Anaís Fernández y Xoel Geada a las guitarras, Andrés Real al bajo, Simón Cuba a la batería y Nuno Pico al micro son la formación titular de PORTOSANTO. Los mismos que ya coincidieran en Oh Ayatollah (2016-2020) vuelven a apiñarse bajo el formato banda puliendo su talentoso pop-rock con la madurez que dan los años y las tablas. El resultado es Ten que haber un sitio para nós (Ernie Records, 2026), un álbum tan redondo como la ilustración de su portada.
El disco arranca con "Para sempre" y una intro con diálogos entrecruzados aparentemente random acompañando los primeros rasgueos guitarreros en leve in crescendo. Hasta que a los dos minutos y quince segundos esas mismas guitarras dan el primer golpe encima de la mesa. Luego ese <<É pa sempre>> se grabará a fuego en tu subconsciente. Perfecto corte iniciático en esta nueva etapa de los gallegos exponiendo que por mucho que pase el tiempo y las cosas cambien nadie <<poden separar o que o ruído xuntou>>.
"A verdade" va navegando entre melódicas guitarras, será una constante durante los treinta y seis minutos de audición, hacia un estribillo que se dobla y que es la culminación de la carga poética de las letras de Nuno: <<E ó tempo: quédate neste momento. Déixame estar para sempre lonxe das penas do tempo, sentir todo o que é verdade. E ó tempo: quédate neste momento. Déixame estar para sempre lonxe das penas do tempo. Sentir que me vou co vento igual que do mar cara dentro. Déixame ser para sempre, que cada vez hai menos tempo e esa é toda a verdade>>.
![]() |
| Foto de Marta Alborés |
La luminosa "Euforia" con ese adictivo <<chu, churu, chururu>> abriendo el estribillo convierte tres minutos y medio de escucha en un chute de reconstituyente anímico.
"Adelán imposible" es la más extensa del repertorio con sus cinco minutos y medio de honesta melancolía. Rematada por un virtuoso e incendiario solo de guitarra a partir de su ecuador arrastrando con ella a la sección rítmica para enmarcar uno de esos momentos que certifican que estamos ante un grupo descomunal.
"Ten que haber un sitio para nós" además de dar título al trabajo fue el single presentación del proyecto. Un riff guitarrero junto al bombo abre las puertas a este serio aspirante a himno generacional. El hacerte mayor viene a confirmarte que aunque tengas tantas aspiraciones como decepciones desojando la margarita te quedas con que el viaje es el camino.
La cara B del vinilo se inaugura con la estupenda "As cinzas" jugando al despiste por lo antagónico de su cadencia en relación a su sombría lírica. Llegado a este punto no puedo dejar de resaltar el regusto a The Strokes que se va desprendiendo durante la escucha y en especial en cortes como este.
El cambio de rumbo de "Cineclube" en su minuto final es de aquellas cosas que confirman que PORTOSANTO pueden hacer lo que les de la gana y dejarnos ojipláticos del gusto.
El nervio guitarrero de "A caza de Dr. Xeada" nos lleva de la mano hacia otro de esos cortes estardantes de Ten que haber un sitio para nós. La tan nostálgica como encantadora "Vinte de agosto" (videoclip a pie de página) fue el segundo single avance del disco y por algo sería.
La canción más parecida a una balada del conjunto es la que cierra el álbum. "Un novo mundo" pone el foco en el valor de la amistad para ir campeando el temporal de la vida. El lapidario verso final habla por si solo: <<Podría haber sido mucho mejor, y lo que fue no estuvo mal gracias a ti. Debería haber sido mil veces mejor, pero no estuvo tan mal gracias a ti>>.
Disfruta de Ten que haber un sitio para nós de PORTOSANTO>


No hay comentarios :
Publicar un comentario