Después de cinco años de su último álbum de estudio Ara i Res (2017) la banda catalana MISHIMA vuelven con nuevo material contenido en L'aigua clara (The Rest Is Silence, 2022), su novena referencia. Repiten tándem en la producción con Peter Deimel en el Black Box Studio (Angers, Francia), tal y como lo hicieron en sus dos anteriores trabajos.
David Carabén (voz y guitarra acústica) Marc Lloret a los teclados, Dani Vega a la guitarra eléctrica, Xavi Caparrós al bajo y Alfons Serra a la batería son caballo ganador desde hace 23 años pero ojo, lejos de mostrar signos de flaqueza, han lanzado uno de los álbumes más estimulantes de su carrera.
L'aigua clara arranca con "El gran lladre", entrando ordenadamente los tres instrumentos sobre los que se cimenta una banda clásica de rock: guitarra eléctrica, bajo y batería, ésta tocada con escobillas. Su plácida estrofa se ve alterada por el inquietante estribillo y esa explosión instrumental en su culminación. La melódica hace de puente entre los dos territorios sonoros, mientras David nos va exponiendo la mala combinación del inexorable paso del tiempo con los altibajos sentimentales, en un corte que pide enmarcarse.
Fruto del confinamiento nace "Un lloc que no recordi", el que fuera primer avance del disco. Un jangle-pop trepidante y adictivo que hace bandera de las ganas locas que nos entraron de salir de todo aquello, pero cuando digo lo de "salir" me refiero literalmente. Mejor nos lo explica el Sr. Carabén: <Arribats aquí, sabent que hem de marxar, si pogués fugir, saps on voldria anar? Hauria de ser tan lluny que la meva memòria no em pogués seguir. Hauria de ser tan lluny com un lloc que no recordi (Llegados aquí, sabiendo que tenemos que irnos, si pudiera huir, ¿sabes adónde querría ir? Debería de ser tan lejos que mi memoria no pudiera seguirme. Debería estar tan lejos como un lugar que no recuerde)>>.





