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miércoles, 20 de enero de 2016

DAVID BOWIE inmortal, "Blackstar" (Columbia Records,16)

El retorno en el 2013 de DAVID BOWIE con el excelente The Next Day (Columbia Records) resultó tan inesperado como ilusionante. Después de 10 años desde su anterior trabajo discográfico había generado indicios más que preocupantes de haber abandonado definitivamente su carrera musical.

Tras su primer ataque al corazón en aquel fatídico 25 de junio de 2004 en el festival Hurricane de Scheesel, Alemania (ahora se ha sabido que le siguieron unos cuantos más), ya nada fue lo mismo para David Robert Jones. Las limitaciones físicas fueron adueñándose de su cuerpo y de su ánimo. Todo y con esto su vuelta nos confirmó que, al menos a nivel de inspiración, el genio se encontraba en plena forma.

Dos años después llega Blackstar (Columbia Records, 16), el enésimo experimento hacia nuevas sonoridades del Duque Blanco. Se rodea de una pedazo banda de jazz y de su inseparable Toni Visconti a la producción, junto a Ken ScottBrian Eno, otro de los grandes puntales de su carrera, para dar una vuelta de tuerca más a la misma.

Hasta aquí todo inmejorable; nos encontramos como siempre a un DAVID BOWIE inspirador y arriesgado, pero somos conscientes de que hay una premisa que altera el producto sobremanera. Aunque cueste asimilarlo ya no se encuentra entre nosotros, físicamente. Su fallecimiento, tres días después de cumplir 69 años a la par que veía la luz su 25 trabajo de estudio Blackstar; y el propio contenido lúgubre del mismo, tanto instrumental como líricamente, inyecta al momento una sobredosis de aureola épica, a la altura de una figura imprescincible e inigualable en la historia de la música moderna.


"Blackstar", la canción, junto a "Lazarus", nos anticipaban tanto visualmente como con sus versos encriptados el fatal desenlace, aunque no fuésemos conscientes de ello y nos concentrásemos a flipar en colores con lo que escuchábamos y veíamos a través de sus correspondientes clips.

El primer corte fraccionado en dos, en un principio más sombrío, con esa voz ahogada a modo de lamento ejerciendo de un instrumento más y esa base ligeramente electrónica agrandándolo hasta que entra la melódica segunda parte, que nos permite respirar apenas, hasta que se diluye poseída por la primera.

El otro avance "Lazarus", grandiosa, espectral, manteniéndote durante sus seis minutos de duración entre el desasosiego y la placidez, y ese saxo...

Un saxo que tantos momentos de gloria ha disfrutado en su carrera, de hecho fue su primer instrumento, omnipresente durante casi todo Blackstar (destacadísimo tanto en la citada "Lazarus" como en  "Tis a Pity She Was a Whore" y "Dollar Days"); junto a la batería protagonista, en ocasiones sensible, en otras sobre-excitada emulando ritmos electrónicos como en la sorprendente "Tis a Pity She Was a Whore" o en la hiperactiva "Sue (Or In a Season of Crime)".

"Girl Loves Me" es el último guiño al DAVID BOWIE más díscolo antes del adiós definitivo con las maravillosas "Dollar Days" y "I Can't Give Everything Away". Un dueto de temazos que van de la mano acompañándonos a modo de reconfortante condolencia.

Su voz se mantiene sin perder ni un ápice de textura, incluso me atrevería a decir que luce con más registros que nunca. Se hace evidente en momentos como en el "...away" insistente de "I Can't Give Everything Away"; eterno, infinito, pareciendo querer alargarnos la mano en un esfuerzo final por quedarse un ratito más antes de su partida.

Disfrútalo>



Una carrera única, una vida apasionante que se apaga a la vez que se funde con su música de manera indestructible, esta vez a través de Lázaro, la enésima encarnación del genio.

La muerte le ha ganado la batalla pero no la guerra. DAVID BOWIE finalmente se erige vencedor al conseguir la inmortalidad a través de su legado, del cual seguiremos gozando hasta la saciedad. Thank you very much! ❤⚡



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