Marcelo García (1997) alias MARCELO CRIMINAL lleva publicando canciones sin descanso al modo DIY desde 2016. Luego llegó la versión de Amaia Romero y Carolina Durante de su tema "Perdona, ahora sí que sí" (2018) y a lo de manufacturar canciones desde su cuarto se le puso nombre y apellidos.
La última casa de apuestas (Sonido Muchacho, 2023) es su cuarto disco oficial, 22 píldoras en esencia pop, la mayoría sin llegar a los dos minutos de duración o rondándolos, que pasan en un suspiro y que surfean entre la aparente dicotomía fantasía/cotidianedad, donde la neurastenia campa a sus anchas atenuada por el sarcasmo y surrealismo de su lírica.
"Nueva sinceridad" es un coqueto catálogo de las inseguridades que habitan en el artista, bueno, el habla siempre en primera persona pero será una constante el poder sentirnos fácilmente identificados en sus microcuentos sonoros. "Renovarse o morir" con sus lapidarios teclados y ese cambio de ritmo en su ecuador, nos lleva de la mano hacia "Café de máquina" (videoclip insertado a pie de página). Un viaje hacia los tiempos universitarios y lo que parece una relación apenas correspondida, vestida con regusto a folk añejo coronando a Marcelo como mago supremo en convertir la sencillez en pura maravilla. La balsámica "Canción para llorar" ahonda en la línea folkie con esos rasgueos guitarreros kumbayá muy amos.
El acogedor medio tiempo "Loterías y apuestas del Estado" concluye con una de esas frases que pueden definir todo un proyecto: <<no hay nada que me dé más miedo que ganar>>. Llegamos al hit absoluto del álbum, la inquietante "El día que murió Pedro Sánchez". Crónica de un magnicidio, adictiva como ella sola, con la colaboración de NACHO VEGAS como guinda. La escueta a capela "Mi propio infierno" no le va a la zaga en lo que a turbadora se refiere, es más, la supera.

