Estamos ante un elenco de canciones con
un marcado carácter indie-pop, y con un sonido potente y muy
contemporáneo, todo ello pasado por el filtro alquímico y sonoro de
Paco Loco.
Y si en una misma frase utilizamos las
palabras “indie”, “pop” y “contemporáneo”, estamos
hablando de la confluencia de ritmos bailables y de guitarras
poderosas, dando lugar a una atmósfera épica que envuelve todo el
trabajo.
“Atardecer en la mitad sur”
ya anuncia, con los primeros acordes cortantes (y la posterior
entrada del bajo y la batería), lo que va a ser una constante a lo
largo del disco: guitarras con arpegios circulares y “jugueteos
sintéticos” (basta escuchar “Inmortales” -clip a final de post- o “400
golpes”) que envuelven los temas en una corriente pop que es
empujada por unas baterías de bombos muy marcados y que estallan en
los estribillos con acometidas de redobles y contratiempos,
recordándonos a los últimos Lori Meyers, e incluso a los legendarios Nacha Pop
más frescos.
