bajo) y Joel Amey (batería, voz), contiene mucho de esas emociones poco reconfortantes, pero también le dan una oportunidad al inconformismo, a la resiliencia. 

Consolidada ya como una de las bandas referentes del rock alternativo actual han grabado el disco en Bruselas con Markus Dravs (Arcade Fire, Björk, Brian Eno, Florence + The Machine) como productor. Como resultado, un trabajo globalmente más sosegado que sus anteriores referencias, My Love is Cool (2015) y Visions of a Life (2017), ganador del Mercury Prize al disco del año.

Blue Weekend se presenta de manera simétrica, arrancando y finiquitando con una canción desdoblada, "The Beach". Un corte con clara vocación de intro y una evolución in crescendo, una amistad que se siente perjudicada, debatiéndose entre la nostalgia y el aciago presente, todo con la playa como idílico marco, como queriendo con ese paisaje conciliar el ambiente.
 
Con "Delicious Things" la cosa empieza a ponerse seria, con las vivencias experimentadas en Los Ángeles como excusa, el cuarteto se marca una pieza épica. La más extensa del conjunto con sus cinco minutos estelares. Lánguida, con toquecitos psicodélicos en la estrofa y un enorme puente avanzadilla de los fuegos artificiales en forma de estribillo. Ese break hacia el ecuador del tema y luego Ellie como rapeando sutilmente antes de volver a la carga con todo. ¡Uff, bravo!


Seguimos a tope de inspiración con la estimulante "Lipstick On The Glass" y la voz de Ellie en plan estelar. Una trifulca contigo mismo cuando la indecisión se apodera de tus miedos, armado de una etérea estrofa adornados con esos punteos guitarreros. Hasta que sobreviene el determinante estribillo y luego el tramo final a saco, despidiendo otro corte sensacional de WOLF ALICE.

Blue Weekend entre tanta atmósfera bucólica contiene dos trallazos marca de la casa. El primero la contestatariamente brutal "Smile", con ese bajo funkillo, guitarras desbocadas, batería galopante y sintes centelleantes. El cambio hacia el segunto minuto, con el bajo ejerciendo de martillo percutor, es de traca.

Después de la tormenta viene la calma con el momento folk del álbum. El tratamiento de las voces en la agridulce "Safe From Heartbreak (If You Never Fall In Love)" es fantástico, con Ellie actuando a manera de coro de ella misma durante todo el corte, en compañía únicamente de unos arpegios a la guitarra acústica. En su ocaso noto a faltar unas palmas acompañando la a capella, seguro que esto se solventa en sus conciertos.

Seguimos por derroteros sosegados con "How Can I Make It Ok?", al menos en sus momentos iniciales, luego ya será otra cosa. Dudas existenciales se alían con otro desarrollo de corte arrebatador de los londinenses y unos sintes que se sentirán cómodamente protagonistas. Aunque a partir del segundo minuto, lo que era un tema muy dominado por los mismos, va mutando hacia sabores más folk-rock, para rematar en terrenos neo-psicodélicos. 

WOLF ALICE sacan a pasear su lado más salvaje con "Play The Greatest Hits", un puñetazo en la boca, con su estrofa punk y un estribillo que se culmina con la migaja justa de melodía como para reconocerlos.

La sensual "Feeling Myself" suena de entrada a añeja, nos sorprende ese órgano hammond, pero aún más su evolución, como cuando llega el estribillo espacial. Luego el tema muta hacia el trip-hop, una locura.

"The Last Man on Earth" es el baladón del disco, el "Space Oddity" de WOLF ALICE. Primero con voz y piano, reposada hasta el segundo minuto. Luego con el resto de la banda como preparando lo que nos pasará por encima. En el tercer minuto aparecen en escena por un instante los Beatles del "Sargent Peppers", y la cosa sigue animándose más y más hasta desembocar en unos plácidos últimos 30 segundos en los que sabes que ya regresado a casa tras, posiblemente, el viaje de tu vida. Como condenados a la auto-extinción que está el ser humano, canciones como esta podrían hacernos reflexionar de que aún nos pudiera quedar esperanza.