Después de vivir en septiembre de 2015 la experiencia única de tocar en 15 días 15 conciertos en 15 ciudades diferentes desde Barcelona hasta Sèrbia, con su guitarra en mano; y de trasladarlo luego a un documental de 14 capítulos (puedes verlos aquí); PAU VALLVÉ dedicó 2016 para lo que es su nuevo álbum, el doble Abisme cavall hivern primavera i tornar (autoeditado, 17).
"Yo no me sé inventar historias. Siempre escribo los discos de la misma manera: Voy viviendo y las cosas que me pasan o que pienso las transformo en canciones. Y a medida que salen las voy grabando en el móvil para no olvidarlas (y allí se quedan hasta que me pongo a hacer disco nuevo). Y así, como la vida siempre cambia, ya cambian las canciones de un disco a otro. Pero lo que ha pasado esta vez es que, desde que saqué el anterior disco hasta ahora, mi vida ha dado más vueltas que de costumbre."
Así cuenta el músico y productor barcelonés su modus operandi a la vez que nos introduce a la peculiaridad de este ENORME trabajo. Cuando adjetivamos de esta manera el 4º álbum del artista, desde que publica sin alias alguno, y 15 de su discografía, lo hacemos convencidos de toda la dimensión del término. Además de por las proporciones descomunales de la obra, empezando por el título y siguiendo por el formato, abruma especialmente su riqueza sonora, lírica e interpretativa.
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| Foto de Cris Romagosa |
Un trabajo dividido en dos álbumes (Abisme cavall hivern y Primavera i tornar) con apertura y cierre global simétrico, tanto por la naturaleza instrumental de sus cortes, como por la complejidad de los términos: "Pareidolia" e "Ikigai" respectivamente. Vaya que uno, como curioso y poco cultivado que es, tuvo que buscar su significado en el diccionario o en su defecto wiki de cabecera.

