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lunes, 27 de enero de 2020

SÚPER GEGANT - ’’Una casa als aiguamolls" (The Indian Runners, 19)


SÚPER GEGANT ya captaron la atención de nuestros tímpanos con su anterior referencia Camina i Oblida (The Indian Runners, 13). Ahora, con Una casa als aiguamolls (The Indian Runners, 19) amplían su radio de acción sonora, pasando del inicial shoegaze y noise-pop a dejar pasar influencias post-punk, blues, folk y americana. Lo que en principio sería un abanico con posibilidad de generar una variedad abocada al desbarajuste sirve, en mano del combo catalán, para conformar un álbum tan rico en sonoridades como equilibrado en el resultado.

"Aigua de mar" arranca Una casa als aiguamolls mostrando sin tapujos una de las grandes influencias de la banda, el post-punk de los escoceses The Jesus and Mary Chain. Unas reminiscencias que nos encontraremos también en el ecuador del álbum con "Al final del carrer", esta vez con poso blues-rock adicional.

El dulce du duá "El mirall", una de las sorpresas del conjunto, por si SÚPER GEGANT nos pudieran asombrar avisados como estamos de lo híbrido de su propuesta. Para contrastar, nada mejor que el trepidante kraut de "Agafa'm", así son ellos, no insistiré en este aspecto, prometido.


Damos paso a la maravillosa balada "Aquesta dona", con esa épica contenida y runrún ensoñador. Si no hace que se te erice la piel del gusto es que tienes un problema. En la parte más lánguida del álbum nos toparemos con la melancólica y agridulce "Tan baix", otra perlita.

SÚPER GEGANT no han abandonado su lado jangle-pop, como pruebas las estupendas "El camí de la creu" y "Una idea equivocada". Un dueto de cortes que nos conducen al cierre de trabajo con "Riu", motivo del videoclip insertado al final de post. Dirigido por Pau Escribano y rodado en el marco incomparable del Delta del Ebro, nos muestra un mundo distópico, con la prácticamente extinción de la humanidad. Musicalmente la cosa también va de Deltas, en este aspecto más bien al del Misisipi, cuna del blues, el mismo que impregna "Riu" durante sus más de seis minutos de primorosa duración.

miércoles, 15 de enero de 2020

RAYOTASER - "Robocops" (La Melona / Ataque!, 19)

RAYOTASER es el proyecto personal del músico pontevedrés Álex Mera. Antes pasó por COLECTIVO ORUGA, una banda con un par de álbumes más que notables en su haber, como lo fuera Paraíso Caníbal (Matapadre), uno de nuestros destacados del 2013. En esta nueva aventura musical lo acompaña Pablo Rodríguez (ex de IGLOO).

Los gallegos evolucionan en la actualidad hacia un techno-house bailable y complaciente. Acentuándose esta deriva en el espléndido Robocops (La Melona / Ataque!, 19) ya que en su EP debut Tengo que pedir perdón (2016) habitaban sonoridades más densas y oscuras.

¿Te acuerdas de las versiones maxi-single? No me refiero al maxi-single como formato físico sino como reinvención extendida de una misma canción, por lo general un hit. Lo menciono en pasado porque parece un formato prácticamente extinguido en la actualidad. Pues bien, Robocops contiene ademanes de recopilación de maxi-singles. Tanto la duración de la mayoría de sus cortes como el desarrollo de los mismos dan buena muestra de ello. Es parte de la grandeza y de la peculiaridad de este enorme trabajo.

El acogedor medio tiempo electrónico "San Junipero" fue el primer avance del álbum y su actual arranque. Con él enseguida nos impregnamos de esos ecos retrofuturistas que desprenden las sonoridades de RAYOTASER. 

Aparece "Todo lo que pido" y con ella no se nos cae la baba, se nos desborda la saliva de todo el mes. Una locura synth-wave con cierto aroma kraut purulando por ahí. Además aquí se nos presenta con la versión de ocho minutos y medio para aún más gozo y disfrute. Cuidado con sus dos últimos minutos, son dignos de la rave más depravada. Puedes escuchar la versión single mientras visionas su videoclip al final del post.


Cogemos aire con la agridulce "Si tú lo ves", delicada en apariencia pero con intermitentes loops desbocados que desenmascaran su espíritu bailable. A que, para bailable "Mientras tanto", esta si que no esconde nada, cinco minutos y medio del trance más salvaje. 

Con "Lo he oído" seguimos con la fórmula de un corte más reposado tras otro de enérgico. Melancolía, elegancia, muy 80's, bueno, de hecho las reminiscencias a esa década son continuas en todo el álbum, empezando por su título.