
Ataque Celeste (Oso Polita, 2020) es el sexto álbum de los navarros EL COLUMPIO ASESINO. ¿Nos encontramos ante la segunda juventud de una de las bandas estatales más célebres de los últimos veinte años? Si tenemos en cuenta que durante estos último lustro ha planeado el fantasma de su disolución y que, no solo han sabido superar esa crisis, sino que le han dado una vuelta de tuerca a su sonido, pues bueno, llámalo como quieras.
Una de las características del cuarteto desde su nacimiento hacia finales de los noventa, ha sido la crudeza, tanto en su sonido como sobre todo en sus letras. Sin paños calientes, mostrando el lado más áspero de la vida, la realidad más hiriente. Ataque Celeste no aporta cambio alguno en ese aspecto, resultando prácticamente una obra conceptual poniendo el foco en la batalla que se libra en nuestro interior ante situaciones que tanto nos pueden liberar como destruir, tu eliges o lo intentas. Convivir con el dolor, con las fobias, si puedes superarlas siempre es mejor, pero sino también estás en tu derecho de sentirte jodido/a.
A nivel sonoro EL COLUMPIO ASESINO vuelven con más melodías, más pop, más sintetizadores y una sutil tendencia hacia el baile. Como con el dueto inicial "Huir" (vídeo al final del post) y "Preparada". La primera con un halo funky que hará imposible que te resistas ni que sea a un leve balanceo óseo. Además con unos sintes que son pura delicia; primero apocados, luego majestuosos. La segunda más electropop, contrastando su férrea estrofa con un estribillo casi ensoñador. Como guinda su esplendoroso ocaso en forma de último minuto instrumental sellado con la frase lapidaria: <<...para empezar de nuevo hay que morir>>. En ambos cortes se denota un marcado protagonismo del bajo, reiterando algo que viene siendo marca de la casa.
En "Sirenas de Mediodía" vuelven esos ritmos kraut que ya asomaran la cabeza en el álbum La Gallina (2008) y a partir de ahí quedándose marcados a fuego en el ADN de los navarros. Con ese mantra <<no tengo remedio...>> ahondando en su marcialidad. Como apunte llamativo añadir que el estribillo me teletransporta al "Pedro Navaja" de Rubén Blades.
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| Foto de Mikel Muruzabal |
"Mi General", turbadora, tan lánguida como inquietante. Con una evolución a la alza en su nivel de sugestión. Cuidado con ella, es adictiva.
Seguimos con ritmos percutores en el arranque de "Lechuzas, Cúters y Somníferos" aunque su desarrollo vaya por otros derroteros. El kraut vuelve a saludarnos, helándonos la sangre abrazando otro de los momentos líricos cumbres del álbum: <<Tu sombrero está ardiendo, eres jinete sin cabeza / con un cutter amarillo acaricias tu violín / una toalla ensangrentada da color a la mañana / todas las ruedas pierden aire, afilada es su canción/ la caldera esta hambrienta, vas buscando una ortopedia / siempre buscando el zapato que encaje bien en tu muñón / ni cuchillo ni cordero ni gigante ni molino / vives a medio camino siempre perdido en tu erección...>>



