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lunes, 25 de mayo de 2026

BESTIA BEBÉ - "Yendo rápido a ningún lugar" (Primavera Labels, 2026)


Desde 2011 que BESTIA BEBÉ vienen dando sobradas muestras de destreza indie-rock cimentada sobre experiencias cotidianas con un sentimiento de camaradería bien presente, solo hace falta ver la portada de su nuevo álbum Yendo rápido a ningún lugar (Primavera Labels, 2026). 

Tom Quintans (guitarra, teclados y voz), Chicho Guisolfi (bajo), Polaco Ocorso (batería) y Boui Vilche (guitarra) nos traen un sexto álbum de estudio evidenciando una madurez carente de conformismo, huyendo de las nostalgias melodramáticas, con la resiliencia por bandera.

Los porteños arrancan el álbum con la enorme "Algo que siempre te quise decir". Tan camaleónica como para contener esencias folk y noise-rock en un mismo frasco. Va creciendo sobre una bucólica base de guitarra acústica y trinos de pajarillos para explosionar a los tres minutos envuelta en un manto de distorsión y decibelios. Al final nos quedamos con las ganas de saber que le quería decir, aunque nos lo podamos imaginar.

"El atrevido" fue el primer single avance del trabajo y por algo sería. BESTIA BEBÉ se cargan el conservador orden establecido, las bases de lo "correcto" y lo "convencional", armados de un sugestivo groove que hará que puedas bailar en la estrofa y brincar como un poseso con el destructor estribillo. Y aún faltará la épica del cierre, si es que lo tiene todo. Pide concierto a gritos.


El riff de teclados, la marcial batería junto a la línea de bajo post-punk de "Planes perfectos" se funden con solemne electrónica a las mil maravillas completando otro corte esplendoroso del cuarteto argentino. Entre su lírica se filtra el título del álbum.

La empoderadora "Chaleco antibalas" se cimienta sobre unos juguetones acordes de guitarra acústica abrazando su lapidaria lírica: <<Si queres tirar, tirame / no le tengo miedo a nada / si queres tirar, tirame / tengo un chaleco antibalas>>. Le sigue "Cara de piedra" con ese saborcillo Beatle hermanándose con cajas de ritmos y una guitarra metalera en el puente culminando una de las sorpresas del álbum. 

El estribillo de la melódica "El tiempo (es lo peor)" es para quedarte a vivir. Pero solo será un ratillo porque enseguida nos espera la euforia moderada de "Gustavo Costas" (videoclip insertado a pie de página), nombre del mítico jugador y ahora entrenador del Racing Club de Avellaneda. Aquí se nota el forofismo argentino típico por el fútbol y el amor de la banda hacia esa camiseta utilizándolo en esta ocasión como alegoría de lograr una victoria en la vida. Quien la sigue la consigue.    

En "El reparto de problemas" las guitarras invitan a relativizar las preocupaciones con un último minuto de solo que son fuegos artificiales. Llega la agridulce "Si me voy no significa que te quiera menos" mano a mano con Diego Ibáñez de CAROLINA DURANTE. Guitarra y voz juegan al despiste primero en modo intimista para desembocar en un enérgico estribillo con el título del tema como mantra y de aquí hasta el final.

lunes, 18 de mayo de 2026

AMBROS CHAPEL - "Nightfall" (7 Days Music, 2026)


Estas lineas arrancan con una noticia buena y otra mala. Si empezamos por la buena ni que decir que un nuevo lanzamiento de AMBROS CHAPEL siempre es motivo de alegría. Lo que pasa es que esta vez lleva consigo el último baile de una banda referencia del post-punk estatal en el siglo XXI. Justo ahora que cumplen 20 años de trayectoria los valencianos lanzan Nightfall (7 Days Music, 2026) bajando la persiana por las nubes de inspiración.

Pablo Casero (voz, guitarras y sintes), José Rodríguez (batería), Alfred Sanchís (bajo) y Eduardo de Eduardo (guitarras) son una banda que para acabar de dimensionar podemos añadir que han compartido escenario con gente como Sad Lovers and Giants, Inmaculate Fools, The Chameleons, The Essence, Ana Curra o She Wants Revenge, entre otros. Regresemos al presente porque AMBROS CHAPEL nos han regalado una despedida ante la que vale la pena detenerse y disfrutar. Lírica melodramática vestida elegantemente por unas reminiscencias al mejor after-punk anglosajón ochentero y un aura asentada en terrenos donde la niebla discurre eterna.

Nightfall arranca con la exuberante "Disclosure" y es que no podrían elegir mejor bienvenida, desde ya una de mis preferidas de su repertorio. Primero con un etéreo riff de guitarra eléctrica junto a otra acústica bien camarada. Luego ese bajo jugueteando con la batería y Pablo alargando su voz hasta el infinito junto a una guitarra que va desbocándose durante el épico desarrollo de un corte arrebatador.

Foto de María Carbonell

Otro iluminado riff abandera "Pretention" y a su alrededor la banda va desplegando sus refinadas alas tenebrosas. El solo de guitarra en ese cambio rondando su tercer minuto ejerce de broche perfecto.

Los teclados reclaman protagonismo en las primeras notas de "Don't let it go" (videoclip insertado a pie de página), aunque este será efímero. Cuidado con el break en su ecuador que es para quedarte a vivir. Le sigue "Paralyzed" y es literalmente como nos deja, paralizados del gusto ante un tema que culmina su magnetismo con una guitarra eléctrica que se vuelve irresistible, sobre todo en su segunda mitad.

lunes, 11 de mayo de 2026

BECK, 30 años del glorioso collage "Odelay" (Geffen Records, 1996)


En 1996 el grunge agonizaba ante un brit-pop en pleno despegue para erigirse en tendencia mundial. Mientras tanto Bek David Campbell (BECK) estaba labrándose una incipiente carrera musical underground con cuatro álbumes publicados llenos de experimentación sobre la base de un anti-folk sin concesiones a la galería. Tiempo antes, concretamente en marzo de 1993, lanzó "Loser" fruto de la colaboración con el productor de hip-hop Carl Stephenson. Es entonces cuando empieza a asomar la cabeza en las listas de éxitos con ese himno de la Generación X, por cierto, también la de quien escribe estas lineas.  

Llegamos al año que abría estas líneas con el cantante, compositor y multiinstrumentista californiano preparando un álbum de naturaleza folk y carácter depresivo por un estado de ánimo tocado por el reciente fallecimiento de gente allegada como su abuelo. Entonces en un cambio de orientación de prácticamente 360º aparca el proyecto intimista, lo recuperaría en el siguiente trabajo, contratando a los Dust Brothers (Mike Simpson y John King) y derivando musicalmente hacia terrenos más hip-hoperos con el sample como bandera. De hecho tampoco era novedad en el modus operandi de BECK ya que el flow junto al "corta y pega" ya lo había probado con éxito en la anterior mencionada "Loser" o en algunos lances del disco que la contenía: Mellow Gold (1994).

¿Qué tienen en común los BESTIE BOYS con BECK? Los primeros fueron pioneros en los 80's fusionando el hardcore punk con el rap y el segundo remató el idilio guitarras vs ritmos urbanos en la década siguiente ampliando inusitadamente sus ingredientes combinando hip-hop con folk, country, blues, electro y lo que se le pusiera por delante. E.Z. Mike y King Gizmo (The Dust Brothers) fueron el nexo de unión entre los de Nueva York y el de Los Ángeles ya que produjeron dos de los discos fundamentales de ambos: Paul's Boutique (Capitol Records, 1989) y Odelay (Geffen Records, 1996) respectivamente.


Volvemos al Odelay, un álbum accesible, directo, contundente, todo lo contrario de lo que había hecho BECK hasta el momento con la excepción de "Loser". Abre sus puertas la arrebatadora "Devils Haircut", toda una declaración de intenciones desde el minuto uno. El riff prestado del “I Can Only Give You Everything” (1966) de los Them de Van Morrison es sobre el que se cimenta una barbaridad sonora que con su base hiphopera y breaks contínuos, esa armónica me mata, te pasa por encima como un tsunami calidoscópico.

Cogemos aire con el estimulante flow de "Hotwax" y su riff blusero desperezándolo dando paso a trazos folk, psicodelia y hip-hop con sugestivos recovecos amenizados por voz, armónica y loops distorsionados a la máxima expresión, pura locura. Pasamos al grito inicial en "Lord Only Knows" contrastando con su evolución más bien sosegada, amparada por ecos a medio camino entre el country y el blues, con guitarras muy fuzz dando el toquecito grasiento al conjunto. El atisbo de solo metalero sobre el minuto y medio es de aquellas desconcertantes genialidades que contiene el trabajo. Como curiosidad en la parte final del tema se menciona repetidamente el título del álbum.

Volvemos a tocar el cielo de la exquisitez más camaleónica con la enorme "The New Pollution". Su sabor añejo con esos coros duduá, órgano Hammond y el etéreo sample de saxofón del "Venus" (1976) de Joe Thomas se sazona con ese bucle de batería como base armando otra barbaridad de corte.

En "Delerict" cambiamos de tercio completamente enlazando sabores asiáticos con psicodelia en medio de un festival de percusión asincopada. Volveremos a rediles más urbanos con la hip-hopera "Novacane". A partir de su mitad el tema se va de madre con efectos imposibles y scratchings a los platos de los Dust Brothers.

Levitamos con la onírica "Jack-Ass", quizás aún bajo los efectos del extracto de cannabis que daba título al corte anterior. La cara A del vinilo se cierra con carácter folk acústico aunque guiados por otro sample de los Them, en esta ocasión de la versión (1966) de la canción original de Bob Dylan "It's All Over Now Baby Blue", publicada un año antes.

"Where it's at" fue el primer single avance del disco aunque ahora su duración pasa de los 3:45'' iniciales a los 5:30'' convirtíendose en el corte más extenso del conjunto. El órgano añejo junto al sensual bajo se entrelazan con palmas y rimas inspiradas, breaks sugerentes y incluso una sorprendente pincelada robótica. Rectifico, lo de "sorprendente" a estas alturas de escucha ha perdido totalmente el sentido.

Una potente línea de bajo nos da la bienvenida a la lisérgica "Minus" con ese marcado aire garage-punk, kit-kat incluido en su ecuador. Después "Sissyneck" homenajeará a un "loser" de manual al abrigo de una impetuosa amalgama de funk, blues y country.

viernes, 8 de mayo de 2026

EXILI A ELBA - "Dolce Vita" (Satélite K, 2026)


Desde 2012 los barceloneses EXILI A ELBA han ido modelando su sonido partiendo del funk-rock inicial al indie-rock con ramalazos folk durante sus cuatro primeros discos. Ahora con “Dolce Vita” (2026, Satelite K) pasan pantalla armados de un enérgico rock alternativo sin dejar de lado algún que otro rincón melódico de alto voltaje, todo dispuesto para vestir unas letras honestamente contestatarias.

Arnau Giordani (veu i guitarra), Adrien Faure (baix) i Nerea Bassart (batería i coros) arrancan Dolce Vita con la salvaje "Baliga Balaga". El inconformismo explota en su estribillo con versos como: <<Ens han abandonat, ens han lligat de mans, ens han negat totes les oportunitats. Encara no sabem on és la nostra llar. El que sí sabem és que volem cridar>>. El poderío de la sección rítmica se deja notar desde el minuto uno de la escucha custodiando una guitarra que ejerce de látigo justiciero. De hecho en "No hi havia amor" el bajo fuzz y después la batería son los encargados de darnos la bienvenida. El que fuera primer avance del disco nos conduce por una montaña rusa de despecho sentimental.

La percutora "Estrelles" dispara con su afilada lírica a todo lo que se menea. Podríamos englobar el mensaje en su verso final: <<Quan cauen les bombes. Quan la justícia és una farsa. Quan no puc amb la meva ressaca. Em guio per les estrelles>>.


"Barcelona" es la balada del disco. Maravillosa carta de amor a una ciudad condal que agoniza entre la especulación inmobiliaria y la masificación turística. Esperemos que la emotividad de estos tres minutos y medio ejerza de desfribilador que haga recuperar sus costantes identitarias.
  
El elegante riff guitarrero de la lisérgica "Supersònic" abandera un corte muy brit con suficiente flow como para provocar un moderado contorneo de caderas. Le sigue "El final del camí" donde las guitarras recuperan su crudeza visceral. Además se demuestra que la incorporación a la batería de Nerea en 2023 expande las posibilidades vocales del power-trío.
 
El contundente corte titular juega con la ironía para reivindicar los sueños y la rebeldía en un mundo al borde del colapso. Nos animamos, podemos incluso brincar con "01-01". Es lo que tiene el uno de enero, sobre todo en sus primeras horas bañadas en jolgorio y desenfreno.

lunes, 4 de mayo de 2026

DAN PERALBO I EL COMBOI - "Quin Goig" (Montgrí, 2026)


¿Tienes ganas de verbena? En caso afirmativo estás en el sitio y con la compañía perfecta. DAN PERALBO I EL COMBOI y su nuevo álbum Quin Goig (Montgrí, 2026) nos invitan a festejar la vida a través de once cortes listos para animar tu existencia. 

La banda de Torelló (Barcelona) arranca el trabajo con "Ai, ai, ai, quin goig que fas" y ese aire jaranero bien implantado desde sus primeras notas acentuado por coros taberneros escoltando unos vientos irresistibles.

"Un billet per tu" fue el single avance del disco y por algo sería. Inmediata, encantadora, con un par de breaks sorprendentes en medio de los puentes incluidos. La guinda lo ponen unos "nanà-nanà-nanà" que harán furor en los directos.

El agridulce medio tiempo "Com un principiant" enamora con su pop-rock de quilates. Esa pausa instrumental en su ecuador, para luego seguir con todo su encanto hasta el final, son fuegos artificiales.

Foto de Carla Pérez

La escucha se acelera con las tres siguientes canciones. Primero por los rasgueos guitarreros y el nervio de la batería en "Que passin les hores" llamándote a relativizar. Aullidos incluidos en un tan vertiginoso como cautivador minuto y medio de temazo. Por si no tuvieramos suficiente su final hay que oírlo para creerlo. Le sigue "Si Deu vol" con ese latente deje charanguero pidiendo guerra. Culmina este tridente vigoroso "El Comboi" yendo cuesta abajo y sin frenos. Ante la insistente pregunta en el estribillo <<Vols formar part del comboi?>> nuestra respuesta es un SÍ rotundo. Los ecos psicodélicos en su tramo final son el plus de la excelencia.