Un directo delicioso. Así podríamos definir y resumir el concierto que Tom's Cabin ofreció el pasado domingo en la madrileña Sala Costello. Con sólo un LP en el mercado, el tinerfeño y su banda deleitaron al público en una hora cargada de música y, por supuesto, de risas y humildad.
El 'show' empezaba con ese 'folk' dulce y suave que todos esperábamos, con las canciones de su primer álbum homónimo; con ganas, con energía y, cómo no, con los nervios propios de una banda que está empezando, que hace sus primeros pinitos en el escenario y un cantante que se entrega a su público de forma tímida, con media sonrisa y con miles de gracias entre canción y canción. No era lo único, Tomás Hernández bromeaba con que le habían estado "presionando" todo el día para que hablase entre canción y canción y, dado que no sabía qué decir, eligió hacer 'como que' afinaba la guitarra.

