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martes, 22 de abril de 2014

EL COLUMPIO ASESINO - Diamantes (2011)

Arrancamos con una nueva sección en nuestro portal, hablamos de La Crema, un espacio donde aglutinar los discos de la historia reciente musical (desde los años 80 hasta la actualidad) que consideramos merecen una mención especial. El criterio de elección (siempre partiendo de la base que tuvieramos "criterio", sobre lo cual tenemos serias dudas) puede variar entre la calidad suprema, influencia sobre sus coetáneos y la originalidad o riesgo de su propuesta.

A menos de una semana (28 de abril) de la publicación de su esperado nuevo disco Ballenas muertas en San Sebastián, inauguramos La Crema con El Columpio Asesino y su glorioso Diamantes (Mushroom Pillow 2011).

La banda navarra fue la ganadora absoluta en la entrega de los Premios de la Música Independiente del 2012. Cinco de los seis galardones a los que aspiraban se los llevaron a la saca, entre ellos el de Mejor Canción del Año por "Toro", Mejor Álbum de Rock o Mejor Directo, entre otros. Todos estos datos previos no quieren sino ser el arranque sobre el que cimentar nuestro pequeño homenaje a esta banda inclasificable en su estilo, arriesgada en su propuesta y efectiva en su puesta en escena sobre los escenarios que pisa.

Los hermanos Arizaleta han protagonizado parte de los momentos más inquietantes del panorama musical patrio de la última década, con su literatura siniestra y estilo inclasificable aunque cercano al post-punk, enriquecido además con sus guiños electrónicos actuales. Estos chicos se han ido ganando paso a paso el título de banda de culto, veterana por su recorrido, pero hambrienta aún de nuevos retos.


Con Diamantes, parece ser que se acercaron mucho a lo que venían buscando desde su nacimiento como banda. Disco sombrío, con momentos llenos de guitarras punzantes y distorsionadas; bajos impetuosos, baterías desbocadas, bases electrónicas y reparto de las voces entre Álvaro Arizaleta y Cristina Martínez, la cual coge cada vez más protagonismo y le da otro aire a las interpretaciones de los pamplonicas.

Tenemos a "Perlas" como inicio armónico del álbum, con el bajo como protagonista en la sombra, guitarras perturbadoras y la voz etérea femenina casi subterránea, como queriendo inyectar ternura dónde reina lo decadente y espectral. "Toro", hit oscuro, casi negro, con brillantes ramalazos a lo banda sonora de Spaghetti Western. Duelo vocal bajo el sol, con Cristina (guitarra y voz) como ganadora aplastante del mismo. Seguimos con la canción "Diamantes", donde abunda la carencia repetitiva del punteo de notas a la guitarra. Tema cuyo ritmo va avanzando in crescendo, diluyéndose al final hasta desaparecer de la mano del órgano.


En "Corazón Anguloso" mezclamos vaporosidad vocal de fondo con potencia guitarrera y batería descontrolada a partir de la mitad del tema. Seguimos con puro electro-punk en "On The Floor", genial versión de la homónima canción de We Are Standard. Con "Dime que Nunca lo has Pensado" entramos en un deja-vu al recordarnos, en gran parte de su metraje, a la mítica "La Estatua del Jardín Botánico" de Radio Futura.

Pasamos a la cara más melódica y amable de El Columpio Asesino y de paso encaramos la parte final del disco. Con "MGMT" encontramos un remanso de paz dentro de la angustia imperante. Llegamos a la segunda versión del disco, "Cisne de Cristal", fantástica adaptación al castellano de "The Endless Plain of Fortune" de John Cale

Echamos el cierre con la instrumental "MDMA", que cuenta con ocasionales apoyos en forma de ecos vocales formando, en su conjunto, un precioso experimento electrónico. Y es que ya lo dicen ellos, en cada disco intentan encontrar aquel sonido donde poder mostrar sus inquietudes de manera más personal y identificativa, aquellos rítmos que reflejen mejor su desasosiego musical, perturbador y estimulante.



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