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viernes, 23 de septiembre de 2022

Fangoria – "Una Temporada en el Infierno" (Subterfuge Records, 1999)


FANGORIA fichan en 1998 por Subterfuge Records y al año siguiente ve la luz Una Temporada en el Infierno, recogiendo el título de la obra homónima del poeta francés J.A. Rimbaud. Producido brillantemente por un joven y semidesconocido Carlos Jean (26 años), se convirtió en su disco más comercial hasta ese momento y a la postre, en la obra cumbre de su carrera.

Entramos en la morada de Pedro Botero con el único salvoconducto posible, muriéndonos. "Cierra los Ojos" nos invita a emprender ese tétrico camino muy downtempo, de manera somnolienta, lentos pero seguros. Ofrendamos nuestro sacrificio en señal de adoración por esa muestra de la incipiente, en aquella época, escena electrónica peninsular.

El segundo corte pese a su lánguido inicio enseguida nos sube las pulsaciones hasta alcanzar los 120 BPM. Lamento resignado de lo que se pudo hacer y no se supo para salvar una relación. Quizás todo va cubierto por un manto de cinismo, el título de la canción, "Me Odio Cuando Miento", da que pensar en ello.

Seguimos al mismo ritmo de beats con "No Será", donde el reproche sobre el amor que ya no está se hace omnipresente. Llega más recriminación con "Contradicción" cuya estructura, con la sugestión propia de un tango, agranda su nivel de reprimenda hasta el infinito.


La lampistería se viste de gala con "Electricistas", el primer super hit de la carrera de FANGORIA. La guitarra acústica da paso al techno-pop más contemporáneo, todo ello con una producción llena de adornos electrónicos que la envuelven como papel de regalo. Los grillos de fondo, como si de un coro se tratase, hacen el resto.

Reflexiones como <<…cuando la razón miente al corazón, el delirio nos abre puertas a otro mundo, a otra realidad…>> paralizan nuestros sentidos en "Cenizas de Sangre". Profundidad literaria a ritmo de nervioso trip-hop, un cóctel explosivo. De hecho el peso de la ingeniosa lírica en todo el álbum es digna de reseña aparte.

"El Glamour de la Locura" se manifiesta en forma de medicación placebo contra el el desamor. Ese alivio, no nos engañemos, como mucho será pasajero, pero la melodía del tema junto con sus toques étnicos nos invitan a tomarnos un respiro entre tanto sufrimiento.

Por si no hemos tenido suficiente con el anterior remedio, asistimos a una terapia de autoanálisis dance en "Acusada, Juzgada y Condenada".

La depresión no ceja en su empeño y se vuelve más profunda con "Todo lo que Amo Debe Morir", medio tiempo armonioso que nos hunde literalmente en la miseria. Entonamos el mea culpa por todos los males del universo. ¿Y digo yo, será para tanto?

"Voy a Perder el Miedo" se nos revela como un precioso bolero electrónico. Esta canción además nos invita a levantarnos después de la caída e ir con la cabeza bien alta con mensajes como: <<voy a empezar a perder el miedo a perder>>, puro lirismo electro-pop.

Volvemos a quejarnos amargamente con "A Tu Lado", un drum & bass que nos presenta en público como un fracaso total, un penas, vaya. Un desgraciado de la vida, si, pero con habilidades ocultas, como el recital hip-hopero con scratchings demoledores incluidos que nos regala en el tramo final de la canción. Esta parte nos sirve de nexo de unión con el tema que cierra el álbum.

"Abre los Ojos" es una versión del músico acid-house Marshall Jefferson, donde Alaska se enfunda la túnica de gurú espiritual. Quiere convencernos, en medio de un ceremonial de místico petardeo, de que podemos llegar al conocimiento y con ello a la liberación. Así cierran FANGORIA Una Temporada en el Infierno, de manera tan filosófica como hiper bailable.

martes, 19 de noviembre de 2019

ÚLTIM CAVALL - "Alaska" (Discos de Kirlian, 19)

ÚLTIM CAVALL son en la actualidad Rafa Monzó (guitarras y voz), Francesc Pascual (batería), Jacob Serra (guitarras) y Toni Jordán (bajo). Alaska (Discos de Kirlian, 19) es su segundo álbum después del estupendo Records de Kyoto (2017) y tercer trabajo contando su no menos brillante EP debut Últim Cavall (2015). 

Ya nos habían conquistado pero con Alaska van un paso más allá, erigiéndose definitivamente o al menos así debería ser, como referentes destacados dentro del panorama dream-pop y shoegaze estatal.

Alaska empieza muy al modo post-punk melódico, rozando el new-wave. Con dos cortes que, por sonoridad, parecen primos hermanos. Desde el minuto 0 se nota que el peso de los sintes ha aumentado respecto a sus anteriores referencias, acrecentado el halo luminoso omnipresente en todo el álbum.

Tanto en "Els llacs" como en "Incendi" (clip insertado al final del post), se crea una hermandad guitarra/sinte tan indesoluble como efectiva, generando un inicio de trabajo incontestable. En el segundo corte además los teclados adquieren tal nivel ensoñador que pueden provocar adicción sin retorno, aviso a navegantes.

Con "Tornar a casa" regresa, nunca mejor dicho, la seña de identidad dream-pop de los barceloneses. Una preciosidad de medio tiempo, nostálgico, con un desarrollo que hará que durante su escucha no se pueda borrar medio sonrisa de complacencia de tu cara.

Foto de Cristina Casas.











"Tard", con unas guitarras magnéticas que son puro nervio y a la vez puro regocijo, conformando el corte más extenso del metraje y a la vez uno de los más adictivos. Para llegar al tema titular justo en su ecuador, buen momento para disfrutar de la esquisitez de sus notas. En "Alaska" topamos con un duelo fratricida entre la calidez de su sonido y el gélido entorno por el que transcurre.

miércoles, 9 de marzo de 2016

FANGORIA - "Canciones para Robots Románticos" (Warner Music, 2016)

La colección de 4 EP's que fue su anterior Cuatricomía (Warner Music, 13) debió marcarles una tendencia de cara al futuro. De hecho FANGORIA repite fórmula con dos de los cuatro productores que se encargaron del experimento. Pero si con Guille Milkyway rebosaron rotunda sincronía, los 2 singles de Cuatricomía ("Dramas y Comedias" y "Desfachatez") estuvieron a su cargo, ¿por qué no le han encargado la producción total del presente álbum?

Y es que la primera mitad de Canciones para Robots Románticos (Warner Music, 16) contiene la mayor colección de hits por minuto de Alaska y Nacho Canut desde Arquitectura Efímera (DRO/East West, 04). El genio de  La Casa Azul se muestra sutil y eficiente en la producción de los seis primeros cortes, dándole un poso de elegancia que parecía haberse arrinconado en los últimos trabajos del dueto. 

El comienzo es de "traca i mocador" como decimos los catalanes. Desde su legendario Una Temporada en el Infierno (Subterfuge, 99) no habían iniciado un álbum de manera tan pausada como aquí gracias a "Disco Sally". Maravilloso homenaje melodramático a una anciana que tenía como segunda casa la Studio 54, donde finalmente falleció.