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domingo, 18 de abril de 2021

AXOLOTES MEXICANOS - :3 (dos puntos, tres) -Elefant Records, 2021-

:3 (dos puntos, tres) -Elefant Records 2021- es el tercer álbum en formato largo del supergrupo Axolotes Mexicanos. Olaya Pedrayes (voz y teclados), Juan Pedrayes (batería), Lucas de la Iglesia (guitarra), Mario del Valle (guitarra) Stephen J. Lyne (bajo), miembros a la vez de formaciones como CAROLINA DURANTE, CONFETI DE ODIO, TEMERARIO MARIO, STEPHEN PLEASE y NO FUCKS, nos extasían con su cóctel de autor repleto de gominola twee-pop, fogonazos punk y barniz j-pop.

Siempre tenemos que buscar el lado positivo de las cosas, aunque a veces cueste y mucho. Uno de los efectos colaterales de la pandemia que podemos clasificar como provechosos ha sido que, pese a pararse en seco los conciertos o quizás por ello, las bandas en muchos casos han podido concentrarse al 100% en el proceso creativo. Este es el caso de Axolotes Mexicanos que durante el confinamiento pudieron, a través de los hermanos Pedrayes junto a Stephen, poder ir confeccionando las trece canciones que componen :3 (dos puntos, tres).

"Opening" nos abre las puertas a esta especie de salón recreativo sonoro que resulta el nuevo trabajo del quinteto. Esta vez con regusto a videojuegos 8 bits 80's y espíritu de banda de High School americana. Su lírica es bien explícita y muestra ya de entrada un sentimiento de rechazo fraternal que será bastante recurrente durante todo el metraje: <<La chapa que me das Cuando empiezas a hablar no la puedo soportar, me voy a mi casa, me tomo un Orfidal y pienso en mil maneras para poderte evitar...>>

"Cara de idiota" muestra el lado más dulzón de Axolotes. El amor es lo que tiene y más aún si se envuelve en un pop aterciopelado como el que nos ocupa. Llega "Vergüenza" y nos relajamos con la tranquilidad que nos da una relación cuando se despoja de su vertiente sentimental, todo acicalado con encantadores notas j-pop.

La nostálgica y adictiva noise-pop "Verano en espiral", con su videoclip cerrando la página, nos conduce de manera encantadora a la inapelable "Que te pires". Un puñetazo en la boca, asomando la cabeza la cresta punk de la banda. Cóctel embriagador de guitarras metaleras, bajo percutor, batería desbocada, sintes dementes y una letra que es vehemencia pura y dura.

Nos tomamos un respiro en el remanso de paz que es "Cuando_estoy_contigo.mp3". Cuqui como ella sola, la más breve del conjunto con diferencia con su minuto y cuarenta segundos de pop en letras mayúsculas.

"Oshare Kei" transpira las reminiscencias de la subcultura musical japonesa más reciente que tanto agrada al quinteto. Nos pasa por encima el arrebatador medio tiempo "No sé si llamarte". Desgarradora pese a unos sintes que parecen querer aliviar con sus notas dicharacheras tanta amargura reinante.

Con la bipolar "Te quiero (...)" vuelve a escena el pop azucarado aunque sin abandonar el poso punk tan marca de la casa, como exhiben en el estribillo. "Gotelé" es la primera balada del álbum, melancolía al cuadrado, acústica en su primera mitad para luego entrar sintes y sección rítmica como queriendo ayudarte entre todos a asumir de que: <<...esos días ya no volverán.>>

"Quiero que vengas" es esa ventana abierta que hace que te de todo el solano en la cara al despertar tras una noche de borrachera. Eso sí, su cadencioso ritmo y exquisita producción actúa a modo del mejor Ibuprofeno posible.

"De aquí a un año" es la gran balada del disco. Tan preciosa como agridulce, con unos arreglos gourmet acentuando, aún más si cabe, su poderío emocional. Al estribillo hay que darle de comer aparte, maravillosa.

lunes, 18 de mayo de 2020

CONFETI DE ODIO - "Tragedia Española" (Snap! Clap! Club, 2020)

Si nos ponemos la bata de científico loco y fusionamos las esencias de Raphael y Morrissey el resultado estaría muy cerca de convertirse en Lucas de la Iglesia, oséase CONFETI DE ODIO. Estamos ante uno de los fenómenos más cautivadores, pasionales y heterogéneos, todo ligado, que ha emergido en el panorama musical patrio en los últimos tiempos. Sin desmelenarse es capaz de darle a la música ligera más melodrámatica; al jangle-pop más juguetón, al du duá y surf más añejos, y al garage más desaliñado.

Tremendo debut en formato largo éste Tragedia Española (Snap! Clap! Club, 2020) después de que el madrileño ya nos diera muestras de su potencial con el EP Llorar de Fiesta (2018) y un posterior ramillete de singles.

El baladón corta-venas "Todo Muere" inaugura el álbum de manera tan arrolladora como deprimente, el desamor ya tiene esas cosas. Se te secan las lágrimas de golpe con "Muchísimo" (clip a pie de post) y sus rotundas guitarras garageras. Con "Triste de Verdad", su título no lleva a engaño, volvemos a pisar terrenos pesarosos asfaltados con esencia du duá, que quieras o no pero amortigua el golpe. Seguimos con coros 50's en el intro de la resplandeciente "Dale una Oportunidad al Amor", aunque enseguida deriva hacia un enérgico pop-rock, completando una de las canciones más inmediatas y frescas del conjunto.

Alcanzamos el ecuador de Tragedia Española con "Ansiedad (has vuelto a mí)", cuya plácida sonoridad contrasta frontalmente con su depresiva letra, maravillosa languidez al poder. Seguida de la nostálgica "Minuto de Ruido", con ese abrumador cambio hacia la mitad de su metraje, como remando con todas sus fuerzas a contracorriente, rebelándose ante el poder tóxico del amor.

Foto de Clara Lozano

La adictiva jangle-pop "Todas las Guillotinas van al Cielo" te hará incluso bailar. Eso sí, al estilo CONFETI DE ODIO, bailar llorando, aunque se atisbe una tenue luz al final del túnel. La guinda la pone una conclusión con sorprendente guitarra metalera.

Por si no hubiéramos tenido suficiente ración de amargura y cuando parecía que levantábamos una pizca la cabeza, el doblete final de cortes nos remata definitivamente. La acústica "Última visita al Hospital", tan triste como sublime, la crónica de una pérdida, esta vez si, irrecuperable.