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lunes, 20 de abril de 2026

CLARA PEYA - "Nuca" (Hidden Track Records, 2026)


CLARA PEYA viene desde 2007 dando sobradas muestras de virtuosismo, innovación y compromiso social, con la música y el teatro como sus motores artísticos. Junto al piano forma un único ente con el que nos regala más que canciones, experiencias. Como las contenidas en su nuevo álbum Nuca (Hidden Track Records, 2026), pura maravilla. 

En su ADN viene impreso el sentido colaboracionista y esta vez no ha podido ser menos. Dieciséis canciones con fuerte carga poética entonada por otras tantas voces, una la suya, traspasando el mensaje de fraternidad que transmite el álbum hasta el ámbito más físico y tangible. Su título del trabajo encierra en sí mismo el concepto: girar la cabeza en busca del contacto humano para combatir el desasosiego reinante.

El trabajo se abre con "Hi ha un moment que som immenses" y la calidez de Mar Pujol como perfecta compañera de viaje. Desde el minuto uno Clara nos eriza el vello culminando en un estribillo para emmarcar: <<I ara penso que en la vida hi ha un moment que som immenses. Quan s’esgoten les creences i del dolor en neix una flor>>. La fortaleza de la vulnerabilidad hecha canción. Seguimos en modo minimalista, subiendo un pelín si cabe el nivel de desnudez, con "Cambiar la danza" (videoclip insertado a pie de página). La tremenda voz de El Niño de Elche abraza el piano con una ternura que traspasa la piel invitándonos a modificar hábitos, romper costumbres, en pro de un cambio sanador.

La cantante argentina Carmen Aciar pone sus cuerdas vocales al servicio de la conmovedora "Veo incendios". Corte in crescendo con una segunda parte regada con arrebatadora electrónica alentando dos interrogantes en medio de la desesperación: <<¿Quién me va a quitar ese mal humor? ¿Quién me va a quitar ese mal de amor?>>.

Foto de Roc Pont

Apenas podemos coger algo de aire en medio de tanta intensidad sensorial con la no menos emotiva "En boca del vent". Henrio, alter ego del cantautor y productor Enric Verdaguer, pone voz a la dulzura hecha canción. Le sigue "La vanidad" con Rita Payés y esas pinceladas electrónicas rematando el lienzo que forman el piano y la lánguida percusión como base de otro sobrecogedor corte de la catalana. 

"La palabra justa" junto a SOCA demuestra lo que avisamos al inicio de estas líneas. Si musicalmente este trabajo es exquisito, la lírica no le va a la zaga con versos como los iniciales: <<No es pecado equivocarse, solo quiero que lo entiendas. No hay cabaña ni tormenta, la electricidad ya es vela. Vela que se nos derrite, que se apaga por momentos. Queda la palabra justa y no la digo por despecho>>.

Anna Andreu es la pareja de baile de Clara en "La pedra i el camí". Además de con la voz, también involucrada en la letra. Ese cambio en su ocaso pone el broche de oro a dos minutos y medio embelesantes.

El artista palestino Ahmed Eid interviene en "Porvenir" cantando, mitad en árabe mitad en castellano, un corte que interpela entre imponentes notas al piano, bateria i beats electrónicos. 

La delicadeza de "Solo existe una verdad" junto a Nora Navarro no nos da respiro en lo que respecta a tocarnos la patata. Es una constante en lo que dura Nuca. Si te preguntas a qué "verdad" se refiere Clara en el título aquí viene un spoiler: <<Solo existe una verdad, la soledad>>.

"L'espiga del dol (Que creix quan no vol)" con Xarim Aresté es un sereno e ingrávido blues que consuela y reconforta mientras despliega sus alas sanadoras. Llegamos a "Me olvidé del mar" de la mano de la mallorquina Aina Zanoguera. Aprovechando la referencia al "mar" cabe destacar la brisa Mediterránea que desprenden las composiciones de CLARA PEYA.

El afro-americano Alan Da Silva pone su garganta al servicio de "Las voces" con el drama de la inmigración bien presente. El estribillo coral resulta empoderador. Nos sobreviene "Llum blanca" y la impecable voz de Judit Neddermann conjurándose con el piano, guitarra y un halo de electrónica para hacernos un poco más felices.

lunes, 2 de junio de 2025

JOAN VILLALONGA - "Un instante en la vida" (Astronomy Recording Music, 2025)


JOAN VILLALONGA (Four on Six y TanStuPids) desde que debutará en solitario en 2017 con el EP Un día en Aberdeen (Flor y Nata Records, 17) ha completado una trilogía con los posteriores álbumes Una noche en Shinjuku (Ànima Records, 19) y ahora con el reflexivo Un instante en la vida (Astronomy Recording Music, 2025). Se cierra pues esta etapa en la carrera del músico castellonense donde la "unidad" que abría los títulos de sus trabajos era inversamente proporcional a la del contenido estilístico, alcanzando el máximo de diversidad en la presente referencia.
 
El castellonense repite tándem con otro paisano, el productor Alberto Lucendo, en un disco que arranca con la inquietante "Los perros ya no ladran" y versos como: <<Suena mal, no hay razón. Todo vuelve a empezar y la cosa puede ir a peor>>. Un marcial blues que solo ve amenazada su hipnótica naturaleza por la aparición clave de la sugestiva trompeta.

Foto de Manuel Peris

La balada "Jenni" suaviza la escucha y de qué manera, nos irá bien para coger aire de cara a otro de los momentos más estimulantes del trabajo. Joan muta en el PHIL COLLINS del "In the air tonight" (1981) para regalarnos "Nosotros", la perla del álbum. Emotiva al cuadrado, con una guitarra eléctrica que penetra la piel, bajo conciliador, percusión ingrávida y la personal voz del artista como guinda para una canción maravillosa.

Sutiles aires reggae se cuelan en la escucha con "Qué más da". Nos apuntamos su mensaje: <<El lado alegre de la vida es todo un sitio donde estar. Hacer pensar lo que te digan si es blanco o negro que más da>>.

Que no te engañe la languidez de "Reiniciando en femenino", la fuerza interior que desprende se cuela por entre las rendijas de la conciencia. Le sigue la cadenciosa "En el otro lado" con la frase lapidaria por montera: <<Si te da miedo pensar mejor que no te atrevas a hablar>>. Los teclados añejos presentando a un siempre mágico theremin culminan otro estimulante corte.

Enfilamos el tramo final de Un instante en la vida con la melancólica "Todo es pasado" y ese solo guitarrero final rematando la conmovedora pieza. Mención aparte para la intervención de las cuerdas de un baglamá partiendo el corte, una muestra más de la riqueza instrumental de este trabajo.

lunes, 19 de febrero de 2024

JOAN VILLALONGA - "Mil anys en un segon" (Bureo Músiques, 2023)

 

JOAN VILLALONGA, tras su paso por las bandas Four on Six y TanStuPids, debutó en solitario en 2017 con el EP Un día en Aberdeen (Flor y Nata Records, 17) para después seguir alimentando el proyecto con el álbum Una noche en Shinjuku (Ànima Records, 19), en ambos casos con sus experiencias viajeras como leitmotiv y un pop-folk como vestido hecho a medida para transmitir su obra.

El castellonense con su nuevo disco Mil anys en un segon (Bureo Músiques, 2023) recupera el piano como vehículo de transmisión para diez canciones compuestas durante los últimos veinticinco años y que, tanto estilísticamente como por su carácter más personal, no encajaban en ninguno de sus proyectos.

La nostálgica balada "Deixo la ciutat" nos da la bienvenida al trabajo con el piano como guía por unas calles que ya no serán las nuestras. La sección de cuerda orquestal se manifiesta como perfecta escudera y volverá a ejercer como tal en muchos momentos del disco. 


Un fuerte aroma a jazz entra pisando fuerte con "Si et torno a veure" teletransportándonos a un bar musical añejo de aquellos donde el humo del tabaco y el licor de alta graduación campaban a sus anchas mientras el piano, bajo, guitarra y batería ponían la nota de glamour en forma de virtuosismo rítmico. La guitarra eléctrica se luce y de qué manera hacia su ecuador, quizás todo tenga lugar en el mismo bar que se menciona en el corte.

Vuelve la balada a escena, habrá más, con la melancólica "Aquesta nit" y versos tan desarmantes como: <<Em posaré pedres als peus, em tallaré amb fulles amb rovell i deixaré que em faça mal el cor si algú em vol amar / Me pondré piedras en los pies, me cortaré con hojas oxidadas y dejaré que me duela el corazón si alguien quiere amarme>>.

¿Te hace un paseito por New Orleans? Durante los tres minutos de "Ja estic a dalt de tot" esos trotones banjo, clarinete y trombón parecen una carta de invitación velada a la cuna del dixieland. Además quizás podamos ir de gorra, teniendo en cuenta el dinero que parece que le sobre al protagonista del corte. 

La agridulce "Vull saber" nos expone el inexorable paso del tiempo a modo de balance de las experiencias vividas, con una lírica demoledora: <<Vull saber si avui treballes cada dia de vuit a tres, si la teua vida és un dilluns que no s'acaba mai, si el teu cor batega sempre com la pluja al mateix temps, si ja no tens calor i ja no tens ni fred / Quiero saber si hoy trabajas cada día de ocho a tres, si tu vida es un lunes que nunca se acaba, si tu corazón late siempre como la lluvia al mismo tiempo, si ya no tienes calor y ya no tienes ni frío>>.

El blues crápula de "Mil anys en un segon (blues nº 6)" añora aventuras nocturnas sobrevividas a base de juventud y ibuprofeno. Se nos va a pasar la resaca de golpe con el swing vitalista de "Tornarem a casa", además su delicada intro nos sirve de balsámico puente hacia la recuperación.

Entramos en terrenos bien motivadores con la reconfortante "Recordes" y ese binomio recurrente piano/sección de cuerda con el timbre particular de voz de Joan como ensamblaje perfecto, resultando combinación ganadora para otro corte delicioso. Seguimos convencidos de que saldremos de esta con la luz al final del túnel que brilla en "Quan tot és fosc". Este guiño a la música ligera es otra muestra evidente del generoso abanico estilístico, dentro de su vocación intimista, que abarca Mil anys en un segon.