El tercer trabajo discográfico de METROPOL es la edición Deluxe de su álbum Sorry All Over the Place (2015), un tributo a uno de los libros más influyentes de la literatura
moderna, La broma infinita (Infinite Jest) de David Foster Wallace, ahora con cinco temas nuevos y de la mano de la discográfica PlaySpot.
Van dando guerra desde su surgimiento a finales de 2011 y de qué manera. Tocando en los mejores festivales (Arenal Sound, Low Festival, San San Festival...); generando el interés de directores internacionales con videoclips rodados en ciudades como Sydney, Estocolmo, París o Nueva York (los incluimos al final de la reseña); ganadores del Volkswagen Fender Fast Song y finalistas del Red Bull Bus Tour.
Todo ello les ha llevado a lanzar esta reedición y, de la mano de su fantástica producción, provoca que se salgan literalmente con este trabajo.
Sorry All Over the Place coquetea con el rock de raíces americanas de gente como Kings of Leon en "The Unfortunate Case of Me", mestizándola con esa intro a lo "The Scientist" de Coldplay, o en "Kinds of Light". Con la electrónica más rompepistas como en "Flux in a Box", que bien habría podido producir el mismísimo Avicii. También aparece el pop elegante rebosante de piano y sintes cercano a gente como los británicos Hurts o los Keane en pasajes como la grandiosa "Infinite Jest"; la pro-gospel y no menos majestuosa "Blood Sister"; "There Are No Losers Here", "As of Yore" y "The Joke", con coros y épica a mansalva.
Demostrando su versatilidad se atreven con el hard rock recordando a los The Cult más melódicos, en las poderosas "The Bureaucrat" y "Very Low Impact"; para encandilarnos después con los medios tiempos "Baby Pictures of Famous Dictators", "Death and the Single Girl", y sobretodo "Cage", primer single (clip a final de post) y a la que habría de darle de comer aparte, sobran los calificativos.
¿Baladones? También gastamos: la conmovedora "Dark Logics" y el pletórico cierre "Widower", con esos fuegos artificiales finales en forma de explosión de sintes y coros. El álbum se completa con dos breves y oníricas instrumentales: la intro "Sorry All Over The Place" y "James Q. Incandenza".
La banda valenciana capitaneada por el frontman italo-americano Ray Molinas contiene tantas reminiscencias anglosajonas que, junto a su calidad indiscutible, concluye que estemos ante una de las formaciones estatales con más proyección internacional.

