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sábado, 22 de octubre de 2022

Hot Chip - "Freakout/Release" (Domino Recording, 2022)


Alexis Taylor (voz, sintes, guitarra) Owen Clarke (bajo), Al Doyle (guitarra), Joe Goddard (sintes, percusión) y Felix Martin (sintes, programación) forman HOT CHIP y Freakout/Release (Domino Recording, 2022) es su octavo trabajo de estudio.

El nuevo álbum de los londinenses es un festival de melodrama disco, funky y electro-pop. Un cóctel emocional agitado, no revuelto, con experiencias personales, secuelas pandémicas, problemáticas sociales i medioambientales, todo sobre lo que poder desfogarse uno dejándose la piel encima de la pista de baile.

Freakout/Release contiene el quinteto de cortes inicial que conforman una de las primeras mitades de discos internacionales más incontestables de los últimos tiempos. La sugestiva "Down" arranca con todo, cimentada sobre un sample de "More Than Enough" de Universal Togetherness Band, provocando seguro el contoneo de caderas gracias a su elegancia funky.

Foto de Pooneh Ghana

"Eleanor" (videoclip insertado a pie de página) es el hit más reconocible del álbum, inmediato, adictivo, irresistible. Si la anterior podías bailarla esta ya viene con el decreto de obligatoriedad incorporado.

Se desata la locura con el inquietante tema titular "Freakout/Release", una hipnótica combinación entre el "Killer" de Adamski con los LFO y su "Freak". La banda explica que esta canción fue el punto de partida de la composición del álbum al encontrarse próxima a su versión del "Sabotage" de los Beastie Boys.
 
Llegamos a terrenos emocionales estratosféricos con "Broken" y "Not Alone", coincide que son mis dos preferidas del disco. La primera un synth-pop tan preciosista en su melodía como desgarrador en su naturaleza, para bailarla con lágrimas en los ojos. La segunda, agridulce como ella sola, nos muestra una luz al final del túnel a través de unos balsámicos sintes y la voz de Alexis, más pulida que nunca, a modo de apósitos cicatrizantes para miedos y angustias.

Foto de Pooneh Ghana

El sugestivo medio tiempo "Hard to be Funky", con la intervención de la artista Lou Hayter, nos teletransporta a los 80's sin menearnos de nuestra base de escucha. Mientras "Time" si que reclama movimiento por nuestra parte, como el de desplazarnos a la pista de baile más cercana siguiendo la estela de su arrebatador estribillo. ¡Danzad, danzad, malditos! Parece que nos griten HOT CHIP con este corte o el siguiente "Miss the Bliss", un adictivo house con inesperado break gospeliano en su ecuador, refugio privilegiado donde coger aire para seguir dándolo todo hasta el final.

martes, 30 de noviembre de 2021

WOLF ALICE - "Blue Weekend" (Dirty Hit, 2021)

Según el polifacético intelectual alemán Goethe (1749-1832) el color azul es el de la tranquilidad, el más pasivo, por ello se le asocia a aquellos sentimientos que pueden derivarse, como la tristeza. Pues bien, Blue Weekend (Dirty Hit, 2021) sería algo así como un fin de semana a la postre sin demasiadas expectativas, más bien soporífero, pero quizás, quién sabe, si se le puede dar la vuelta. El nuevo álbum de los británicos WOLF ALICE,  oseasé Ellie Rowsell (voz, guitarra), Theo Ellis (bajo) y Joel Amey (batería, voz), contiene mucho de esas emociones poco reconfortantes, pero también le dan una oportunidad al inconformismo, a la resiliencia. 

Consolidada ya como una de las bandas referentes del rock alternativo actual han grabado el disco en Bruselas con Markus Dravs (Arcade Fire, Björk, Brian Eno, Florence + The Machine) como productor. Como resultado, un trabajo globalmente más sosegado que sus anteriores referencias, My Love is Cool (2015) y Visions of a Life (2017), ganador del Mercury Prize al disco del año.

Blue Weekend se presenta de manera simétrica, arrancando y finiquitando con una canción desdoblada, "The Beach". Un corte con clara vocación de intro y una evolución in crescendo, una amistad que se siente perjudicada, debatiéndose entre la nostalgia y el aciago presente, todo con la playa como idílico marco, como queriendo con ese paisaje conciliar el ambiente.
 
Con "Delicious Things" la cosa empieza a ponerse seria, con las vivencias experimentadas en Los Ángeles como excusa, el cuarteto se marca una pieza épica. La más extensa del conjunto con sus cinco minutos estelares. Lánguida, con toquecitos psicodélicos en la estrofa y un enorme puente avanzadilla de los fuegos artificiales en forma de estribillo. Ese break hacia el ecuador del tema y luego Ellie como rapeando sutilmente antes de volver a la carga con todo. ¡Uff, bravo!


Seguimos a tope de inspiración con la estimulante "Lipstick On The Glass" y la voz de Ellie en plan estelar. Una trifulca contigo mismo cuando la indecisión se apodera de tus miedos, armado de una etérea estrofa adornados con esos punteos guitarreros. Hasta que sobreviene el determinante estribillo y luego el tramo final a saco, despidiendo otro corte sensacional de WOLF ALICE.

Blue Weekend entre tanta atmósfera bucólica contiene dos trallazos marca de la casa. El primero la contestatariamente brutal "Smile", con ese bajo funkillo, guitarras desbocadas, batería galopante y sintes centelleantes. El cambio hacia el segunto minuto, con el bajo ejerciendo de martillo percutor, es de traca.

Después de la tormenta viene la calma con el momento folk del álbum. El tratamiento de las voces en la agridulce "Safe From Heartbreak (If You Never Fall In Love)" es fantástico, con Ellie actuando a manera de coro de ella misma durante todo el corte, en compañía únicamente de unos arpegios a la guitarra acústica. En su ocaso noto a faltar unas palmas acompañando la a capella, seguro que esto se solventa en sus conciertos.

Seguimos por derroteros sosegados con "How Can I Make It Ok?", al menos en sus momentos iniciales, luego ya será otra cosa. Dudas existenciales se alían con otro desarrollo de corte arrebatador de los londinenses y unos sintes que se sentirán cómodamente protagonistas. Aunque a partir del segundo minuto, lo que era un tema muy dominado por los mismos, va mutando hacia sabores más folk-rock, para rematar en terrenos neo-psicodélicos

WOLF ALICE sacan a pasear su lado más salvaje con "Play The Greatest Hits", un puñetazo en la boca, con su estrofa punk y un estribillo que se culmina con la migaja justa de melodía como para reconocerlos.

La sensual "Feeling Myself" suena de entrada a añeja, nos sorprende ese órgano hammond, pero aún más su evolución, como cuando llega el estribillo espacial. Luego el tema muta hacia el trip-hop, una locura.

"The Last Man on Earth" es el baladón del disco, el "Space Oddity" de WOLF ALICE. Primero con voz y piano, reposada hasta el segundo minuto. Luego con el resto de la banda como preparando lo que nos pasará por encima. En el tercer minuto aparecen en escena por un instante los Beatles del "Sargent Peppers", y la cosa sigue animándose más y más hasta desembocar en unos plácidos últimos 30 segundos en los que sabes que ya regresado a casa tras, posiblemente, el viaje de tu vida. Como condenados a la auto-extinción que está el ser humano, canciones como esta podrían hacernos reflexionar de que aún nos pudiera quedar esperanza.

lunes, 4 de enero de 2021

MATT BERNINGER - "Serpentine Prison" (Caroline International / Music As Usual 2020)

MATT BERNINGER, frontman de THE NATIONAL, debuta en formato largo con Serpentine Prison (Caroline International / Music As Usual 2020). Rezuma a mucho de lo que ha propuesto su banda en los últimos tiempos, lo que pasa es que el de Ohio en esta ocasión ha explorado, si aún era posible, terrenos más delicados, íntimos y reflexivos. El resultado no puede ser más reconfortante, con la voz de Matt más afinada y contenida que nunca, ejerciendo de crooner de las vicisitudes que uno se va encontrando llegando ya a cierta edad, bordeando la cincuentena para ser más exactos: desaliento, incomprensión, soledad... En conjunto, un álbum con fuerte carga melancólica plagado de baladas y medios tiempos de estructura pop, con intensa aureola blues impregnando su evocadora escucha. 

Producido por el mítico instrumentista, compositor, productor y arreglista Booker T. Jones, el mismo que también produjo el álbum que más gustaba al padre de Matt, Stardust (1978), del no menos legendario cantante country Willie Nelson. Con ese dato se cierra el círculo antesala de lo que ha sido la gestación de Serpentine Prison. Un trabajo que, aunque en los créditos dedica a su madrina y a un profesor de la época de colegio, irremediablemente contiene una profunda conexión con su padre.

Berninger explica: "Le envié (a mi amigo y colaborador Booker T. Jones) algunas grabaciones preliminares de los temas en los que había comenzado a trabajar con algunos viejos amigos, incluidas las canciones 'Serpentine Prison' y 'Distant Axis'. Booker respondió a esas demos de inmediato y me animó a seguir escribiendo y profundizando en ellas. Seis meses después teníamos doce canciones y siete portadas. Todos con los que había estado trabajando en estas canciones vinieron a Venice, CA, y lo grabamos todo en 14 días ".

Foto: Chantal Anderson

MATT BERNINGER ha contado para el álbum con un elenco de grandes colaboradores: Matt Barrick (The Walkmen), Andrew Bird, Mike Brewer, Hayden Desser, Scott Devendorf (The National), Gail Ann Dorsey (David Bowie y Lenny Kravitz), Teddy Jones, Brent Knopf (El VY, Menomena), Ben Lanz (The National, Beirut), Walter Martin (The Walkmen), Sean O’Brien, Mickey Raphael (Willie Nelson, Bob Dylan) y Harrison Whitford (Phoebe Bridgers).

El tridente con el que se abre el disco es incontestable. La sugestiva "My Eyes Are T-Shirts"; la sobrecogedora "Distant Axis", con un conmovedor estribillo que tanto puede rematarte como extasiarte;  y "One More Second" (videoclip con un Matt desatado a final de página). Aquí el dolor por la pérdida del amor se convierte en pura belleza, tanto lírica como melódica. El remate al piano del estribillo junto al órgano hammond de Booker es soberbio, por destacar algo en especial en medio de tanta maravilla.

Foto: Chantal Anderson

Entramos en modo blusero con la estimulante "Loved So Little" para continuar circulando por el mismo terreno sureño en "Silver Springs", esta vez el acompañamiento vocal de  Gail Ann Dorsey (bajista y coros con David Bowie y Lenny Kravitz) vistiendo de seda su inquietante lírica.

La desgarradora "Oh Dearie" con la depresión bien palpable. Un luminoso riff de arpegios guitarreros junto al violín y un vaporoso piano pretenden endulzar su apesadumbrada letra. ¿Lo conseguirán?

"Take Me Out of Town", bella pese a tratarse de un grito de desesperación ante una soledad que se resiste en asumirse como propia. El piano junto a los vientos parecen reivindicarse como los más leales cómplices y compañeros. 

Encaramos el tramo final del álbum con la coqueta de corte acústico "Collar Of Your Shirt" y un violín que a partir del segundo minuto se apodera de la situación abrazando las notas más altas de Matt en todo el disco, conformando un dueto mágico. Luego ya la complicidad del hammond y la ténue batería tocada con el cepillo ponen la guinda.

martes, 12 de diciembre de 2017

WOLF ALICE - "Visions of a Life" (Dirty Hit, 2017)


My Love is Cool (Dirty Hit, 15) nos gustó tanto que lo colocamos como nº 2 entre lo más destacado internacionalmente en 2015. Partiendo de esta premisa, esperábamos Visions of a Life (Dirty Hit, 17) entre esperanzados y recelosos; ya se sabe, el segundo LP de una banda puede encumbrarla o situarla en un limbo del que es muy complicado escapar.

Ellie Rowsell (voz, guitarra), Joff Oddie (guitarra, voz), Theo Ellis (bajo) y Joel Amey (batería, voz), al finalizar su anterior gira se juntaron en Londres para componer este nuevo trabajo. Después remataron la faena en Los Ángeles junto al productor Justin Meldal-Johnsen (M83, Beck, Nine Inch Nails). Tom Elmhirst (David Bowie, Arcade Fire, Adele) se encargaría de las mezclas.

"Heavenward" da el pistoletazo de salida con un potente shoegaze, para enseguida dar paso al embriagador trío de adelantos del álbum. La apisonadora "Yuk Foo" (clip a pie de post), donde dan rienda suelta a su lado más punkorro; la pro-soul "Beautifully Unconventional"; y la  azucarada "Don't Delete the Kisses", más mona que un post de gatitos.

"Planet Hunter" se muestra elegante y soberbia, un medio tiempo que es una delicia; "Sky Musings" y ese susurro inquietante de Ellie que da paso a una deriva hacia lo épico; "Formidable Cool" con un marcado halo lisérgico; "Space & Time", montaña rusa repleta de crudeza y distorsión; "Sadboy" o la demostración palpable de que los Smashing Pumpkins, directa o indirectamente, son buena fuente de inspiración para los londinenses.

A lo tonto llegamos a una no menos memorable recta final de álbum, con la majestuosa y ensoñadora "St. Purple & Green", y un cambio de dirección hacia el minuto 2:20'' que por si mismo justifica el bombo que se le puede estar dando a esta pedazo de banda. La lánguida "After the Zero Hour", con una Ellie asombrándonos con su amplitud de registro vocal, esta vez rozando lo espiritual. Y el cierre que da título al trabajo; una progresiva composición dividida en tres actos que bien podría servir de carta de presentación de la banda para quién aún no los conociera, ya que contiene toda su esencia: potencia, crudeza, emotividad, épica, placidez... en definitiva, WOLF ALICE.