Siguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Siguenos en YouTube  Siguenos en Blogger  Siguenos en por RSS

Mostrando entradas con la etiqueta Martin Gore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martin Gore. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de octubre de 2025

DEPECHE MODE, 20 años de "Playing the Angel" (2005)

 

Martin L. GoreDave GahanAlan Wilder y Andrew Fletcher fueron la alineación titular de los DEPECHE MODE hasta que finalizó el Exotic Tour (1994), extensión de una de las giras más brutales de la historia, el Devotional Tour (1993), en la que se presentaba el demoledor Songs of Faith and Devotion (1993). Entre los daños colaterales derivados de esa gira, el más irreversible fue la dolorosa salida del grupo de Alan Wilder, pieza fundamental en el ADN del sonido de la banda desde su entrada en 1982 sustituyendo al miembro fundador Vince Clarke

Tras la recuperación de Dave de sus graves problemas de adicción vuelven como trio con Ultra (1997) y luego Exciter (2001), dos álbumes aceptables pero claramente inferiores a la media, sobre todo en comparación a sus tres precedentes. 

La ausencia de Wilder fue complicada de digerir, aún se nos hace bola, además viendo los trabajos inmediatamente posteriores de la formación era más evidente la magnitud de la pérdida. 

Con este contexto el 17 de octubre de 2005 DEPECHE MODE publican el undécimo álbum de estudio Playing the Angel, un puñetazo encima de la mesa de los de Basildon. Estamos ante su mejor trabajo de lo que llevamos de siglo XXI, ahora ya con la consolidación de la estrecha colaboración de dos miembros más en la recámara: Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno (teclista). Además por primera vez Dave Gahan interviene en la co-autoria de canciones, concretamente en tres junto a Eigner y Andrew Phillpott, equipo con el que arrancó su carrera paralela en solitario. Fue producido por Ben Hillier, una asociación que perduraría en los dos futuros discos. 


El quinteto de cortes que arrancan Playing the Angel es desarmante. "A Pain That I'm Used To" arrolla desde su ensordecedora intro. Con una sugerente estrofa y ese estribillo que va desbocándose hasta explotar con esa especie de estruendo industrial que a la vez presenta el tema. Descarada, fresca, ilusionante. Y no bajamos el nivel de intensidad que llega la pegada de "John the Revelator", un blues electrónico y distorsionado, menuda locura. Seguimos con el aura industrial, aquí más retorcido. Inspirada en la original del norteamericano "Blind" Willie Johnson (1930) es la primera de las cuatro canciones en las que aparece la palabra "angel", contenida en el título del trabajo.

"Suffer Well" es una de las que firma Gahan en el álbum, single indiscutible del mismo, clásico instantáneo. Debatiéndose entre la elegancia y la oscuridad con ese halo bailable y el riff guitarrero marcado a fuego. Autobiográfica, solo hace falta ver su espléndido videoclip (insertado a pie de página). Llevamos tres temas y tres singles indiscutibles, inmejorable empiece.

Rebajamos un pelín el nivel de magnetismo con "The Sinner in Me" aunque no te lleves a engaño, este medio tiempo lleva sorpresa incorporada. Un nervio latente que traspasa, casi puedes notar su descarga. Finalmente se quita la careta en el salvaje último minuto y medio en el que guitarra y programación se asocian en un estallido electrizante.   

Volvemos al redil de la excelencia más absoluta con la conmovedora "Precious", si te fijas en las reproducciones en streaming se situa entre las cinco top de la banda. DEPECHE MODE recuperan el ambiente más sintético de sus primeros álbumes con riff y loop de teclados que se van entrelazando hasta presentar el sugestivo estribillo. El riff parece golpeado en vez de tocado y el loop es puro terciopelo, pero a la vez se complementan de maravilla. Aunque la cante Dave este corte se lo dedica Martin a sus hijos envueltos en el divorcio de la pareja.

Mr. Gore coge el micro en "Macro", no pretendía hacer un juego de palabras, salió solo. Enigmática, hipnótica. De naturaleza electrónica aumenta su densidad brumosa en el estribillo hasta que llegando al ocaso reivinca lo analógico a partir de unos acordes guitarreros.


La balada "I Want It All" es uno de los temas más sorprendentes del álbum. Surtida de recovecos con unas programaciones tan imprevisibles como audaces. La segunda con Gahan involucrado en su composición nos hace levitar durante sus seis minutos de cadencia trip-hop.

"Nothing's Impossible" cierra el trio de cortes no manufacturados por Martin, aunque aquí su guitarra tenga cierto protagonismo, con un envoltorio tenebroso no excento de ritmo impuesto por su marcial base. En el minuto tres sube una marcha más en el desarrollo culminando su hechizo amoroso.

El interludio instrumental lo pone la fantasmal "Introspectre" llevándonos de la mano hacia "Damaged People". Martin se desgañita dando voz en delay, emulando hábilmente a un coro, a la "gente dañada" en un emotivo corte electroacústico. Nos despertamos de este letargo sombrío con "Lilian" y su embrujo bailable, aunque sea con lágrimas de desamor en los ojos. Esos delicados acordes guitarreros me matan del gusto. Todo y con eso su potencial de hit queda empañado por una producción poco arriesgada.

En la segunda frase de "The Darkest Star" aparece el título del disco, uno que finiquita con este frondoso darkwave de casi siete minutos de duración, un amago de sinfonía. Tétricas notas al aire de piano y los coros de Martin intentan abrirse paso por entre sus pasadizos. Broche de oro para un Playing the Angel que desenterró a los DEPECHE MODE más inspirados.

viernes, 24 de marzo de 2023

"Memento Mori", ¿el último baile de los DEPECHE MODE?


DEPECHE MODE desde el Playing the Angel (2005) habían lanzado 3 álbumes a cual menos trascendente, con sus correspondientes giras mundiales además de publicación de cajas recopilatorias de singles, remixes, reediciones etc. Parecía que lo que se pretendía, más allá que crear nuevo material relevante, era mullir bien la vaca mientras haya fans con poder adquisitivo suficiente como para gastarse la pasta con todo lo que huela a la banda de Basildon.

Tras el duro golpe del fallecimiento de Andy Fletcher en mayo del año pasado se llegó a especular sobre la continuidad de la banda. Si además sumamos que los otros dos miembros fundadores, Dave Gahan y Martin L. Gore, ya entraron en la sesentena y que tienen proyectos en solitario paralelos al grupo, no era descabellado que flotara en el ambiente un posible punto y final. Pues por el momento va a ser que no ya que tras 6 años desde su anterior referencia, ha visto la luz el decimoquinto álbum de los Depeche, Memento Mori (Columbia Records, 2023).


Los avances del disco eran ilusionantes con la pegada del medio tiempo electrónico "Ghosts Again" (videoclip insertado a pie de página) y la crudeza arrebatadora de "My Cosmos is Mine". 

He de reconocer que la primera impresión tras la escucha de Memento Mori fue de decepción ante lo que parecía una nueva oportunidad perdida de los británicos de presentar un álbum con calidad de acorde a su leyenda. Luego, con las siguientes degustaciones, ese sentimiento ha ido derivando inusitadamente hacia terrenos más condescendientes de acorde a un análisis más sereno y contextualizado del conjunto del trabajo. 

El fichaje de la ingeniera italiana Marta Salogni echando una mano al productor James Ford, que también lo fuera del Spirit (2017), junto a la incorporación al equipo del cantante de los THE PSYCHEDELIC FURS Richard Butler para componer mano a mano algunos de los temas de Martin, han aportado con su grano de arena en pos de cambiar la dinámica discreta en lo compositivo de esta última época de DEPECHE MODE. 

Memento Mori es el mejor disco de calle de los británicos desde el mencionado Playing the Angel con momentos memorables como los dos cortes mencionados anteriormente; el ligero kautrock de "Wagging Tongue"; la hermosura desgarrada de "Don't Say You Love Me", que bien podría haber salido perfectamente de una nueva colaboración de Dave Gahan con los SOULSAVERS; "Soul With Me", ese conato de canción ligera disfrazada de balada marca de la casa interpretada por Mr. Gore; y la tan sentimental como desarmante "Always You", con unos mantos de sintetizadores que parecen ejercer de perfecto edredón bajo el cual dar rienda suelta a la pasión más desatada.

Poniéndonos quisquillosos creo que el álbum reducido a 10 canciones exhibiría aún más músculo. Hubiera descartado la desconcertante "Caroline's Monkey" y su dudoso estribillo con un <<sometimes>> que nos evoca al del "Clean" de Violator (1990). También la frankestein "People Are Good", pese al sugestivo riff de sintes, parece como hecha de retales con loops célebres de la banda, empezando dichas reminiscencias por su título, con resultado global excesivamente aséptico en relación a sus compañeras de reparto.

Del resto de las pistas que componen Memento Mori hay algo común en mínimo tres casos y es que teniendo un potencial estratosférico no alcanzan por detalles la matrícula de honor: "My Favourite Stranger", "Before We Drown" y "Never Let Me Go". La primera, con esa imperial e hipnótica línia de bajo sintético, demandando desesperadamente un estribillo o break que le ponga el lazo de regalo. A la segunda le falta un extra de riesgo y aventura, quizás un Alan Wilder hubiera culminado el proceso. En el tercer caso el puente tras la primera aparición del estribillo deja tocado a un corte que apuntava maneras, aunque consiga rearmarse gracias al embrujo constante de esas afiladas guitarras procesadas .

miércoles, 15 de marzo de 2023

DEPECHE MODE, 30 años del demoledor "Songs of Faith and Devotion" (1993)

 

El año 1992 fue un año grande para España con acontecimientos de alto calado internacional como las Olimpiadas de Barcelona o la Exposición Universal de Sevilla. Madrid también tenía que albergar su efeméride aunque fuera, digamos, de naturaleza más alternativa.

Martin L. Gore (sintes y guitarra) , Dave Gahan (voz), Alan Wilder (sintes y programación) y Andy Fletcher (sintes), los DEPECHE MODE, tenían un método de trabajo muy claro para la elaboración de cada nuevo álbum: Martin pasaba sus maquetas al resto de componentes que consensuaban las canciones que más les gustaban y a partir de allí se vería como desarrollarlas en el estudio. En el 92 para la gestación de su nuevo disco adoptaron la forma de trabajar que el productor Flood había aplicado con los U2 para el esplendoroso Achtung Baby (1991). La cosa iba de encontrar un lugar apartado para convivir en familia a la par que ir grabando el disco. Se decidió que la capital hispana sería el mejor lugar, montando un estudio desde cero en un chalet de la exclusiva urbanización de La Moraleja.

La gira World Violation, en el que los de Basildon presentaban en directo su exitoso Violator (1990), duró desde el 22/03/90 hasta el 27/11 del mismo año. Desde entonces el cuarteto no se había vuelto a ver, ni prácticamente tener contacto telefónico hasta febrero de 1992 que se reencontraron en un bar de Londres junto a Flood, un día antes de partir hacia la capital española. El frontman Dave había estado de picos pardos en Los Angeles y venía escuálido, con el pelo largo y perilla, repleto de tatuajes, adicto a la heroína y al grunge y rock alternativo de gente como Nirvana o Jane's Adiction. Parecían cuatro desconocidos, la camaradería y buen rollo de antaño se había esfumado y la cosa no iba a ir a mejor. 


Hay muchos ejemplos en la historia de la música de trabajos que han tenido un proceso de grabación espinoso y que finalmente han resultado gloriosos como el Rumours de Fleetwood Mac, el The Wall de Pink Floyd o el Let it Be de The Beatles. Pues bien, el Songs of Faith and Devotion (Mute Records, 1993) les iría a la zaga en un supuesto ranking de gestación "complicada" de discos.

Las tensiones empezaron por el tema estilístico. Dave venía con el antojo de una evolución de los Depeche hacia terrenos más roqueros, aunque nadie más en la banda compartiera su enfoque. Alan era el que menos reticencias ponía al tema ya que tenía el run run de dar un toque más orgánico al empaque, como con la incorporación de la batería convencional. Martin y Fletcher se negaban en redondo, aunque en Violator haya un "Personal Jesus" que quizás dejaba entrever esa inminente tendencia hacia sonidos más viscerales. Como productor e individuo neutral el único que podía poner orden era Flood y eso que apunto estuvo de abandonar el proyecto al verse sobrepasado por las circunstancias.

La responsabilidad tras un disco tan relevante como Violator era máxima, sobre todo para Martin, compositor de todos los temas por entonces, lo que le iba desgastando física y mentalmente, empezando en Madrid a crear amistad con al alcohol para ir sobrellevándolo. Dave, que seguía enganchado al caballo, cuando no desaparecía varios días se pasaba horas encerrado en su habitación, pintando con su rollo místico/lisérgico, para colaborar haciendo las voces en el crepúsculo de la jornada. Alan estaba entre absorto en el trabajo y hasta los huevos del ambiente reinante. Como remate final el binomio Gore (creador) y Wilder (culminador), la engrasada maquinaria que manufacturaba los hits de la banda, gozaban de una comunicación prácticamente inexistente.


Quizás fuera el cúmulo de dificultades lo que les agudizó el ingenio hasta tal punto de ser capaces de lanzar el 22 de marzo de 1993 el rompedor Songs of Faih and Devotion. Un álbum que les posicionó para la eternidad como referentes del rock electrónico y que arranca con el poderío salvaje de "I Feel You" y su riff de guitarra blusera dándose de ostias con una apabullante electrónica. La batería no pone paz sino que echa más leña a este fuego de intensidad sonora que fuera single avance del álbum.

La intensa "Walking in My Shoes", siendo fiel al orden de aparición en el disco, fue también segundo single del mismo. Se pide un poco de comprensión, "ponte en mi lugar", en una letra, como en otros pasajes del álbum, que parece estar inspirada en el momento vital de Mr. Gahan. Ese riff de piano distorsionado, una cadenciosa base de percusión inyectando poso bailable al tema, la guitarra eléctrica que, tanto vomita cuchillas como nos emociona con su embriagador ocaso, los sutiles arreglos sinfónicos... En fin, una barbaridad de corte y llevamos dos de dos.  

"Condemnation" es una de las pistas más sorprendentes del conjunto con esa inesperada deriva hacia el gospel del cuarteto. Se dice que Dave alcanzó su cúspide interpretativa vocal y no puedo estar más de acuerdo. En el videoclip, insertado a pie de página junto a los de los otros tres singles, se le presenta a modo de mesías lo que, junto a su sonoridad, agranda si cabe la aureola espiritual que desprende el álbum. Tercer tema del disco e idéntica posición en su lanzamiento como sencillo. 

En "Mercy in You" se pide prácticamente la absolución de nuestros pecados al ritmo de un loop trip-hopero acelerado como base, junto al procesado armónico de los coros, como si de otro instrumento se tratase, y un tan afilado como fantasmal riff guitarrero. La santísima trinidad sobre la que se cimienta otro acierto del cuartero británico.

Un invitado sorpresa entra en escena en forma de gaita irlandesa con "Judas". Corte desarmante donde los hubiera en el que Martin nos depura definitivamente no sin dejarnos con un regusto inquietante a través de su lúgubre cierre instrumental.

"In Your Room", cuarto single del álbum, deslumbra desde la monumental intro, acompañándonos con su épica hacia el abismo. Supurando desesperación por sus seis minutos y medio de duración, quizás la acumulada en la reciente mala relación entre los componentes de la banda. Hacia el ecuador del tema la sentenciadora batería, a modo de ángel exterminador, intensifica más si cabe su poderío hipnótico, viciando hasta el extremo la asfixiante atmósfera reinante.

Un balsámico gospel entra en escena a través de "Get Right With Me", obsequiándonos con un abrazo más que necesario en este punto de escucha. Dave Gahan junto a las coristas Bazil Meade, Hildia Campbell y Samantha Smith nos deleitan con sus vozarrones vistiendo una sugestiva base electrónica en el corte más "amable" del conjunto. Las dos últimas se unieron al grupo en la gira del álbum.

En la trepidante "Rush" si parpadeas te lo pierdes, con esa barroca producción armada de riffs guitarreros procesados, loops de sintes y batería desbocada. Por si fuera poco asistimos a una sugerente pausa rondando el segundo minuto, para poder coger aire y seguir con esa temeraria travesía de lujuria y deseo cuesta abajo hasta el final.

La nota minimalista del álbum la pone "One Caress", con la voz de Martin secundando un séquito de violines a modo de canto de sirena que nos tiente hacia el precipicio.

"Higher Love" era la canción que abría los conciertos de la gira del álbum, el Devotional Tour. Al halo que desprende, entre etéreo y misterioso, se le añadía que la banda empezaba cada noche agazapada tras unas traslúcidas cortinas. Todo bien dispuesto para hacernos testigos de un espectáculo descomunal, en todos los sentidos. Doy fe al ser una de las afortunadas almas que llenamos el 17 de julio de 1993 el Palau Sant Jordi de Barcelona .

lunes, 8 de febrero de 2021

MARTIN GORE - EP "The Third Chimpanzee" (Mute Records, 2021)


Counterfeit e.p. (1989), Counterfeit 2 (2003), Sssss (2013) junto a Vince Clarke y MG (2015) eran el bagaje discográfico de MARTIN GORE más allá de los Depeche Mode. Ahora presenta el EP The Third Chimpanzee (Mute Records, 2021), un trabajo conceptual donde explora su lado más experimental y oscuro.

El mismo explica el proceso creativo de la obra:

“En este disco empecé trabajando en una parte instrumental de la primer canción, "Howler". Probé con una técnica de resintetizar vocales y sonaba muy bien. Después de que terminé ese track, estaba pensando en cómo llamarlo, y se me ocurrió que sonaba como algo humano pero a la vez sonaba como un mono. En el segundo track creí que sería buena idea volver a resintetizar las vocales y sonó nuevamente como algo deshumanizado. Ahí decidí nombrar a cada tema como un mono".

Para cerrar el círculo tituló el EP por el libro de 1991 The Rise and Fall of The Third Chimpanzee del geógrafo y escritor estadounidense de literatura ciéntifica Jared Diamond:

“Después de nombrar todos los tracks como monos, estaba leyendo ese libro y pensé que sería gracioso en un modo llamar al EP The Third Chimpanzee porque eso es un poco lo que somos. Y la manera que tuve de concretar esa idea que tenía fija en la mente fue encontrar a un mono capuchino que pintaba para que hiciera el arte del EP. Quedé fascinado al conocerlo, se llama Pockets Warhol, vive en Canadá y pinta para la caridad”.

Foto de Travis Shinn

Este ejercicio de convivencia, mimetismo o fusión entre el mundo animal y el humano lleva a MARTIN GORE al límite en lo creativo y a la vez consigue que, aunque en esencia sea su trabajo más arriesgado y comprometido, el resultado sea el más sugestivo y convincente de su carrera en solitario.

Grabado durante la cuarentena pandémica en los estudios Electric Ladyboy en Santa Barbara (California). Este trabajo enteramente instrumental, sino contamos como voz la suya propia resintetizada para la ocasión, arranca con "Howler" (videoclip insertado a pie de página). Un corte de esencia industrial y progresiva con un loop machacón que hace las veces de percusión como base, hasta que casi llegando a sus 3 minutos se lanza la melodía y con ella un cañón de luz invade la escucha. A medio camino entre reconfortante y abrumadora.

Llega "Mandril", la más inmediata del conjunto pese a su tendencia de oscura a directamente tenebrosa. Un sugerente y evocador big beat que bien podría etiquetarse como himno oficial de rave como erigirse en llamada de la selva de un Tarzán del siglo XXI. Tanto en un caso como en el otro invita al baile, ¿qué más se puede pedir?

Con "Capuchin" se reduce el nivel de nebulosidad aunque para nada el de inquietud y desasosiego. Un riff que se adivina extraído de sonidos animales tratados digitalmente; unas notas que tanto ascienden como de repente se desintegran. Una batería de combinación entre loops metálicos y orgánicos que se van incorporando a medida que va evolucionando el tema. Por último regresa el riff inicial al que hacíamos mención como preciso remate de corte. 

Foto de Travis Shinn

"Vervet" es la más extensa del trabajo con sus 8:30" y ese riff primo hermano al del anterior corte, emergiendo y desvaneciéndose. Debatiéndose entre el minimal techno y el dark ambient, erigiéndose en una experiencia hipnótica. Directamente entras en trance y sólo recuperas la noción del tiempo y del espacio con la aparición en escena de dos centelleantes avisos que actúan a modo de desfibrilador sonoro en los minutos 5:34'' y 7:38".

lunes, 3 de abril de 2017

El "Spirit" de los DEPECHE MODE

Tras 37 años de trayectoria DEPECHE MODE publica Spirit (Columbia Records, 17), su 14º álbum de estudio, cambiando en la producción a Ben Hillier por James Ford (Arctic Monkeys, Florence + The Machine, Klaxons o Foals).

El comienzo del trabajo sigue fiel a la tradición desde Sounds of the Universe (2009), con un tema extenso y no demasiado facilón para el oyente. "Going Backwards" supera el reto, cree y crece enseñando músculo, exponiendo ya de entrada el fuerte contenido político del álbum. El cual explota con "Where's the Revolution", contestatario primer single y avance del disco. Potente, decidido, lástima que el vídeo que le acompaña y compartimos a final del post no le haga demasiada justicia. Esta vez su director, el fetiche visual para los de Essex Anton Corbijn, se nos columpia un pelín para nuestro gusto, rematando la faena de manera turbadora mientras suena la estrofa del "The train is coming..."

Rebajamos la intensidad hasta el mínimo con "The Worst Crime", aunque sigamos reivindicativos bajo el influjo de la guitarra lánguida de Martin L. Gore y la voz de Dave Gahan, ultra sedosa y penetrante en esta ocasión.


Llega la inquietante "Scum" y con ella una distorsión salvaje en la voz junto a unos recios sintes y loops percutores que te sacuden hasta las entrañas. Transitamos territorios bailables y se confirma con la sensual "You move", el título le delata, provocará tu "movimiento" si o si. Sus impredecibles sintes acentúan si cabe su halo libidinoso.

Salimos de la pista de baile cogidos de la mano de la etérea "Cover Me", no sin antes habernos dado una ducha fría por el calentón anterior. Algo mágico está a punto de producirse; la interpretación de Mr. Gahan envuelve la estancia, como si sus notas quisieran alargarse hasta consumar el abrazo; a los ingrávidos sintes se le asocia un loop hipnótico habiendo superado la mitad del corte, para irse diluyendo el conjunto hasta su deceso, consumando uno de los momentos cumbres del álbum.

"Eternal" es punto y aparte, una especie de nana pero con una lúgubre instrumentalización repleta de vientos que te traslada en medio de un cortejo fúnebre en New Orleans. Es bien probable que se te ponga la piel de gallina, la voz de Mr. Gore, especialmente inspirada, tiene media culpa.

"Poison Heart", puro blues, majestuoso y desgarrador lamento sobre una amistad frustrada. Puta maravilla vaya, para que nos vamos a ir por las ramas para definir lo evidente.

lunes, 27 de marzo de 2017

El siglo XXI de DEPECHE MODE hasta "Spirit" (2017)

¿Cuantas bandas pueden presumir de ser consideradas "influyentes", haber marcado una época y no sólo eso, sino seguir creando sin parar hasta el momento presente? Pues muy poquitas, coetáneas quizás los The Cure, New Order y los Pet Shop Boys, y menos aún con este nivel de actividad (álbum cada 4 años y giras mundiales correspondientes). Creo que respeto sería lo mínimo que se puede esperar a la hora de leer según que comentarios sobre la vida y milagros de los DEPECHE MODE.

En los días anteriores al estreno de Spirit (Columbia Records, 17) y sobretodo después de su filtración, los foros que tienen como protagonistas a la banda de Basildon han "degenerado" en división de opiniones sobre la calidad del mismo, y de paso del trabajo gestado por DEPECHE durante el presente milenio. Algunas de las consideraciones emergen sobre-actuadas de grosería y mala leche, reapareciendo, como viene siendo costumbre, la sombra alargada del abandono del grupo por parte de Alan Wilder (1995).

DEPECHE MODE no es una banda convencional; su historia, talento y capacidad de atracción les han acarreado una repercusión y una legión de fieles seguidores sin parangón. Por eso, y porque en la redacción nos encanta meternos en jardines, vamos a repasar la época más discutida de su trayectoria: el periodo creativo durante el siglo XXI. A Spirit lo dejamos para una próxima reseña.



Entre 1994-1996 fue el momento más complicado de la banda, de hecho planeando el fantasma de la desaparición del grupo por la culminación de las adicciones de Martin L. Gore y sobretodo de Dave Gahan, que casi le conducen a la muerte, y la comentada salida del añorado Alan Wilder. La publicación de Ultra (1997), ya por si sola, fue motivo de gran celebración, su notable calidad puso el resto.

lunes, 27 de octubre de 2014

DEPECHE MODE presenta "Enjoy the Silence" de su film "DEPECHE MODE LIVE IN BERLIN"

"DEPECHE MODE LIVE IN BERLIN" A LA VENTA EL 17 DE NOVIEMBRE



Depeche Mode comparte el video de "Enjoy The Silence" de su CD/DVD Depeche Mode Live In Berlin que saldrá a la venta el próximo 17 de Noviembre a través de Columbia Records. Dirigido por el colaborador creativo habitual de la banda, el cineasta Anton Corbijn, Depeche Mode Live in Berlin contiene dos horas de impresionantes imágenes inéditas de la banda en concierto.

viernes, 19 de abril de 2013

Depeche Mode - Delta Machine (deluxe edition 2013)

Delta Machine resulta un álbum muy electrónico pero a la vez atesora un claro espíritu blusero. De hecho el título está sacado de la estrecha relación entre el blues originario del Delta del Mississipi y la tecnología.

La primera escucha no me resultó demasiado motivadora, incluso algo desilusionante,  pero cual fue mi sorpresa al concederle una segunda, a la que siguieron y seguirán muchas más ya que realmente estamos ante un trabajo fantástico, para saborear sin prisas ni estereotipos adquiridos de antemano sobre el trío de Basildon.

Empieza con Welcome to My World de manera muy similar al Sounds of the Universe y su In Chains. Tema que va cogiendo un aire épico empezando muy electrónica pero derivando casi hasta lo sinfónico. Nos topamos con Angel, que fue el primer avance que pudimos escuchar del álbum antes de que saliera publicado. Muy rock, Dave se muestra contundente en su interpretación pero a la vez lánguido en su estribillo. Golpe encima de la mesa de los británicos que nos ponen ya de primeras los pelos como escarpias.

viernes, 1 de febrero de 2013

Depeche Mode y su "Heaven" particular

Aunque ya llevamos unos días escuchándo el tema en la red no es hasta hoy cuando Depeche Mode ha presentado oficialmente el videoclip de la canción Heaven perteneciente al álbum Delta Machine que saldrá este 26 de marzo.

Por su naturaleza tranquila resulta un atípico single presentación para los británicos, con pocos casos similares en su dilatada carrera, quitando por ejemplo el Precious perteneciente al Playing The Angel (2005). Parece que se trate de una continuación, al menos estilística, de la colaboración de su cantante Dave Gahan con los Soulsavers en el disco pro-gospel The Light The Dead Sea. Además, cuando ves el vídeo, con la iglesia como espacio vital donde se desarrolla el mismo, aún se acrecienta más la percepción espiritual.

De entrada nos puede recordar al Glory Box de los Portishead por su carencia rítmica aunque poco a poco va desplegando su inclinación hacia el soul que ya iniciasen los de Basildon con su hit Condemnation allà por el 93. El dueto vocal que se marcan en el estribillo Dave Gahan y Martin Gore es para enmarcar, parece que les salga el alma por la boca. Las sutiles bases electrónicas con un redoble intermitente de escobilla a modo de latido, los acordes guitarreros y el piano poderoso, envuelven la canción como si se tratase de papel de regalo.




El vídeo está dirigido por Timothy Saccenti y no es bello, es lo siguiente. Imágenes de la banda se van intercalando con otras sugerentes de femeninas y visuales proyectados sobre los muros del ábside de la iglesia. Todo ello mientras escuchamos versos como estos:

"...Permanezco en un puente de oro
Listo para ser
Puedo grabar un fuego de amor
Una y otra vez

Como reflejo de cierre interminable
implacablemente
He sido soldado en llamas
Por siempre jamás

Voy a gritar una palabra
Salto al vacío
Me guiará la palabra
Hasta el cielo"

Así termina la canción y no veo mejor forma de concluir el artículo. ¡Chicos, os adoro!