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lunes, 8 de junio de 2026

EXILI A ELBA - "Dolce Vita" (Satélite K, 2026)


Los barceloneses EXILI A ELBA desde 2012 han ido modelando su sonido partiendo del funk-rock inicial al indie-rock con ramalazos folk durante sus cuatro primeros discos. Ahora con “Dolce Vita” (Satelite K, 2026) pasan pantalla armados de un enérgico rock alternativo sin dejar de lado algún que otro rincón melódico de impacto, todo dispuesto para vestir unas letras honestamente contestatarias.

Arnau Giordani (veu i guitarra), Adrien Faure (baix) i Nerea Bassart (batería i coros) arrancan Dolce Vita con la salvaje "Baliga Balaga". El inconformismo explota en su estribillo con versos como: <<Ens han abandonat, ens han lligat de mans, ens han negat totes les oportunitats. Encara no sabem on és la nostra llar. El que sí sabem és que volem cridar>>. El poderío de la sección rítmica se deja notar desde el minuto uno de la escucha custodiando una guitarra que ejerce de látigo justiciero. De hecho en "No hi havia amor" el bajo fuzz y después la batería son los encargados de darnos la bienvenida. El que fuera primer avance del disco nos conduce por una montaña rusa de despecho sentimental.

La percutora "Estrelles" dispara con su afilada lírica a todo lo que se menea. Podríamos englobar el mensaje en su verso final: <<Quan cauen les bombes. Quan la justícia és una farsa. Quan no puc amb la meva ressaca. Em guio per les estrelles>>.


"Barcelona" es la balada del disco. Maravillosa carta de amor a una ciudad condal que agoniza entre la especulación inmobiliaria y la masificación turística. Esperemos que la emotividad de estos tres minutos y medio ejerza de desfribilador que haga recuperar sus costantes vitales.
  
El elegante riff guitarrero de la lisérgica "Supersònic" abandera un corte muy brit con suficiente flow como para provocar un moderado contorneo de caderas. Le sigue "El final del camí" donde las guitarras recuperan la crudeza visceral marca de la casa. Además se demuestra que la incorporación a la batería de Nerea en 2023 expande las posibilidades vocales del power-trío.
 
El contundente corte titular juega con la ironía para reivindicar los sueños y la rebeldía en un mundo al borde del colapso. Después podemos incluso brincar con "01-01". Es lo que tiene el primer día del año, sobre todo en sus primeras horas bañadas en jolgorio y desenfreno.

viernes, 5 de junio de 2026

MALA GESTIÓN - "Hacemos lo que podemos" (Acqustic, 2026)


Elías (voz), Héctor (batería), Pablo (bajo), Guille y Joan (guitarras) son MALA GESTIÓN y ya tienen segundo trabajo de estudio con Hacemos lo que podemos (Acqustic, 2026). El nacer como proyecto en plena pandemia ya les debió augurar una existencia singular. Y es que estamos ante una de las bandas más inclasificables del panorama musical estatal. ¿Eso es bueno o malo? Pues ni una cosa ni la otra, aunque no deje de ser una rara avis en un gremio en el que se tiende a encasillar todo lo que se menea.
 
Estos jovenzuelos valencianos apelan al título de su nuevo álbum para afrontar la vida cada uno como buenamente sea capaz, a su ritmo, con la intensidad adecuada a lo que te pida el cuerpo en cada momento.
 
El disco arranca con la reflexiva y bipolar "Morir lejos de aquí". Lo de "bipolar" viene por el inusitado contraste entre la decaída voz y la atronadora instrumentación. Ya avisamos antes que estamos ante una banda especial.

Su lado canalla emerge a las primeras de cambio con los fogonazos guitarreros de "Skol" junto a Los Chivatos. A ver quién se puede resistir a versos como: «Estoy bebiendo una skol de camino a la school y me siento tan cool que se que voy a aprender las tablas de fumar».


"Edgar Allan Poe" viene armada de un trepidante pop-punk que nos lleva de la mano hacia el himno "Hacemos lo que podemos" (videoclip insertado a pie de página). Un corte con claras referencias estilísticas a los norteamericanos MGMT y más concretamente a su corte "Kids", pasado por el manto de La Geperudeta.

Volvemos a coger velocidad gracias al egg punk de "Con mis amigos" que nos conduce sin frenos hacia la satírica "Diesel" con un estribillo de aquellos que se pegan como chicle en el zapato. La lírica le pone el lazo de regalo con versos como: <<Y si los coches nunca llegan a volar prométeme que el diesel volverá>>.

Con la gamberra "Buenos días Vietnam" denuncian, a su manera, la precariedad laboral. Lo de las guitarras mutando a metaleras no lo vimos venir. Sin poder coger aire entra en acción el vibrante breakbeat de "Sandalias del PSOE" y aquí solo podemos brincar como posesos. El sampler del "I Feel Good" de James Brown es de traca.

Salimos de la rave para entrar en una humeante sala de fiestas con "Ex-ex pareja". Vientos, coros femeninos, velada referencia al "Ni tú ni nadie" de Alaska y Dinamara... Si despejamos la ecuación de su título nos queda una declaración de amor en toda regla.

"Kambio klimático" es la más breve del conjunto con su minuto y ocho segundos de demente punk-rock. Volvemos a cambiar de tercio con el shoegaze evocador de "Sí, es tu culpa", aquí nos quedamos a vivir un ratito.