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jueves, 26 de mayo de 2022

THE KILLERS - "Pressure Machine" Deluxe (Island Records, 2022)


Ya les tenía ganas a los THE KILLERS, hace demasiado tiempo que me tenían cabreado, la verdad. Casi había perdido la esperanza y es que después de parir dos discos que los catapultaron a lo más alto, Sam's Town (2006) y Day & Age (2008), se dedicaron a exprimir el producto llena estadios, olvidándose de la esencia de la música en mayúsculas, o lo que vienen siendo buenas melodías vistiendo estimulantes historias.

Mientras hay vida hay esperanza y Brandon Flowers como vocalista y sintes, Dave Keuning en la guitarra, Mark Stoemer en el bajo y el baterista Ronnie Vannucci Jr volvieron el año pasado por la puerta grande, totalmente redimidos con Pressure Machine (Island Records, 2021). Estamos frente al disco más emotivo, reflexivo y conmovedor de la carrera de los THE KILLERS.

Yo me la juego, como si estuviera en su ciudad Las Vegas, tiro los dados y sale que se trata de su obra magna. Pues no satisfechos con eso, en 2022 publican una edición Deluxe muy especial, con siete canciones más. Lo de “especial” viene al cuento de que han presentado varias versiones sobre tres de los cortes contenidos en el disco madre. Respetando la letra les han cambiado totalmente la melodía, dando una vuelta más de tuerca, tanto a las mismas canciones como a la grandiosa obra conceptual que es Pressure Machine.


Vamos yendo al meollo.
Brandon Flowers como máximo compositor ambienta el disco en el pueblo donde vivió desde los 10 a los 16 años, Nephi en Utah. Una comunidad de unas 5000 personas con campos de trigo, una estación de tren, una fábrica de caucho (de ahí el nombre del disco) y poco más. Country-rock y americana para mostrarnos el corazón del país, con relatos de pérdida, tragedia, depresión, desencanto y añoranza. Todo esto tiene cabida en la vida de un pequeño pueblo de la américa profunda, alejado de todo, incluso del tan suspirado sueño americano.

Las canciones además contienen una intro en forma de comentarios de los propios vecinos de esa pequeña localidad.
 
“West Hills” arranca el disco a modo de presentación de lo que es la vida en un lugar como este, con sus luces pero sobre todo también sus sombras, con la religión muy presente. En este caso concreto la droga se erige como fatal protagonista, vehículo para escapar y al mismo tiempo para encadenarte, nunca mejor dicho teniendo en cuenta cómo termina esta historia. El piano, el violonchelo, el violín y la mandolina, junto con una desgarradora interpretación de Brandon, son su maravillosa envoltura.

Como de las más inmediatas y luminosas del conjunto tenemos a “Quiet Town”, aunque con la nostalgia muy presente. Expone la tranquilidad de la vida sencilla, poniendo como eje vertebrador el tren, puerta de entrada y salida de la monotonía. También como culpable de que de vez en cuando ocurra algo en el pueblo, como se lleve por delante a alguien cada cierto tiempo.

“Terrible Thing” es la pista más acústica y triste del disco, contando una historia de depresión y posterior suicidio a causa de la homofobia. Guitarra, armónica, un casi imperceptible sintetizador y la voz de Brandon al servicio de un tema estremecedor.

El desencanto religioso se muestra en “Cody” donde nos sorprende el solo de guitarra eléctrica cargado de distorsión hacia el minuto 2:20" de Dave Keuning, haciendo tambalear por un momento la quietud global del disco.

"Sleepwalker” es ya otro clásico en la carrera de los THE KILLERS.  Un oasis de vitalismo y positivismo dentro de este espléndido Pressure Machine, poniendo el valor el vivir, superando de la mejor manera posible los obstáculos que te vayas encontrando. Cuidado con la mandolina, aquí jugando un papel definitivo.

La melancólica “Runaway Horses” cuenta con la colaboración de la cantante de indie-folk americana Phoebe Bridgers. Un tema precioso, tal cual. Con espíritu acústico pero a la vez lleno de sutil instrumentación como la guitarra pedal steel, el piano o los violines, enriqueciendo aún más si cabe su atmósfera reflexiva.

La agridulce “In The Car Outside” quizá sea una de las canciones con el ADN más THE KILLERS del disco. Épica, in crescendo, incluso brincable, con un idilio inicial entre bajos y sintes al que se van añadiendo la batería percutora y unas tremendas guitarras.

“In Another Life” juega al despiste. Su instrumentación y línea melódica es luminosa pero su lírica es amargura por un tubo, la de pensar en lo que hubieras podido ser y en qué te has quedado. ¿Has quedado atrapado por tu propio pueblo o por las decisiones tomadas?

El trabajo de la guitarra de “Desperate Things” es brutal, así como el del piano. Un corte que supura dolor por los cuatro costados, incluso resultando por momentos inquietante, aunque Brandon con su tono de voz intente rebajar la intensidad emotiva reinante. La letra va de un policía que se enamora de una víctima de violencia de género y acaba asesinando a su marido.

La vida pasa por delante de nuestros ojos y mientras, ¿qué hacemos? La canción que da título al disco “Pressure Machine”, habla de esto, de cómo se nos escapa de las manos el tiempo. Precioso corte, con el falsete de Brandon embelesándonos en el bellísimo estribillo. El delicado solo de violín que nos acompaña durante el último minuto del tema es la guinda del pastel.

La calidez de “The Getting By” cierra el disco con un hiper-sensorial desdoblamiento coral del estribillo hacia el segundo minuto y rondando el tercero, originando unos de esos momentos en los que te querrías quedar toda la vida. Otra perla para despedir el enorme álbum de 2021 Pressure Machine.

jueves, 19 de mayo de 2022

TRENTEMØLLER - "Memoria" (In My Room, 2022)


Desde su álbum del 2013 Lost, incluido, todas las portadas de los lanzamientos del productor y compositor de música electrónica Anders TRENTEMØLLER se han teñido de blanco y negro. De hecho siempre la oscuridad, el negro, ha mandado en los ambientes y sensaciones que nos transmite el danés. En su sexto disco de estudio Memoria (In My Room, 2022) empezamos a advertir algo de blanco, pero sin hacernos demasiadas ilusiones, Anders es Anders. Aún así parece que los nubarrones escandinavos tienden a disiparse o al menos darnos una tregua en algún que otro lance de este trabajo. A lo mejor ser padre de un niño de dos años haya tenido algo que ver en ello y del significado conceptual de la "Memoria" como nexo de unión de las 14 canciones que componen su más reciente obra. TRENTEMØLLER, como todos, se va haciendo mayor, ahora también con responsabilidades familiares, por lo que el ejercicio reflexivo de mirar hacia atrás (memoria de largo plazo), pero también para avanzar en la vida (memoria de corto plazo), puede hacerse imprescindible.

Coincidiendo con la referencia que hacía en el anterior párrafo sobre Lost (In My Room, 2013), desde ese trabajo el danés ha ido virando hacia terrenos dark wave y post-punk 80's. Con Memoria sigue añadiendo elementos más eléctricos que electrónicos a su propuesta, con texturas ampliando su tendencia hacia el dream-pop y el shoegaze.

"Veil of White" abre el melón con unos cálidos acordes de guitarra dándonos la bienvenida junto a la arrulladora voz de su pareja y colaboradora habitual en los últimos tiempos, Lisbet Fritze (cantante y guitarrista de la extinta banda Giana Factory). Un corte tan sedante como bello, una entrada flotando entre nubes hacia el universo emocional de TRENTEMØLLER.

La belleza de "No More Kissing In The Rain" (videoclip insertado a pie de página), mi preferida del disco, hace que nos derritamos del gusto. Dream-pop de alto copete, todo un clásico instantáneo en la carrera del danés con esas múltiples capas de sintes sirviendo en bandeja de plata la melodía, una base cadenciosa, ese bajo, la voz de Lisbet... pura maravilla.

Foto de Karen Rosetzsky

La instrumental "Darklands" de entrada no puede resultar más explícita en su título, aunque lleva sorpresa. Si fuera cantada diríamos que la "estrofa" si que nos arrastraría hacia esas "tierras oscuras" a las que hace referencia, pero luego el ultra melódico "estribillo" nos rescataría para ponernos completamente a salvo.
 
Con "Glow" nos encontramos ya bien instalados en esos terrenos plácidos a los que nos trasladaba la parte más "amable" del anterior corte. Electrónica percutora marca de la casa acompañada por vaporosos rasgueos guitarreros y un señorial riff entrando a partir del minuto 1:16". Todo el empaque en sutil in crescendo, con equilibrio perfecto entre crudeza y ritmo.

"In The Gloaming" fue el primer avance del álbum, la pista más inmediata del trabajo. Ensoñadora, sugestiva a más no poder, con un hipnótico riff de sintes marcando bíceps durante la travesía. Otra perla, vamos. 

"The Rise" muta en su segundo minuto de inquietante a claustrofóbica coincidiendo con el aumento exponencial de sus BPM. Mientras "When the Sun Explodes" nos envuelve en un manto de relativa placidez con su arrebatadora y etérea electrónica. Para cerrar este tridente de instrumentales, también la considero así pese a sus escuetos coros, nos llega el bajo sentenciador de "Dead Of Alive". La cargante percusión, su turbadora distorsión, las voces fantasmales y los centelleantes sintes completan un corte tremendamente sugestivo.

Un riff de guitarra es el armazón sobre el que se sujeta la dulce melancolía de "All To Soon", otro himno dream-pop a la saca de Anders. Recuperamos ese aire enigmático que suele venir de la mano del danés con el ambient balsámico de "A Summer's Empty Room" y una guitarra muy a lo Twin Peaks de Baladamenti.

Con la opresiva "Swaying Pine Trees" nos adentramos en un denso bosque de electrónica 100% TRENTEMØLLER, quizás repleto de esos pinos a los que hace referencia su título. Menos mal que llega la ensoñadora "Drifting Star" para reconfortarnos con unos centelleantes sintes abrazando esas lánguidas notas de guitarra.